Bebés en la playa: guía para una jornada divertida y segura

, 13 de agosto de 2019

bebes en la playa

Todo el que ha estado con un bebé en la playa sabe que puede ser complicado. Primero de todos los menores de seis meses no es recomendable que vayan a la playa y se expongan de manera directa al sol, pero siempre podemos ir teniendo en cuenta ciertas precauciones y con anteponiendo la seguridad ante todo.

Bebés en la playa

Los bebés menores de seis meses no deberían ir a la playa, y si van, mejor fuera de las horas centrales de más sol y calor. A primera hora de la mañana y última de la tarde podemos ir a dar un paseo con ellos. Los niños pequeños son muy sensibles a la radiación solar. Se queman con facilidad y corren el riesgo de deshidratarse.

Tampoco es conveniente que les apliquemos protección solar, sino que es mejor taparles con un gorrito, camiseta, y sombrilla. De todas formas, la arena refleja los rayos de sol y aunque esté bajo una sombrilla, llegan hasta él el 30% de los rayos del sol. No nos confiemos.

bebes en la playa

Algunas cosas que te pueden hacer más cómodo el día de playa con un bebé son un capazo para que el bebé esté dentro y pueda dormir la siesta, o quedarte a las afueras de la playa en la zona de césped, a ser posible. Enseguida comprobarás que la arena con un bebé pequeño puede ser un auténtico engorro.

Lactancia en la playa

Si queremos dar el pecho en la playa, y nos hemos estado bañando en el mar es recomendable lavarnos antes de dar el pecho. La ventaja de la lactancia materna es que podemos tener la comida lista en cualquier momento. Aunque quizá pueda resultarnos más cómodo sacarnos la leche materna en casa y guardarla en las bolsas de almacenaje preesterilizadas.

Para preparar los biberones fuera de casa resulta muy práctico el calienta biberones de Philips Avent, que permite calentar la leche cuando y donde quieras, gracias al termo que conserva hasta seis horas el agua caliente. El biberón se caliente en dos minutos y medio, sea con leche de fórmula o con leche materna.

Cada cuánto y cómo dar agua y líquidos al bebé

Es importante que el bebé esté hidratado, y ofrecerle agua de manera frecuente con los vasos con boquilla anti goteo, aunque no la pida. También podemos llevar unas rodajas de sandía cortadas, que aportan mucha agua y minerales, para ofrecerles a los bebés a partir de seis meses.

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Los bebés lactantes no tienen porqué beber agua, ya que con la leche materna les basta, pero seguramente tendremos que hacer tomas más frecuentes y más cortas para que sean principalmente líquidas. Aunque en verano y en la playa, como excepción, podemos darle un poco de agua.

Cómo y cada cuánto aplicar protección solar

A partir de los seis meses deberíamos aplicar protección solar a nuestro hijo. Es mejor que elijamos cremas solares o en barra que aplicadores en formato bruma o spray. Esto son más cómodos, pero no echamos tanto protector solar, al final resultan menos eficaces y es más probable que se quemen en menos tiempo.

Y no basta con aplicar la crema una vez y olvidarnos. Hay que realizar aplicaciones frecuentes (cada dos horas) y cada vez que salgan del agua, aunque utilicemos cremas waterproof. También debemos tener en cuenta que los protectores solares hay que aplicarlos veinte minutos antes de la exposición al sol.

Los niños menores de tres años es recomendable que usen protección solar con filtros físicos, cuya composición es exclusivamente mineral. También son los más recomendables en bebés con piel atópica. A partir de los tres años, se considera que los fotoprotectores más eficaces son los que incluyen una mezcla de filtros físicos y químicos.

La seguridad al bañarse en la playa

Si el bebé está cerca del agua nunca debemos quitarle el ojo de encima. Lo más importante es la seguridad. Tampoco podemos bajar la guardia cuando esté en una de esas piscinas hinchables con algo de agua para chapotear. Se pueden ahogar aunque solo haya diez centímetros de profundidad. Si todavía no aguanta bien sentado, se puede caer y les cuesta mucho levantarse de nuevo.

bebes en la playa

Saltar las olas puede ser realmente divertido, pero debemos estar todo el rato al lado suyo. Tampoco nos podemos confiar porque lleven manguitos, flotadores o chalecos salvavidas, en algún momento pueden ponerse boca abajo y quedarse sin aire.

Fotos | iStock Halfpoint, iStock LeManna, iStock Nadezhda1906

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