¿Cepillo de dientes eléctrico o manual? Yo lo tengo claro

, 9 de octubre de 2012

Una vez tuve un cepillo de dientes eléctrico. El recuerdo que tenía, me hizo no volver a comprarme uno nunca más. Hasta el día de hoy que he tenido la oportunidad de probar un cepillo eléctrico que además de ser multifunción, queda estupendamente en la repisa de mi baño.

Siempre que iba al dentista, me intentaba convencer para que me comprara un cepillo eléctrico, que si llegan más allá de donde tú lo haces, que si masajean las encías, que si no se qué y no se cuántos. Pues yo ni caso. Mi principal razón para odiar los cepillos eléctricos es que hace diez años me tuvieron que operar de la mandíbula y el maxilar, por lo que me rompieron los dientes (por las encías), recolocaron y fijaron con, ni más ni menos, que veintinueve tornillos y dos placas de titanio. (Ahora no os vayáis a pensar que soy Frankenstein, la verdad es que me dejaron monísima).

Os podéis imaginar lo sensible que puede una llegar a tener las encías después de todo lo que llevo. Ésta era la principal causa por la que no quería ni ver un cepillo eléctrico ni en pintura. El otro día llegó a mis manos el cepillo dental sónico recargable FlexCare de Philips. Convencida de que no me iba a gustar, le di una oportunidad.

Mi sorpresa empezó cuando leí que tenía una función llamada Easy-start, una función que aumenta la potencia a lo largo de los 14 primeros cepillados, así te vas acostumbrando poco a poco a la vibración.

Otra cosa que me ha parecido fantástico es el temporizador que tiene en intervalos de 30 segundos para decirte cuando tienes que cambiar de lado, es decir, 30 segundos la parte de arriba de los dientes, 30 más en la parte de atras de éstos, 30 más abajo por delante y 30 más abajo por detrás. Así te aseguras que no te dejas ni un solo dientecito para limpiar.

Otro factor a tener en cuenta, que se diferencia de los cepillos no eléctricos, es la cantidad de pasta de dientes que se utiliza, no sé cuánto te puedes llegar a ahorra al año en pasta de dientes pero os aseguro que me pongo menos de la mitad de pasta de la que utilizaba antes.

Ah, en casa, como somos tres, tenemos, aparte de los cabezales con colores para mi marido y para mí (usamos el mismo cepillo, distintos cabezales), un cepillo de cientes eléctrico para niños: Sonicare for Kids.

Mi hijo está fascinado con su cepillo que además tiene unas carcasas intercambiables de distintos colores. Tiene también unos pitidos para indicar que tienen que cambiar de lado. Mi hijo de 2 años todavía no le hace mucho caso a los pitidos pero cuando se acaba le vuelve a dar al botón y repite una vez más…

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