13 mitos contra la lactancia materna que han resultado ser falsos

, 19 de febrero de 2015

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Sobre la lactancia materna se ha escrito largo y tendido porque es un tema que preocupa a muchas madres. No tiene porqué ser complicado, ya que es la forma más natural de alimentar a los niños y durante la larga historia del hombre, así se ha hecho generación tras generación, así que llega el momento de desterrar falsos mitos sobre la lactancia materna:

Madres que no tienen suficiente leche

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Suele ser una de las frases más oídas cuando una madre abandona la lactancia o incluso un médico le aconseja abandonar la lactancia: No tengo suficiente leche. En realidad, este comentario encierra algún otro error durante la lactancia: que el bebé no coge bien el pezón, o que no se le ofrece la leche a demanda. Estemos atentos a los signos que nos demuestran que el niño no se está alimentando correctamente, y consultemos con el pediatra si notamos algún síntoma de alarma. Hasta que la lactancia esté bien establecida, debemos controlar muy bien el peso.

Es normal que dar el pecho duela

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Para nada. Si duele, es que probablemente el bebé no está mamando en la posición correcta. Debe agarrar no sólo el pezón, sino parte de la areola. Es normal que los primeros días nos pueda molestar un poco (la subida de la leche puede ser brutal y te hace plantearte si alguna vez tus pechos volverán a su tamaño normal), pero te aseguro que en poco días se pasa y puedes dar de mamar sin que te moleste en absoluto. No aguantes el dolor y vigila qué es lo que pasa, porque puede haber infecciones que ocasionen ese dolor.

La leche de los 3 o 4 primeros días no alimenta

El calostro, que así se denomina la sustancia que produce el pecho durante los primeros días de lactancia, es muy importante para el desarrollo del bebé. Aunque parezca poca cantidad o demasiado acuoso, el calostro está lleno de grasas, proteínas y anticuerpos que protegen a tu bebé de infecciones y activan su sistema inmunitario. El aparato digestivo del bebé está empezando a funcionar y sólo necesita esas pequeñas cantidades de alimento.

Un bebé tiene que estar diez minutos por cada pecho

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La lactancia debe ser a demanda, es decir, olvidándonos del reloj y dejando que el bebé tome lo que necesite. La leche que sale al principio de la toma tiene una composición diferente a la que tiene al final de la misma, así que debemos dejar que el bebé coma lo que necesite, primero de un pecho hasta que no quiera más, y después del otro, por si todavía tiene hambre. Habrá bebés que hagan tomas largas y otros que vacíen el pecho en sólo 4 minutos.

Hay que darle agua al bebé alimentado con pecho

Falso. El bebé tiene suficiente agua de la leche materna, por eso es probable que en verano haga tomas más frecuentes y también más cortas para conseguir el agua que necesitan. Hasta los seis meses lo recomendable es no darle nada de agua, y después hay que ir ofreciendo de vez en cuando sobre todo si hace calor. Lleva un vaso adaptado al bebé cada vez que salgas de paseo con él.

Hay que lavarse el pecho después de cada toma

No es necesario, con las duchas diarias se mantiene la higiene. Procura llevar discos absorbentes desechables y cámbialos diariamente o cuando estén mojados, o incluso es recomendable extender un poco de leche materna alrededor del pezón porque la leche protege al bebé contra las infecciones y porque ayuda a curar las grietas. Con los biberones de fórmula sí que es necesario extremar las medidas de higiene porque se pueden generar bacterias.

Puedes comprobar cuanta leche generas con el extractor de leche

Los extractores de leche son muy útiles porque ayudan a prolongar la lactancia y hacerla más fácil cuando la mujer empieza a trabajar o para compaginarla con su vida personal, pero el bebé siempre consigue obtener más leche que cualquier extractor de leche, por muy bueno que sea. Así que la cantidad que has conseguido extraerte no sirve como indicativo de cuánta leche generas.

La leche materna no contiene suficiente hierro para el bebé

No es cierto, la leche materna tiene la composición adecuada para los requerimientos alimenticios del bebé. La leche de fórmula lleva más hierro porque este hierro se absorbe peor. A partir de lo seis meses, sí que es necesario incluir alimentos complementarios para asegurarnos que el niño recibe el aporte de hierro que necesita.

Es más fácil dar el biberón que dar el pecho

La comodidad de tener la comida preparada, limpia y a la temperatura justa en el momento exacto que tu bebé la necesita sólo te la da la alimentación materna. Además, que cuando sales a la calle de paseo con el bebé no tienes que estar preocupándote de llevar los biberones por un lado, el agua caliente por otro, y la leche en fórmula por otro lado. Con los biberones tienes el problema añadido de llevar una correcta higiene de los mismos. Aunque los primeros días de lactancia materna puede costar un poco acostumbrarse a la dinámica, verás que es mucho más sencillo que la alimentación con biberón.

No hay manera de saber cuanta leche materna está tomando

No puedes saber cuanta cantidad está tomando el bebé, pero sí hay maneras de saber que el bebé está comiendo lo suficiente, por ejemplo, porque va ganando peso, porque tras las tomas se le ve contento y satisfecho o porque moja el pañal con cierta frecuencia. Esos son síntomas a vigilar para comprobar que el bebé está comiendo bien.

Las leches de fórmula tienen casi la misma composición que las leches maternas

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Las leches de fórmula intentan imitar la leche materna de la mejor manera posible, pero basta observarlas bajo un microscopio para apreciar lo distintas que son. Las leches en polvo no tienen anticuerpos, ni células vivas, ni enzimas ni hormonas. La leche materna cambia constantemente, desde el principio de la toma hasta el final de la misma, no es igual por las mañanas ni por las tardes y también va variando los primeros días de lactancia respecto a la lactancia más avanzada. La leche materna se va adaptando a las necesidades del bebé mientras que la leche de fórmula es siempre homogénea.

Las mujeres con pezones invertidos no pueden amamantar

Aunque tengas los pezones planos o los pezones invertidos, puedes amamantar, porque el bebé se alimenta del pecho, no del pezón. Es más fácil dar el pecho con un pezón prominente, pero la forma de tu pecho no debería hacerte desistir de dar a tu bebé la mejor alimentación posible.

Si el pecho se ablanda, es que te estás quedando sin leche

Al principio de la lactancia, notarás el pecho más duro e hinchado, y es habitual que a partir del tercer mes de lactancia, el pecho se note con menos volumen, y que no se produzcan unas subidas de la leche tan fuertes en cada toma. Eso significa que la lactancia se encuentra totalmente establecida y la glándula mamaria se ha regulado perfectamente.

En definitiva, no te dejes influenciar por las falsas creencias alrededor de dar el pecho y prueba a hacerlo tú, informándote bien de cómo hacerlo correctamente y pidiendo ayuda si la necesitas, pero dar el pecho es mucho más fácil de lo que crees.

Foto | Som la llet

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