Cafezinho, el café de Brasil

, 19 de septiembre de 2018

Cafezinho

¿Estás soñando ya con tus próximas vacaciones? Para hacerte la espera más llevadera relájate con tu café favorito y acompáñanos en nuevo un viaje virtual lleno de aromas y sabor. Hoy ponemos rumbo a Brasil para descubrir los secretos del cafezinho, el delicioso café de Brasil y mucho más que una bebida.

Brasil, un destino cafetero soñado

El país sudamericano es uno de los mayores productores de café del mundo, cuna de variedades de gran calidad y prestigio. Pero además es un destino ideal para cafeteros que quieran empaparse de una cultura que sabe disfrutar y compartir de una buena taza de café a cualquier hora del día.

Cafezinho

Aquí el café se conoce como cafezinho, un término que nos suena a simpático diminutivo pero que camufla un poco el gran valor y la importancia que tiene esta bebida en el país. Y lo primero que debes conocer es que es sinónimo gesto de hospitalidad, un signo de buena voluntad y de bienvenida hacia el visitante, el amigo o el vecino, que refleja la amabilidad y el carácter familiar de sus habitantes.

Que no te sorprenda que al bajar del autobús o del avión te reciba alguien con un pequeño vaso de plástico humeante, un formato muy común de tomar el café por la calle o en pequeños locales. Al invitado, huésped o cliente siempre se recibe con un cafezinho que nunca hay que rechazar, y sería de locos hacerlo. Porque es un café inolvidable.

El peculiar cafezinho brasileño

A los brasileños les gusta el café corto, fuerte, caliente, intenso, oscuro y dulce, pero también se toma en su versión más larga, pingado con un poco de leche o endulzado con leche condensada. Casi siempre se prepara ya con el agua dulce, aunque por cortesía pueden ofrecerte algún edulcorante como alternativa.

En Brasil se toma café a lo largo de toda la jornada, con especial énfasis en el desayuno y la media tarde. Por la mañana gusta mucho el cafezinho solo o con leche, acompañado de un pão de queijo (pequeños panecillos de tapioca rellenos de queso), tostadas o bollos de mantequilla con jamón y queso. Tampoco suele faltar la fruta fresca y, en ocasiones, también yogur o huevos.

Es habitual tomar un café solo después de las comidas y amenizar la tarde con un nuevo vaso o taza, quizá con algún acompañamiento más dulce, y no son pocos los brasileños que despiden la jornada con un último cafezinho bien intenso después de la cena.

Brasil ofrece muchas maravillas para cualquier viajero, pero los más cafeteros disfrutarán aún más de su visita. Te sorprenderá encontrar café listo para tomar en cualquier restaurante, cafetería, hotel o gasolinera, gratuito y siempre en su punto. Te quedarás tan enganchado a su potente aroma que no te extrañe si vuelves llamando cafezinho a tu café de siempre.

Fotos | Unsplash

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