11 errores frecuentes de limpieza que posiblemente tú también estás cometiendo

, 14 de octubre de 2016

Errores de limpieza

Seamos sinceros: a nadie le gusta limpiar. Sí se puede disfrutar con ello, gracias a la satisfacción del trabajo bien hecho y el placer de tener nuestro hogar como los chorros del oro. Te hemos dado muchos trucos para hacer más eficientes algunas tareas del hogar, pero hoy queremos fijarnos en esos típicos errores que todos cometemos a la hora de limpiar. Descubre cuáles son los errores más frecuentes de limpieza y evita caer tú también en ellos.

Hasta el error más simple tiene su importancia

Errores de limpieza

Está en nuestra naturaleza sobreestimar nuestras capacidades y no prestar demasiada atención a la letra pequeña. No nos gusta leer instrucciones y las guías de uso caen rápidamente en el olvido. Además somos animales de costumbres, nos cuesta cambiar hábitos y solemos repetir lo que nos han enseñado, sin cuestionar mucho si es lo correcto. Todos estos comportamientos típicos se trasladan al hogar cuando nos independizamos y empezamos a organizar las tareas de limpieza. Pero, ¿lo hacemos realmente bien? ¿Cometemos muchos errores?

Podemos pensar que limpiar o poner la lavadora es lo más sencillo del mundo, pero a veces caemos en errores muy frecuentes que pueden hacernos la vida algo más difícil. No usar los utensilios adecuados, dar un mal uso a los productos, no aprovechar al máximo las posibilidades de los electrodomésticos o descuidar el mantenimiento de ciertos materiales son típicos errores que, a la larga, nos roban tiempo y esfuerzo. Además pueden afectar a la economía de la familia, pues una mala limpieza termina afectando a la vida útil de muebles, aparatos y superficies.

Los errores que debes evitar en la limpieza del hogar

Errores de limpieza

1. Empezar limpiando los muebles. Este es quizá el fallo más frecuente, y es que la -mala- lógica nos dice que primero hay que dejar relucientes las mesas, estanterías y armarios antes de pasar al suelo. Pero debe hacerse al revés y empezar aspirando el suelo. Comienza utilizando tu aspirador de escoba para capturar todo el polvo y las pelusas más rebeldes de una sola vez, y ya puedes pasar al resto del polvo de casa.

2. No seguir un orden. Una vez aspirado el suelo, sí que deberíamos aplicar la regla de “arriba-abajo”. Es decir, hay que seguir un orden descendente cuando limpiemos estanterías, muebles y otras superficies.

3. Utilizar trapos, plumeros y bayetas sucias. ¿Te acuerdas de lavar los trapos con los que limpias? Es un paso fundamental para una limpieza eficiente del hogar, ya que reusar bayetas, estropajos y plumeros sucios solo conseguirán que tardemos el doble en quitar polvo y manchas. A veces incluso podríamos ensuciar más de lo que ya estaba, obligándonos a trabajar el doble.

4. Limpiar las ventanas en días soleados. Puede que al ver amanecer con un sol espléndido creas que es la ocasión ideal para dejar relucientes las ventanas. Mal hecho, solo conseguirás que el trabajo sea más difícil. Los limpiacristales se secan demasiado rápido y dejan feas manchas, es mejor hacerlo al atardecer o en días algo nublados. Y evita los avisos de lluvia, claro.

5. No saber cómo enfrentarse al barro. Rara vez entra el barro en casa, por eso no sabemos muy bien cómo actuar contra él cuando hace acto de presencia. Si hay manchas en el suelo, recurre a tu aspirador y evita la escoba o la fregona, ya que los restos de piedras podrían dañar la superficie. En las ventanas y persianas, saca la esponja y usa un limpiador jabonoso, no el limpiacristales.

6. Leer mal las etiquetas. O directamente, ni leerlas. Mucho cuidado con dejarse guiar solo por el nombre o el diseño de los productos de limpieza, ya que pueden llevar a error. Lee detenidamente las etiquetas completas para conocer exactamente cómo se debe usar el producto, si tiene alguna contraindicación o si debes tomar medidas de seguridad.

productos de limpieza

7. Confundir limpieza con desinfección. No siempre que limpiamos conseguimos desinfectar al mismo tiempo, y esto es un error frecuente en el baño. Las superficies y los elementos de los cuartos de baño necesitan un trabajo especial, con la desinfección adecuada. Asegúrate de que los limpiadores incluyen desinfectante o recurre a la infalible lejía, en caso necesario.

8. Nunca secar nada. Si dejamos que todo se seque al aire de forma natural puede que al final se queden manchas o feas marcas, como gotas o surcos. Así se irá por la borda todo el esfuerzo que hemos puesto dejando un acabado poco atractivo. Esto puede ocurrir sobre todo en las mamparas de la ducha y bañera, espejos y algunas superficies. Utiliza paños limpios de microfibra para secar y dejar todo reluciente.

9. Dejar que se acumule el polvo. Con el simple ajetreo del día a día, al abrir las ventanas, las corrientes de aire, etc., el polvo se va depositando por todas las superficies y no prestamos la atención suficiente a ciertos rincones. Detrás de puertas, esquinas, en lugares poco transitados y demás, el polvo también se acumula y al final se desplaza a zonas limpias, multipliando el trabajo. Por eso hay que mantenerlo bajo vigiliancia y llevar una limpieza constante. Con un robot aspirador te puedes despreocupar y dejar que sea él el que limpie a conciencia hasta el último rincón.

10. Confiar demasiado en los “multiuso”. Los fabricantes recurren a nombres y adjetivos llamativos para promocionar sus productos de limpieza, pero no hay que engañarse. No existe un único producto mágico que sirve para limpiar absolutamente todo, así que acepta que vas a necesitar más de uno en tu armario. Tampoco hace falta convertir tu cuarto de la limpieza en un muestrario, pero sí tendrás que ajustar los diferentes limpiadores a las necesidades de tu hogar.

11. Pulverizar el limpiador sobre las superficies. Salvo que el producto indique específicamente lo contrario, los limpiadores en spray se deben rociar sobre los paños o trapos, no sobre la superficie que queremos dejar reluciente. Hacerlo nos lleva a desperdiciar producto y, en algunos casos, se puede estropear el material del mueble.

Malos hábitos, el gran enemigo de una casa limpia y ordenada

Evitar erroresde limpieza. Baño limpio

Finalmente, más que un error concreto, hay que mencionar los malos hábitos en los que todos solemos caer. En realidad ya nos sabemos de sobra la lección, nunca hay que dejar que la suciedad se acumule demasiado y la organización siempre es la clave. Postergar o atrasar el momento de la limpieza, improvisar de cualquier manera o no planificar bien las tareas en familia son fórmulas para el desastre.

A todos nos toca llevar a cabo la limpieza de casa y está en nuestra mano que sea un trabajo más o menos gratificante o agotador. Si tú también estás cometiendo alguno de estos errores frecuentes de limpieza del hogar no te preocupes, todos hemos caído alguna vez y es muy fácil corregirlos. Los pequeños detalles pueden marcar la diferencia, también con nuestra vida en casa.

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