¿Alérgico a la lactosa? Tranquilo, tu café con leche también es posible

, 25 de abril de 2017

Un espresso siempre será la mejor forma de apreciar todas las cualidades de un buen café, pero a todos nos gusta variar nuestra taza a lo largo del día. La gran variedad de preparaciones distintas que nos ofrece nuestra bebida favorita es una de sus grandes virtudes pero, ¿qué ocurre si somos alérgicos o intolerantes a la lactosa? ¿Y qué pasa con los veganos? Por suerte, hay muchas alternativas para no tener que renunciar al café con leche.

Café y leche, una pareja bien avenida

La historia del café está irremediablemente unida a la de las recetas con leche. El ser humano lleva alimentándose con lácteos desde que empezó a domesticar animales para ganadería, y la leche y sus derivados están presentes hoy en muchas culturas. Su relación con el café no pueden obviarla ni los más puristas, pues aunque no hay nada como la pureza perfecta de un espresso, las elaboraciones de café con leche también son auténticas delicias.

Y el listado no se queda precisamente corto, casi cada cultura cafetera tiene sus propias recetas de café con lácteos. Desde el popular capuccino italiano hasta nuestro ya famoso café con leche, pasando por el café au lait francés o un moderno latte con su decoración artística en la espuma. En España, quizá por arrastrar el mal del torrefacto, parece que la lista de cafés con distintas proporciones de leche es interminable, existiendo muchas variaciones regionales con sus propios nombres.

¿Qué pasa si no podemos tomar leche?

Hay muchos motivos para tener que eliminar los lácteos de la dieta. A veces son de fuerza mayor, por alergia o intolerancia, o simplemente porque la leche no nos sienta del todo bien. También puede ser que llevemos una alimentación vegana o que el sabor de la leche no nos guste, o puede haber otros motivos dietéticos o de salud. Sea como sea, si es tu caso, no tienes por qué limitarte siempre a tomar café solo.

Afortunadamente existen muchas alternativas a la leche tradicional de vaca a la hora de preparar o pedir el café que más nos apetezca. Desde las bebidas vegetales hasta versiones de leche sin lactosa, cada una presenta diferentes características que podemos aprovechar en beneficio del café y nuestro gusto particular. Hoy en día en casi todas las cafeterías de especialidad tienen opciones veganas o sin lactosa para ofrecer a sus clientes, y siempre podemos prepararlo como más nos guste con nuestra cafetera en casa.

Las diferentes leches sin lactosa para tu café

  • Leche sin lactosa. La industria láctea ha reaccionado al hacerse visible el gran número de personas que son alérgicas o intolerantes a la lactosa. Por eso hoy es fácil encontrar en cualquier supermercado una gran variedad de leches sin lactosa, de fácil digestión y con un sabor muy similar al de la leche normal, con un matiz más dulzón. Además cada fabricante apuesta por lanzar su propia línea de productos, con leche entera, desnatada o semidesnatada, en muchos formatos distintos.
  • Leche de soja. Es la más popular de las bebidas vegetales, obtenida de las habas de soja, una legumbre con la que también se hacen otros productos como el tofu. La soja tiene un sabor neutro y por eso el aroma de la bebida depende mucho del fabricante, pudiendo ser más o menos dulce. También hay variantes más ligeras y versiones con sabor a vainilla o chocolate, estupendas para hacer combinaciones golosas de café.
  • Leche de avena. Se obtiene del remojo y triturado de los copos de avena, y suele ser la favorita de los deportistas. Es muy digestiva, ligera y suave, con un aroma muy neutro y poco dulce por sí misma, respetando los sabores del café.
  • Leche de almendras. Está ganando muchos adeptos en los últimos años ya que tiene un sabor muy agradable y es muy nutritiva. Rica en calcio, tiene una textura algo más cremosa y densa que otras bebidas vegetales, con una textura sedosa.
  • Leche de arroz. Con pocas calorías y de aromas equilibrados, suele tener una textura muy acuosa y además no tiene gluten y es perfecta para los alérgicos a los frutos secos. Suele sentar muy bien incluso a los estómagos más delicados y no modifica mucho los aromas del café.
  • Leche de anacardos. Este fruto seco es muy energético y permite obtener una leche muy cremosa, de textura muy agradable al paladar, con un aroma intenso y bastante dulce, sin necesidad de añadirle azúcar.
  • Leche de coco. El coco es una fruta calórica y por eso podemos encontrar bebidas de diferente proporción de grasa. La más espesa se suele usar para cocinar o repostería, así que también podríamos usarla como equivalente a la nata si buscamos un acabado más espeso. Tiene un fresco aroma tropical típico de esta fruta, que a veces enmascara al café.
  • Leche de nueces. Muy parecida a la de almendras pero con un sabor más pronunciado, más “a fruto seco”. Es muy energética y rica en minerales y ácidos grasos saludables.
  • Leche de avellanas. También similar a la anterior aunque con una textura algo menos espesa y un sabor diferente, más suave y dulzón. Es perfecta para combinar con cacao o elaboraciones con chocolate y especias.

¿Cómo usar estas leches alternativas para combinar con café?

Puesto que existe tanta variedad y hay tantos fabricantes distintos, es difícil recomendar un solo tipo de leche alternativa a la hora de preparar combinaciones de café. Dependiendo de la marca el sabor y la textura pueden variar mucho, por eso el mejor consejo es probar, catar y experimentar en casa, hasta dar con nuestra leche o bebida vegetal favorita.

Si lo que queremos es disfrutar de un café con leche o cortado, quizá nos interese más apostar por bebidas más neutras y suaves, como una leche de soja ligera, de arroz o de avena. Es importante fijarse bien en las etiquetas para comprobar el porcentaje de ingredientes, y siempre es mejor escoger aquellas que no llevan aromas o azúcares añadidos.

Los baristas saben que tan importante como el café son los demás ingredientes de una receta, así que no dejarán al azar las alternativas que ofrecen a sus clientes. Un buen capuccino o un latte art solo será perfecto si la leche se comporta bien a la hora de espumarla. Nosotros en casa podemos jugar con los accesorios de nuestra cafetera, buscando las leches más espesas y homogéneas, hasta dar con la que más nos guste.

Finalmente tenemos la opción de preparar nuestra propia leche vegetal casera. Para ello necesitamos 100 g del fruto seco o cereal escogido, por ejemplo copos de avena, y unos 750-1000 ml de agua. Hay que dejarlos a remojo toda la noche antes de escurrirlos y triturarlos con agua nueva limpia. Después se cuela la mezcla en una tela fina apretando bien para extraer el líquido, que será nuestra “leche”. Podemos ajustar la cremosidad jugando con la proporción de ingredientes.

Las leches y bebidas alternativas ofrecen todo un mundo nuevo de sabores y texturas con los que experimentar, y no solo para alérgicos o intolerantes a la leche. ¿Has probado alguna vez tu café con leche con alguna bebida vegetal? ¿Te animas a preparar tu próximo capuccino casero con leche de nueces o de coco?

Fotos | iStock.com/Geo-grafika, Pixabay

En Mi Mundo Philips | Cafés con leyenda: el héroe que descubrió el café a los vieneses

En Mi Mundo Philips | ¿Qué es el café de origen?

Guardar

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.