7 cosas que no debes olvidar hacer durante la primera semana de vida del bebé

, 4 de enero de 2016

Mother gently hold baby girl. Baby sleep in mother's arms

Recuerdo la primera semana de mi hijo como un caos total. Sobre todo con el primero. Con el segundo fue todo sobre la marcha, sabía lo que tenía que hacer y estaba más tranquila y eso siempre ayuda. Aunque no sepas ni donde tienes la cabeza, hay ciertas cosas que no debes olvidar hacer durante la primera semana de vida del bebé y recordar tenerlas siempre presentes para cuidar tu salud y la del bebé.

Marcar con el sujetador de lactancia de qué pecho hizo el bebé la última toma. Parece que es fácil de averiguar, pero llega un momento, entre toma y toma nocturna, en el que no sabes si le has dado el pecho, le has puesto el dedo, o si se ha despertado dos veces o cinco. Sólo tienes que tener la precaución de colocarte un clip, una goma o de girar el tirante del sujetador y cerrarlo al revés para recordar de qué pecho debe tomar. Lo debes hacer para que vaya la lactancia compensada en los dos pechos y porque el tipo de leche que sale de uno es diferente del otro, según haya tomado más o menos el bebé previamente.

Comprobar la salud del bebé. Durante las dos primeras semanas debemos estar muy atentos a la salud del pequeño. Vigilar si tiene unas décimas de fiebre, si hace pis y caca de manera habitual, si responde a los reflejos y si tiene movilidad en el cuello. Mi hijo mayor tuvo tortícolis congénita tras un parto complicado y le salió un bulto en el cuello que tuvo que ser tratado con fisioterapeuta. Nada grave, pero hay que descubrirlo a tiempo. Probablemente serás un poco hipocondríaco con el bebé recién nacido, pero todo el mundo lo es.

Dormir. Planifica con tu pareja o con los abuelos para tener algún momento de descanso. Si duermes mal por las noches, intenta echar algo de siesta, y descansar cuando el bebé duerme. Adáptate a sus horarios en la medida que puedas, aunque eso signifique desayunar a las 7, dormirte a las nueve y ducharte a las 12 de la mañana. El descanso es importante para tu salud y para que la lactancia vaya bien.

Beber mucha agua y comer bien. Con la lactancia necesitas beber mucha más agua de lo normal. Además, hay que recuperarse del parto con alimentos altos en hierro, vitaminas y minerales, como frutas, verduras, caldos, etc.

Poner al bebé para echar los gases. Recuerda que tras cada toma el bebé, sobre todo si ha sido impaciente a la hora de comer, puede tragar gases. Estará más cómodo si le pones en tu hombro a expulsarlos tras tomar en cada pecho. Además, la lactancia materna y el uso de biberones anticólicos ayudarán a reducir los gases.

Utilizar el cojín de lactancia. Puede ser muy útil para prevenir dolores de espalda. En general, para las tomas debes encontrar una postura en la que estés cómoda, con la espalda bien apoyada, y sentada en posición correcta para evitar molestias.

Mantener secos los puntos de la episotomía. Seguro que te lo comenta la matrona, debes utilizar siempre compresas de algodón natural, y secarte bien la zona cada vez que vayas al baño o te duches. Puedes utilizar la propia compresa o incluso un secador de mano.

Aunque los primeros días sean una locura, ten presente estos puntos que se te pueden pasar por alto entre los lloros del bebé y tu cansancio acumulado. Sobre todo trata de no agobiarte, organizarte de la mejor manera que puedas y olvidar tus rutinas habituales porque probablemente nos las seguirás. Ahora el que marca el ritmo es el bebé.

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