¿Alergia al polen? Consejos para afrontar la primavera del 2019

, 14 de mayo de 2019

Alergia gramineas

Los síntomas aparecen casi de un día para otro: picor de ojos, de nariz, estornudos, congestión nasal, tos seca o incluso problemas para respirar bien. Y el calor, el sol y olor de las flores nos avisan: ha llegado la primavera y con ella la peor época para las alergias ambientales.

Este año  las previsiones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica varían dependiendo de la localización en la nos encontremos. Según el Dr. Pedro Ojeda, secretario de la Junta Directiva de la SEAIC, las zonas de la cornisa cantábrica vivirán una primavera leve. Su intensidad crecerá a medida que nos acerquemos al sur de la península, llegando a las zonas de Extremadura y sur occidental, donde la primavera será entre moderada e intensa.

¿Cómo afrontarlo? Lo primero que recomienda la SEAIC es conocer el tipo de polen al que somos alérgicos. Como destaca el Dr. Ojeda, “no todos los pólenes son iguales y no todas las plantas tienen la misma época de polinización. En el momento que sepamos a qué somos alérgicos, “sabremos en qué momentos nos puede afectar más, en qué épocas del año e incluso en qué lugares” y podremos llevar a cabo algunas recomendaciones que mejorarán nuestra calidad de vida en esta primavera:

  • Seguir el recuento de pólenes disponibles a través de herramientas digitales.
  • Reducir la exposición al aire libre en los momentos de mayor polinización.
  • Disminuir las salidas a la naturaleza en días soleados o ventosos.
  • Si estamos al aire libre, se recomienda el uso de unas gafas de sol que cubran la mayor parte de los ojos.
  • Usar, en casos necesarios, mascarillas homologadas con filtros adecuados.
  • Utilizar, en espacios interiores, purificadores que mejoren la calidad del aire.

Deporte y alergias, ¿son incompatibles?

En casos de personas con algún tipo de alergia ambiental que, además, lleven a cabo deporte al aire libre “simplemente es necesario saber que existen algunas recomendaciones a tener en cuenta”, destaca el Dr. Ojeday añade que “no por tener una alergia debemos dejar de practicar deporte”.

Y es que puede que en el momento que practiquemos deporte no notemos los efectos de la alergia de manera inmediata pero, una vez parados, es probable que la persona pase “por una crisis de asma o empiece a notar síntomas de nariz y ojos”.  

Deporte y alergias

Para evitar estos problemas lo mejor es intentar practicar deporte en espacios cerrados. Si no queremos renunciar a la actividad física al aire libre, el Dr. Ojeda recomienda evitar las primeras y las últimas horas del día en las que el polen se encuentra a niveles más respirales. El resto del día el polen se encuentra en capas más altas de la atmosfera y puede no afectarnos tanto.

Además, deberíamos utilizar “una mascarilla con filtro que supla nuestras necesidades de oxígeno haciendo deporte” y utilizar gafas que cubran nuestros ojos. En casos de personas asmáticas, es muy importante ser constante con la medicación prescrita por el médico y, durante las épocas con más densidad de polen, utilizar de manera frecuente los inhaladores. Y es que si nos encontramos bien y vemos que el polen no está repercutiendo en nuestra calidad de vida, será la mejor señal de que la medicación está funcionando correctamente y la dosis es la más adecuada.

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