¡Adiós leche! Empezamos con la alimentación complementaria

, 21 de enero de 2013

A partir de los seis meses de vida del bebé, llega el momento de que el pequeño comienza a comer otros alimentos además de la leche, pero ésta seguirá siendo su alimentación principal durante el primer año de vida (por eso el resto de alimentación se llama complementaria) y seguirá formando una parte muy importante en sus primeros años.

De primer plato

No hay prisa para introducir la alimentación complementaria, primero debemos estar seguros de que el bebé está preparado para comer y para ello debe poder sostenerse sentado y ser capaz de tragar. Las primeras cucharadas irán a parar al babero más que dentro de su boca, es normal, los bebés tienen el reflejo de rechazar objetos extraños que se introduzcan en su boca, y las cucharas lo son. No hay que forzar, poco a poco irá asimilando mejor la comida.

Los primeros alimentos del bebé serán los cereales (primero sin gluten y después con gluten), los purés de verduras (a los que con el tiempo iremos incorporando la carne), y los purés de fruta.

Para comprobar que el bebé asimila bien los alimentos, y que no surgen las alergias alimentarias, hay que ofrecérselos uno a uno, semana por semana. No hay un orden concreto, pero por ejemplo, se puede empezar una semana con la manzana, la semana siguiente con un puré de verduras básico (con patatas, puerro, zanahoria y calabaza), la semana siguiente con el arroz, la siguiente con el plátano y así ir introduciendo poco a poco todos los alimentos.

Fácil de cocinar

Los potitos nos pueden sacar de un apuro cuando estamos de viaje o cuando estamos fuera de casa, pero se recomienda cocinar en casa de manera sana, añadiendo un chorrito de aceite de oliva al puré de verduras, pero sin añadir sal. Una combinación de vaporera y batidora en uno de Philips AVENT nos puede ser muy útil y práctico para preparar una gran variedad de comidas.

Se cuecen los alimentos (ya sean verduras, carne, pescado, o fruta para hacer compota), y después con volcar la jarra se baten los alimentos, sin tener que cambiar de recipiente, facilitándonos la labor de cocinar la comida del bebé y de limpiar los utensilios de cocina. Yo incluso lo he utilizado para hacer purés para adultos, y si sobra algo de puré, se puede congelar para otro día.

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