17 grandes lecciones que nos enseñan los niños a diario

, 14 de julio de 2015

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Como padres, nos pasamos el día enseñando constantemente a nuestros hijos cómo hacer las cosas, explicándoles cómo funcionan y contestando sus preguntas. Pero ellos tienen tanto o más que enseñarnos a nosotros. Están libres de prejuicios, miran el mundo con sus ojos nuevos, descubriendo un planeta que se presenta misterioso, grande, y lleno de secretos. Ven lo que nos rodea de distinta manera y su mirada inocente y su forma de pensar puede servirnos a los adultos de mucho. Estas son 17 grandes lecciones que los niños nos enseñan a diario:

  1. Pueden pasar del llanto a la risa en poco tiempo. Tú puedes pasarte un día entero de mal humor o deprimido, muchas veces sin saber por qué, pero para ellos las tristezas o los berrinches suelen durar poco tiempo, y no tienen problema en estar riendo a carcajadas al minuto siguiente, después de una llantina.
  2. Enseguida hacen las paces cuando se enfadan con los amigos. Los enfados también les duran muy poco. Se pueden haber estado pegando con su mejor amigo, y cinco minutos después ya están otra vez jugando juntos. Ojalá olvidáramos lo malo tan fácilmente y perdonáramos tan pronto, para centrarnos solo en lo bueno.
  3. Todo es nuevo, emocionante y se convierte en una aventura a sus ojos. Me encanta cuando le digo a mi hijo que vamos a hacer alguna cosa o ir a algún sitio normal, nada del otro mundo, y para él es como si fuéramos a cruzar el desierto, atravesar la selva amazónica o emprender una aventura maravillosa.
  4. Cualquier cosa es susceptible de convertirse en un juguete y cualquier momento es perfecto para montar una fiesta. Tres palos pueden ser tres trenes, dos piedras una portería y un chorro de agua, es mejor que cualquier parque acuático.child-812025_1280
  5. Su amor es infinito e incondicional. Aunque les regañemos, aunque tengamos un día duro y no nos apetezca jugar con ellos, incluso aunque les demos a veces malas contestaciones, ellos nos quieren y nos necesitan y siempre están dispuestos a recibir un beso, un abrazo y, sobre todo, a jugar con nosotros.
  6. El mejor regalo que les puedes hacer es el tiempo. Siempre preferirán pasar momentos divertidos con sus padres al mejor juguete del mundo. Los adultos somos más convenidos, pero ellos lo que más valoran es el tiempo que pases con ellos.
  7. No tienen prejuicios. Cualquier otro niño puede ser su mejor compañero de juegos, no importa el color, el origen o si esa persona tiene algún defecto físico. Con el tiempo pueden ser más crueles, pero yo estoy convencida que esos prejuicios los aprenden de los adultos.
  8. Su imaginación no tiene límites. A la hora de inventarse historias, a la hora de dibujar o cuando empiezan a escribir, son capaces de imaginar las cosas más imposibles y divertidas. Nuestra educación, en lugar de fomentar eso, hace que cada vez seamos más anodinos y uniformes.
  9. Se replantean el orden del mundo. Unas de las mejores preguntas que me hizo mi hijo (tendría unos tres años), fue ¿por qué los coches no tienen pelo como nosotros? ¿por qué nosotros no tenemos faros como los coches para ver de noche? Nosotros vemos el mundo como es, sin pensar que las cosas podrían ser diferentes, pero ellos piensan de manera ilógica, que desde luego es más genial.
  10. Se pasan todo el día con energía, activos, sin parar de correr hasta que caen reventados en la cama. Ellos no tienen problema de insomnio, queman toda la energía para vivir el día a tope y así duermen mucho mejor.
  11. No tienen temor a equivocarse. Quieren probar todo, jugar a ser mayores e intentar hacer todo tipo de actividades sin parase a pensar que es muy difícil o que es imposible. Primero lo intentan y, si fallan, lo vuelven a intentar. Y nosotros nos pasamos el día bombardeándonos con mensajes negativos por miedo al error.
  12. No tienen vergüenza. La vergüenza es algo que vamos aprendiendo con la edad y que no siempre nos beneficia a la hora de crecer como personas. El qué pensarán y el que dirán los demás nos les frena a la hora de hacer cosas nuevas.
  13. Piensan sólo en el día de hoy y poco en el mañana o en el futuro. Nosotros estamos constantemente haciendo planes, planificando lo que vamos a hacer y lo que viene al día siguiente en lugar de vivir el ahora y el momento actual, lo que nos impide disfrutar al máximo de cada momento. Vamos, que el mindfullness lo inventaron los niños.
  14. Enseguida hacen amigos nuevos. Están en un parque y al de poco tiempo empiezan a jugar con cualquier otro niño que esté cerca.children-770216_1280
  15. El dinero no tiene ningún valor para ellos. Sí les importa lo que se puede comprar con él (un helado, por ejemplo), pero no dan especial importancia al dinero ni a acumularlo.
  16. Te dan cariño a todas horas. Ojalá los adultos nos diéramos tantos besos y tantos abrazos todo el día y en todo momento. Seríamos mucho más felices. Los más pequeños necesitan mimos, nos los piden y nosotros no tenemos problemas en dárselos. Deberíamos seguir con tanto amor y cariño según nos hacemos mayores.
  17. Celebran cada pequeño logro. Los adultos solemos ser demasiado exigentes con nosotros mismos y, aunque algo nos salga bien, no nos solemos recrear en el momento de celebrar una pequeña victoria porque siempre queremos ir más allá y conseguir una cosa nueva. Pero ellos se ponen contentísimos simplemente porque han sido capaces de subir encima del columpio y antes no podían.

Tener hijos es gratificante en muchos aspectos, pero, desde luego, una de las cosas que más me gusta de ser madre es todo lo que me enseñan día a día y cómo descubro de nuevo el mundo a través de sus ojos.

Fotos | Pixabay1, Pixabay2, Pixabay3

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