Astenia primaveral, las tres claves para que no pueda contigo

, 15 de abril de 2013

Seguro que la mayoría habéis experimentado algún año esa sensación de cansancio generalizado tanto a nivel físico como psíquico e incluso emocional. Y es que ese trastorno pasajero conocido como astenia primaveral afecta, según estudios recientes, a un 10% de la población, en su mayoría mujeres.

Reconocible por manifestarse a través de signos de fatiga, irritabilidad, falta de energía tanto física como psíquica, alteración del sueño…y todos esos síntomas relacionados con el cansancio o la debilidad de nuestro organismo para hacer frente a las tareas más rutinarias, vamos a tratar de combatir este tipo de astenia estacional con unas sencillas recomendaciones.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la astenia primaveral es un trastorno pasajero, que según los médicos no debería exceder de dos semanas. Hay quienes van más allá y se niegan a reconocer esta afección como enfermedad y afirman que es una respuesta del organismo a cambios estacionales que tienen que ver con un aumento de la luminosidad, un cambio en la temperatura y humedad ambiental y al ajuste de nuestros hábitos de sueño al cambio horario.

No combatirla con fármacos

Si los síntomas son más pronunciados o persisten en el tiempo habría que valorar otras causas como una posible alergia estacional, estrés, depresión o incluso síndrome de fatiga crónica. Este tipo de enfermedades sí requieren atención médica, pero lo que conocemos como astenia primaveral no debería tratarse como tal, por lo que quedan descartados el uso de medicamentos.

Hay quien opta por ‘vitaminarse y mineralizarse’, pero aquí los expertos son claros: ojo con la hipervitaminosis, que al final puede suponer un riesgo mayor.

La respuesta está en la dieta

Al final es la propia naturaleza la que nos proporciona los recursos necesarios para enfrentarnos a los retos que ella misma nos pone.

En la alimentación y el descanso a horas regulares está la clave para sacar la energía necesaria para superar este trastorno adaptativo de cambio de estación, pero ¿cómo hacerlo?.

Respeta el horario del sueño, siempre a las mismas horas y realiza las cinco comidas de rigor al día, teniendo muy presente en la dieta sobre todo aquellos alimentos que proporcionan un extra de energía como los cereales, las legumbres y las frutas y verduras de temporada y alimentos que contengan ácidos tipo omega-3, como el pescado azul.

Huye de las grasas y el colesterol y evita las comilonas, porque una digestión pesada te hará sentirte aún peor, sobre todo en las cenas.

Una buena hidratación es fundamental durante todo el año, pero con el aumento de temperatura se vuelve aún más esencial, así que no descuides este aspecto.

Si necesitas un extra puntual de energía, no es necesario que tires de pastillitas mágicas, unos frutos secos o un poco de cafeína te proporciona esa dosis de vitalidad que parece faltarte en determinados momentos.

Deporte versus fatiga

Pero estaréis de acuerdo conmigo que el mayor esfuerzo que tenemos que hacer cuando nos encontramos en este estado de letargo temporal es a la hora de realizar cualquier actividad física, sobre todo deportiva.

En este caso, mi recomendación es que si no podemos con el enemigo, nos aliemos con él. Si es precisamente este cambio de temperatura y de luminosidad lo que nos provoca este estado de shock, entonces aceleremos el proceso de adaptación dando la bienvenida a la nueva estación de forma activa y realizando, por ejemplo, actividades al aire libre y disfrutando del cambio.

Lo que está claro es que debemos ser conscientes de que la astenia primaveral es un estado temporal que requiere de una adaptación a cambios estacionales y que no debemos verlo ni como una enfermedad, ni desanimarnos, solo tenemos que pelear unos días contracorriente hasta adquirir los hábitos que encajen mejor en esta nueva situación.

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