17 consejos para cuando te veas como madre o padre “con el piloto automático puesto”

, 15 de enero de 2015

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Cuando eres padre por primera vez piensas que nada puede ser más difícil que el jaleo de pañales, biberones, noches sin dormir, fiebres, mocos constantes y diarreas sin explicación que sufren los recién nacidos. Pero resulta que la cosa se complica cuando los niños van creciendo porque entonces les tienes que “educar”, un concepto difícil para el que ninguno estamos preparado. Y ninguno somos el padre o la madre perfecto, es más, no tenemos porqué serlo. Así que cuando veas que vas “con el piloto automático puesto“, cuando ejerces de madre o de padre sin pararte a pensar, recuerda estos 17 consejos que te pueden ser de utilidad.

  • Aunque la mayoría de los días acabes agotado del papel de padre o de madre, recuerda que los niños crecen muy rápido. Disfruta de ellos, relájate, juega con ellos, sácales fotos y llena tus días y los de ellos de bonitos momentos compartidos, no de regañinas, momentos de tensión o castigos.
  • Por supuesto que hay que educar a los niños, ponerles límites y normas, pero es mejor pretender que tus niños sean felices a que sean perfectos. La infancia es un momento mágico en nuestra vida, y como padre, tienes la oportunidad de hacer que tus hijos guarden el mejor recuerdo de la misma.
  • Nosotros tampoco tenemos que ser perfectos como padres. Todos cometemos errores con nuestros hijos, y no por ello se harán delincuentes juveniles en el futuro. Trata de divertirte como padre y no te metas demasiada presión.
  • En lugar de exigirles tanto a los niños, descubre sus propios talentos. Puede que tu quieras que ellos sean unos magos del balón, pero igual a ellos les gusta más la música o pintar. Déjales que ellos encuentren lo que les hace disfrutar y apóyales.
  • No conviertas tu casa en un lugar lleno de gritos y castigos, todos aprendemos más reforzando lo bueno que señalando todo el rato lo malo. Trata de explicarles porqué están mal lo que han hecho. Ellos comprenden más de lo que crees desde que son muy pequeños, y a veces pequeños trucos como convertirte de nuevo en un niño funcionan para conseguir que ellos hagan lo que quieres sin refunfuñar.
  • No podemos darles todo lo que quieren, pero sí podemos hacer que el mundo y la realidad sea mucho más divertida. Casi todo lo que quieren los niños es que los padres pasen más tiempo con ellos y hagamos cosas juntos.
  • Juega con ellos a lo que ellos quieren, pero también enséñales tus aficiones, así descubren cosas nuevas y tú puedes transmitirles la pasión por lo que haces y por lo que te gusta. Cocina con ellos, enséñales tejer si a ti te encanta, vete a andar en bici con ellos. Así todos lo pasaréis bien juntos sin tener que sentir que ser padre es una dura y latosa obligación.216640_DA-Guidelines_Today's-Family-105
  • Adáptate a sus horarios y necesidades, pero sé flexible y enséñales a ser flexibles. Ellos también pueden cambiar sus rutinas de vez en cuando y es bueno que aprendan a hacerlo.
  • A la hora de buscar un destino de vacaciones, piensa en ellos pero también piensa en ti. Un viaje cultural con niños pequeños no es lo que más les va a gustar a ellos, pero sí puedes ir a la playa a un sitio childfriendly y al mismo tiempo, pensar en algún lugar o en alguna actividad que a ti te apetezca realizar.
  • Los niños no tienen porqué ser felices todo el rato. Los niños pasan muy rápido del llanto a la risa. Aunque les veas un día malo, no pasa nada, ellos también tienen momento duros. Habla con ellos y averigua lo que pasa pero no le des más importancia de la que tiene.
  • Se les puede decir que no a los niños. No pasa nada, no van a desarrollar ningún trauma ni nada por el estilo, ellos tienen que aprender a saber que en la vida no se puede hacer todo lo que uno quiere. Agarrarán una rabieta impresionante, pero en dos minutos se les habrá olvidado.
  • Tu hijo te querrá hagas lo que hagas. Aunque le riñas, y te repliquen diciendo que ya no son tus amigos, sabes que no es verdad. En su mente siempre tendrán presente los buenos momentos y el cariño que les das a diario.
  • No te centres sólo en ser padre. Cuando ves a tu hijo por primera vez es cierto que tu mundo cambia mucho, pero no dejes de lado el resto de vida: tus amigos, tu trabajo, tu matrimonio, siguen siendo partes importantes en tu vida y a medida que el niño crezca, tendrás otra vez más tiempo para el resto de las parcelas de tu vida.
  • Debemos educar a los niños no sólo en la parte intelectual, sino también dando importancia a la parte social y emocional. Habla con ellos, deja que jueguen, dedica un rato a la lectura, limita el tiempo que ven la televisión, abrázales mucho y llénales de mimos. Todo es igual de importante para su desarrollo como persona adulta.
  • Cada niño es diferente, dale una educación adaptada a él. Cuando tienes el segundo hijo te das cuenta que los caracteres son totalmente diferentes y sus necesidades distintas. Un nuevo hijo te pone de nuevo en el desafío de cómo enfrentarte a su educación y la receta que vale para uno no tiene porqué valer para el otro hijo.
  • Deja que los niños sean niños. Se pueden equivocar, decir tonterías, pueden llorar, pueden jugar y perder el tiempo, porque son niños. Serán niños durante muy poco período de sus vidas, así que no les presiones demasiado.
  • Al mismo tiempo, dales herramientas para que aprendan a afrontar las cosas como un adulto. En lugar de patalear cuando algo no les gusta, que aprendan a expresar sus sentimientos, que sean capaces de asumir responsabilidades crecientes y a la medida de su madurez, que aprendan a ser autónomos y a resolver pequeñas dificultades por ellos mismos.

Lo dicho, nadie tiene la receta para ser buen padre, pero poco a poco vamos aprendiendo a serlo. Y los propios niños nos enseñan mucho día a día.

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