Arábica o Robusta, y tú ¿de qué café eres?

, 13 de septiembre de 2012

taza de café

No te asustes si desconoces la variedad de café que sueles tomar, es lo más habitual. Normalmente adquirimos un paquete de café en base a su precio, su marca, nuestra experiencia anterior o de forma aleatoria, pero no es frecuente preocuparse por la procedencia, al menos de los que compramos en el supermercado.

Solo si queremos algo especial y lo buscamos en algún establecimiento especializado, entonces es probable que nos interesemos por su origen. Al menos hasta ahora. Tal vez después de leer este post te descubras a ti mismo mirando todas las etiquetas e interrogando a las empleadas del local, lo cual no está mal, aunque debes saber que no siempre tenemos acceso a toda la información por parte del distribuidor. Por si acaso, no está de más conocer algunos conceptos básicos sobre el café.

Intensidad o sutileza

cafeto

Dentro de las diferentes variedades de cafeto (planta de la que se obtiene el café), son dos las que se utilizan para el consumo humano: arábica (75% de la producción mundial) y robusta (25%).

El cafeto arábica es una variedad que produce un cafe fino y aromático. Su cultivo es más delicado y menos productivo que el robusta y necesita unas condiciones climáticas marcadas por la altura (entre 900 y 2000 m).

El cafeto robusta, más resistente, es de sabor fuerte y ácido. Se cultiva en tierras llanas y es utilizado sobre todo para la producción de cafés solubles y las mezclas, además de los cafés molidos más económicos para cafeteras de goteo.

A partir de estas dos variedades de cafeto, las posibilidades son infinitas. En función del origen (país en el que se cultiva), las condiciones de cultivo, el tipo de recolección, el procesamiento, el tostado, la mezcla o la molienda, obtenemos un café de una calidad concreta. La mayoría de las marcas realizan sus propias mezclas a partir de los granos obtenidos de diferentes orígenes. Algunas incluso se aprovechan del nombre de variedades altamente demandadas y reconocidas, como el café Blue Mountain jamaicano, para dar valor a una mezcla a partir de una pequeña cantidad de dicho café y otros más económicos.

Moliendo café

cafetera Philips Saeco con molinillo integrado

Sea cual sea el origen y el tratamiento del producto que adquirimos, incluso nosotros podemos influir en el resultado final del café que tomamos con su molienda y con su preparación.

Todos los expertos coinciden en que lo mejor es comprar el café en grano y molerlo justo antes de elaborar esta bebida. La forma ideal de hacerlo es con un molinillo específico para dicha tarea y descartar batidoras o picadoras que pueden estropear el grano.

Tan importante o más que la molienda es el tipo de cafetera elegida para la elaboración. Algunas cafeteras incorporan el molinillo, elaborando unos cafés que mantienen todo el aroma y sabor obtenido directamente del grano.

Demasiados aspectos a tener en cuenta para un elixir tan delicado, pero al final es precisamente esto lo que nos da la oportunidad de degustar el café de mil formas diferentes. ¿Te animas a un cambio?

Mi Mundo Philips | Historias con aroma a café

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