3 madres, 3 formas muy diferentes de ver la lactancia

, 21 de octubre de 2016

Close up portrait of a cheerful mother and cute baby playing

Cada lactancia es diferente, lo hemos oído mil veces. Incluso la misma madre puede vivir varias experiencias totalmente distintas con cada uno de sus hijos. Hoy vamos a entrevistar a tres madres, Carolina, Celia y Tania que nos contarán su experiencia con la lactancia materna y veremos casos completamente diferentes que pueden servir a otras madres a afrontar su propia lactancia sabiendo con qué tipo de cosas se pueden encontrar.

Los inicios de la lactancia

Hay gente para la que los inicios de la lactancia son facilísimos. Se trata de un proceso natural, en el que sube la leche y si el bebé mama con ganas ya tenemos la lactancia bien establecida. Tanto Carolina como Tania nos comentan que en su caso los inicios fueron muy bien y que los bebés cogieron muy rápido el pecho.

En cambio, en el caso Celia la lactancia no empezó bien desde el principio: la leche no subía, el niño se desesperaba y el resultado fueron grietas y mastitis, incluso nos confiesa que “terminé temiendo que llegará la siguiente toma” por el dolor que le causaba.

portrait of a newborn baby boy in his mother's shoulder

Los inicios de la lactancia son fundamentales, para ello necesitamos una matronas que informen y apoyen a la madres con paciencia y empatía, que la lactancia se inicie cuanto antes después del parto, y que haya contacto piel con piel, así que deberíamos informarnos si en el hospital en el que daremos a luz favorece la lactancia y se promueve que el bebé esté con su madre.

Compaginar la lactancia con el trabajo

La incorporación al trabajo suele ser un momento clave en el que muchas madres abandonan la lactancia. Así lo hicieron Celia y Tania, mientras que Carolina pudo compaginar ambos gracias a que fue preparando un banco de leche antes de incorporarse al trabajo y a que la empresa dió facilidades para que pudiera extraerse leche en el trabajo. Aún así reconoce que “es complicado porque requiere su tiempo“. Ahora que el bebé es más mayor, continúa la lactancia en los horarios fuera de trabajo, por las tardes y por las noches, lo que ayuda a prolongarla.

Cuando la lactancia se vuelve cuesta arriba

No todo en la lactancia es de color de rosa. Ya vemos que Celia lo pasó muy mal, tanto que con su segundo hijo, viendo la mala experiencia del primero y que tampoco cogía bien el pecho, tomó directamente la pastilla para frenar la subida de la leche, pero reconoce que “he sentido envidia de mis amigas al comprobar cómo les resultaba tan fácil“.

mother feeding breast her baby in the bed. sleeping together

Tania nos comenta que con su primer hijo le costó acostumbrarse a la dependencia que supone que ella fuera la única responsable de la alimentación del bebé, pero con su segunda hija ya sabía lo que implicaba y le resultó más fácil. También guarda mal recuerdo de unos días que tuvo que separarse del bebé durante unas horas para un curso y como notaba el pecho demasiado cargado (la leche incluso se salía), tuvo que sacarse la leche con el sacaleches en un probador de Zara.

Pero el gran susto se lo pegó al finalizar la primera lactancia. Se encontró un bulto en el pecho y resultó ser leche que se había quedado retenida y le provocó una infección. Tras tomar antibiótico y hacerse las curas, tuvo que extraerlo y le quedó cicatriz. Para evitar este tipo de problemas lo mejor es hacer el destete gradualmente y hacernos masajes manuales en el pecho para extraer los depósitos que hayan podido quedar.

Aunque la lactancia prolongada de Carolina ha sido muy satisfactoria (la niña tiene ya 19 meses), comenta que lo que más le está costando es estos últimos meses, ya que la niña es muy demandante y por las noches puede resultar agotador. Además nos explica que “la gente suele mirarte raro y hacer comentarios, como si fuera anormal darle pecho tan mayor, cosa que no entiendo porque es algo totalmente natural“.

El final de la lactancia, una decisión personal

Muchas veces el final de la lactancia nos lo marca la vuelta al trabajo (aunque no debería ser así), porque vemos que nos va a resultar muy complicado compaginarlo, pero en otros casos, es difícil determinar cuándo terminar con la lactancia. En esa tesitura se encuentra Carolina, que nos comenta “no sé muy bien cuándo plantearme el destete. Creo que tengo que ser muy firme y debo estar muy segura de que lo quiero hacer, si no, será complicado. Es algo de lo que se habla poco, de esta etapa ya avanzada de la lactancia que puede ser dura. Aunque otro pensamiento que tengo siempre es que esto no dura toda la vida y será una etapa más que incluso luego echaré de menos“.

Lo más bonito de la lactancia

Les hemos pedido a las tres madres que nos cuenten cuáles fueron los mejores momentos de la lactancia.

Tania nos cuenta que: “dar el pecho a mis hijos me daba la tranquilidad de saber que estaba haciendo lo mejor por su salud“.

Para Celia lo mejor es “sentir la manita de mi hijo sobre el pecho y ver cómo se relajaba y se iba quedando dormido. ¡Te sientes tan madre!

lactancia-materna-2

Carolina comparte su comentario: “Es bonito saber que cada noche antes de dormir tienes ese pequeño rato de relax con tu hijo. Además, me ha sacado de muchos momentos de apuro por ejemplo, cuando viajamos en tren o avión, ya que suele estar muy calmada gracias a la teta.  Es cierto que crea un vínculo muy físico y es totalmente recomendable“.

Vemos que cada caso es diferente y lo que no podemos es estigmatizar a las madres que no han dado el pecho a sus hijos. Quizás no sea la mejor opción, pero es una opción seguramente meditada y con muchas razones detrás. Los comentarios de que el bebé se pone malo porque no toma pecho son muy maliciosos, porque los bebes amamantados también enferman. Está claro que la lactancia materna es la mejor opción, pero no siempre es posible.

Fotos | iStock
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