¿Cambio de hora? Claves para evitar que afecte a la calidad de tu sueño

, 22 de octubre de 2019

Chica desperezándose

Este sábado 26 de octubre se lleva a cabo el cambio de hora, dejamos el horario de verano y volvemos al de invierno. Como todos los años a finales de octubre atrasamos una hora los relojes y a las 3:00am serán las 2:00am. Esto significa que nos despertaremos más de día, pero también que anochecerá antes.

La consecuencia principal en la que pensamos cuando hablamos de cambiar la hora, más allá de las horas de luz, es tener que adelantar o atrasar los relojes de la casa, del coche, etc. Y aunque el móvil ya realiza el cambio de manera automática, hay un reloj que no solemos tener en cuenta, nuestro “reloj interno”.

El cambio de hora sí nos afecta

Nuestro cuerpo se regula con “ritmos biológicos”; ciclos repetitivos que marcan las principales actividades de nuestro organismo, como el hambre o el sueño. El ciclo diario que responde a los cambios entre la luz y la oscuridad, o ciclo del sueño-vigilia, se conoce como ritmo circadiano.

Este ritmo es el primer afectado por el cambio de hora. Al adelantar o atrasar el reloj una hora, alteramos este ciclo de una manera brusca, de un día para otro y, generalmente, sin periodo de adaptación por lo que es normal que nuestro cuerpo se resienta.

Una pareja y su hija sonrientes en la cama

Los efectos de este cambio son leves y duran solo unos días, aunque hay personas que se ven más afectadas por ellos, como los niños y los mayores que suelen tener horarios más establecidos  y una mayor sensibilidad frente a estos cambios. Podremos experimentar dificultad para concentrarnos y estaremos más cansados e irascibles durante unos días, hasta que nuestro cuerpo se adapte a la nueva rutina.

Sin embargo, este cambio de hora influye más directamente al sueño, provocando somnolencia o insomnio. Por ejemplo, puedes sentir que acostándote a la misma hora que siempre no tienes ganas de dormir, o que si te acuestas una hora antes de lo normal acabas desvelándote y despertándote antes de tiempo. Estos hechos acaban generándote un cansancio acumulado que repercute directamente en tu vida diaria.

Adelántate al cambio de hora

Pero no hace falta que esperes al sábado para “cambiar la hora”. Hoy traemos algunos consejos y recomendaciones para anticiparnos al cambio horario y sentir lo menos posible esa hora de menos. Toma nota y empieza hoy mismo:

  • Ajusta tu rutina. Lo mejor para adaptarse rápidamente a la nueva hora, es hacerlo progresivamente. Los días antes de hacer el cambio, atrasa tu hora de comer y cenar 5 o 10 minutos cada día, también puedes hacerlo con tu hora de dormir. Así cuando llegue el momento de cambiar los relojes, tú ya habrás acostumbrado a tu cuerpo al nuevo horario.
  • No te eches la siesta. Suena muy tentador, como hemos dormido mal por la noche debido al cambio así podremos recuperar horas de sueño. Aunque dormir la siesta parezca una buena idea, lo único que consigue es alterar más todavía nuestro reloj interno y provocar así que nuestro organismo tarde más en adaptarse.
  • Haz ejercicio. Así ayudarás a tu cuerpo a dormir mejor y fortalecerás tu sistema anímico, pero evita practicarlo justo antes de dormir ya que puede costarte después conciliar el sueño.
  • Cenas ligeras y mucha agua.  Las cenas, mejor ligeras y dos horas antes de acostarse, ya que si cenas mucho o muy tarde, puedes tener después una digestión pesada que altere tu sueño. Incluye en ellas alimentos que beneficien el  sueño como verduras y hortalizas o nueces. También nos ayudará con el cambio mantenernos hidratados, ya sea bebiendo agua, té o zumos naturales, pero nunca refrescos o bebidas alcohólicas.
Chica haciendo ejercicio

Los cambios de hora pueden pasar factura a nuestra rutina y a nuestro descanso, pero evitar que te afecte  está en tu mano. Llevando unos hábitos diarios y adoptando rutinas que propicien el sueño conseguirás que, este sábado, el único reloj que cambie de hora sea el de la mesilla.

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