Apoyando la lactancia materna: conclusiones del último simposio internacional

, 13 de diciembre de 2012

Recientemente se ha celebrado en Madrid una gran Cumbre Global sobre Lactancia Materna (Global Breastfeeding Summit), un proyecto de The Global Breastfeeding Initiative, en cooperación con el Philips Center for Health and Well-being y con el Excellence in Pediatrics Institute y allí, expertos en pediatría y autoridades sanitarias de varios países han llegado a importantes conclusiones sobre cómo fomentar la Lactancia Materna. Piden unir esfuerzos, porque la baja tasa de madres que amamantan a sus hijos es “un problema de salud pública“. Así de claro, porque ésta es la mejor opción para la salud de tu bebé y la tuya.

Conclusiones del simposio

La OMS (la Organización Mundial de la Salud) considera una prioridad de salud pública aumentar las tasas de Lactancia Materna en todos los países. Ésta es de vital importancia para el desarrollo saludable del recién nacido. Recordemos que la OMS recomienda que los niños deben alimentarse exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de vida, y de continuar con esta alimentación hasta los 12 meses. Para ello se van a instaurar políticas coordinadas a nivel internacional.

Los profesionales de la salud son clave en la información y formación de las futuras madres, así como en la prevención de abandonos precoces. En este sentido, el grupo de trabajo español trabajará en la propuesta de una Estrategia Nacional de Lactancia Materna, que englobe directrices clínicas y también objetivos y planes de acción en ámbitos como el social o empresarial, así como una encuesta nacional sobre la incidencia y duración de la lactancia materna.

Las prioridades para conseguir mejorar las bajas tasas de Lactancia Materna son las siguientes:

– Realizar un llamamiento a las empresas para facilitar la lactancia materna en los lugares de trabajo, esto supone un gran beneficio tanto para las madres como para los niños, así como para reducir el absentismo laboral y aumentar la fidelidad de los empleados. Se trataría de implantar medidas como la flexibilidad de horarios o poner a disposición de la mujer lactante una sala equipada con frigorífico para poder realizar la extracción de leche materna en el lugar de trabajo.

– Mejorar la formación a los profesionales de la salud de diferentes especialidades (incluyendo pediatras, neonatólogos, profesores de preparación al parto, ginecólogos, matronas, enfermeras pediátricas) para que informen a las madres o futuras madres de los beneficios de la lactancia materna. Es preciso eliminar mitos y falsas creencias en torno a esta práctica y formar a las mujeres sobre cómo continuar la lactancia tras la incorporación al trabajo, por ejemplo, con el uso de los extractores de leche.

– Implantar un grupo de trabajo o coordinador nacional sobre lactancia materna, de modo que se obtengan datos oficiales sobre la implantación de esta práctica, y además, pueda desarrollar políticas y campañas efectivas para mejorar las tasas de lactancia materna.

Mi experiencia con la lactancia

La verdad es que por parte del personal sanitario sí que recibí bastante apoyo. La matrona que tuve en las clases de preparación al parto nos animó mucho a la lactancia. Además, estuve informandome por mi cuenta (si podéis leer el libro de Carlos González “Un regalo para toda la vida” os lo recomiendo totalmente). En el hospital (público) donde di a luz, apoyaban la lactancia, favoreciendo el contacto piel con piel tras el parto, y explicándome lo que hiciera falta, aunque la verdad es que mi niño se agarró al pecho muy bien desde el principio, no me hizo ninguna grieta y todo fue como la seda. Posteriormente en las revisiones post-parto del ginecólogo y del pediatra sí que se han interesado por cómo iba la lactancia. Todo perfecto.

Aunque sé de clínicas (privadas) que todavía se siguen llevando a los recién nacidos al nido a pasar la noche (una práctica anti-lactancia). Y también conozco casos de personas que han tenido problemas con la lactancia (grietas, problemas de enganche) y se han tenido que aguantar o buscar la vida por su cuenta en organizaciones como La Liga de la Leche (presente en casi todas las ciudades, y formada por gente que te ayuda en todo lo que necesites).

El punto negro, el gran punto negro: la incorporación al trabajo. La baja maternal es de 16 semanas, es decir, no llega a los cuatro meses. Con lo tragón que era mi niño, yo no daba a basto para extraerme leche suficiente, así que ya empecé a introducirle un biberón de leche artificial al día desde los 4 meses del bebé a los 6 meses. Posteriormente, fui introduciendo la alimentación complementaria, junto con la lactancia materna, hasta que el bebé cumplió los 8 meses. Desde mi empresa, no favorecieron para nada una flexibilidad horario o una reducción de la jornada del trabajo para que me adaptara a los ritmos del bebé. Él se tuvo que adaptar a mi horario.

Y por lo que he comentado con otras madres, es un problema habitual. Las empresas te ven como un medio de producción poco productivo, y tienen bastante escasez de miras respecto a lo que supone traer un nuevo niño al mundo y de la importancia de su salud, algo de lo que se beneficia toda la sociedad, ya que es una esperanza para el futuro.

¿Vosotras os sentistéis apoyadas en vuestra lactancia? ¿Cuál fue vuestra experiencia?

Foto | Amy Abroad
Mi mundo Philips | ¿Cómo dar el pecho al bebé?

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