Alérgicos y mascotas en casa ¿cuándo es incompatible?

, 21 de marzo de 2017

Las mascotas que conviven con nosotros en casa son mucho más que animales de compañía. Se les llega a coger mucho cariño y se convierten en parte importante de nuestra vida, llegando a ser un miembro más de la familia, sobre todo si hay niños. Pero, ¿qué ocurre si hay alérgicos en casa? Hoy repasamos las claves de esta problemática, cómo actuar y en qué casos es incompatible la convivencia con los animales.

Alergia a los animales, más común de lo que creemos

Hoy en día hay tanta gente con un animal doméstico en casa que puede parecer extraño pensar que la alergia a las mascotas es muy común, y puede afectar a todas las edades. Normalmente es una alergia que afecta a las vías respiratorias y se puede confundir con otras afecciones, pero se hace evidente cuando los síntomas aparecen siempre después de estar en contacto con animales.

Estornudos, picores, ojos rojos, congestión nasal, tos, dolor de garganta o dificultad para respirar son algunos de los síntomas más frecuentes. Si crees que puedes tener alergia a los animales lo mejor es salir de dudas y consultar con un médico especialista, pero una vez diagnosticada no siempre hay que ser tremendistas.

Claro que la forma más fácil de evitar las alergias en casa es no tener contacto con mascotas, pero es difícil separarse o renunciar a nuestros pequeños amigos, sobre todo si ya han vivido con nosotros un tiempo. Afortunadamente, cuando la alergia no es muy grave hay medidas que podemos adoptar para que los alérgicos y las mascotas puedan convivir en casa aminorando los síntomas. Todo siempre y cuando no afecte a nuestra calidad de vida.

¿Qué causa las alergias a los animales?

Lo primero es tener claro por qué un animal puede causar una reacción alérgica. Mucha gente cree que son el pelo o las plumas los elementos culpables, pero en realidad son otras sustancias presentes en sus cuerpos. Se trata de proteínas presentes en la piel, la saliva y la orina, y que se trasladan por e hogar en el día a día del animal. Por ejemplo, a través de las células muertas con el pelo al cepillarlos, que caen de forma natural en los lugares donde duermen o que se evaporan al aire.

Cualquier animal puede causar reacciones alérgicas pero son más comunes en perros y gatos. La alergia a los gatos es especialmente común, y un dato curioso es que las hembras en general ocasionan menos alergias que los machos. Además, no podemos olvidar que los animales pueden introducir en casa otras sustancias del exterior que también producen alergia, como ácaros o polen, incluso de otros animales con los que han estado en contacto.

Alérgicos y mascotas: ¿cuándo es incompatible la convivencia?

Tal y como sucede con todas las alergias, el nivel de gravedad puede variar mucho de una persona a otra, dependiendo de su sensibilidad concreta. Por eso es importante que, si sospechamos que alún miembro de la familia puede ser alérgico, acudamos al médico ante los primeros signos de alerta. Lo habitual es que nos haga una serie de preguntas generales sobre los síntomas y su frecuencia, sí como un examen básico sencillo de las mucosas. Al confirmar las señales típicas de una alergia se pasará a una prueba cutánea para determinar qué causa esas reacciones.

El médico o el especialista alergólogo podrán informarnos sobre el tratamiento más recomendable según nuestro caso. Si la alergia no es muy grave, podemos convivir con las mascotas llevando una serie de precauciones y buenos hábitos, pero hay casos en los que la vida común se hace incompatible. Los alérgicos hipersensibles pueden sufrir las consecuencias de un ataque durante horas o incluso días, afectando a la calidad de vida.

Las personas que además sean asmáticas o sufran otra dolencia respiratoria lo tienen especialmente difícil. Una reacción causada por alergia a los animales puede agravar seriamente los ataques de asma y complicar su tratamiento, incluso podría derivar en asma crónica. Exponer la situación al médico y dialogar con él es fundamental para saber cuándo es mejor prevenir en beneficio de nuestra salud, aunque eso implique renunciar a las mascotas.

Cómo evitar la alergia a las mascotas en casa

Para minimizar las alergias en el hogar podemos llevar a cabo una serie de buenos hábitos muy sencillos en el día a día de nuestras tareas de casa.

  • No dejar que los animales entren a los domitorios.
  • Evitar las moquetas y un exceso de alfombras muy tupidas.
  • Limpiar diariamente todas las alfombras pasando el aspirador con su accesorio más adecuado.
  • Utilizar tapicería de cuero en los muebles del salón y cambiar las cortinas de tela por estores.
  • Instalar un purificador de aire como la serie 3000 de Philips, con filtro especial para captar las partículas más finas y todo tipo de compuestos volátiles.
  • Emplear una mascarilla sencilla cuando limpiemos la casa, para evitar respirar los alérgenos.
  • Lavar con frecuencia los textiles que entran en contacto con el animal, como su cama o manta, mejor a alta temperatura.
  • Aspirar a conciencia todas las superficies de casa al menos dos veces por semana, como complemento a la limpieza de las alfombras, repasando todos los rincones.
  • Colocar un humidificador de aire para reducir al máximo las bacterias y disfrutar en todo momento de un ambiente con la humedad perfecta y el aire limpio.

Buenos hábitos con los animales

En cuanto al trato diario con nuestros pequeños amigos, también hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones básicas:

  • A la hora de adoptar o comprar una mascota, elegir si es posible un animal de pelo corto.
  • Cepillarlo con frecuencia, incluso mejor si es un poco cada día, con un cepillo especial según el tipo de animal.
  • Hacer el cepillado en el exterior, en la terraza o en una estancia separada de las zonas más comunes de la casa, usar una mascarilla y aspirar muy bien la zona después.
  • Bañar al animal al menos una vez por semana, sobre todo si suele pasar tiempo en el exterior. Emplear un champú específico y suave para no dañar su piel.
  • Enseñar a las mascotas que no pueden sacudirse dentro de casa ni subir a camas, sofás o sillones.
  • Los alérgicos tienen que evitar tocarse la cara después de acariciar al animal y es recomendable lavarse muy bien las manos después de hacerlo.

¿Y si tenemos alergia al polen o al polvo?

Como ya hemos comentado, no hace falta ser alérgico a los animales para cuidar nuestra convivencia con ellos. Si tenemos alergia a otros componentes, como polen, polvo o bacterias, los animales pueden aumentar el riesgo a tener una reacción alérgica dentro de casa, especialmente los perros. Cuando nuestra mascota sale al exterior puede volver con partículas de todo tipo adheridas a su cuerpo, en el pelo, patas o en el hocico.

En realidad es lo mismo que nos puede pasar a nosotros al volver de la calle. Antes de entrar a casa es conveniente cepillarlos bien e incluso limpiarlos o secarlos con una toalla que solo usemos para las mascotas. Por eso tampoco hay que olvidarse nunca de aspirar el felpudo de la entrada, que es donde normalmente se depositan más partículas del exterior.

Aunque todas estas medidas puedan parecer algo engorrosas solo suponen un pequeño esfuerzo en la rutina diaria de la familia. Un purificador de aire nos lo pone mucho más fácil garantizándonos en todo momento un aire limpio de las partículas más finas y los alérgenos que, inevitablemente, conllevan las mascotas. Son gestos que merecen la pena para seguir disfrutando de nuestros pequeños amigos en casa.

Fotos | iStock.com/damedeeso, omgimages, hironosov, Antonio_Diaz, Chalabala, maramicado, adogslifephoto

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