La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

, 8 de septiembre de 2016

La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

Hace poco nos adentramos en Turquía para descubrir todos los secretos de su peculiar forma de preparar el café, siguiendo unas costumbres que se remontan a muchas generaciones. Hoy te animamos a que nos acompañes en otro viaje para acercarnos aún más en una cultura que promueve nuestra bebida favorita en el mundo, pero esta vez trasladándonos un poco más lejos. En Etiopía, se mantiene viva una ceremonia alrededor del café que es todo un rito ancestral.

Etiopía, la cuna del café

La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

El origen exacto del café y cómo empezamos a consumirlo en infusión no está del todo claro, pues se remonta a tiempo inmemoriales y hoy es una bebida que se ha extendido a prácticamente todo el mundo. Sin embargo, la historia y la leyenda se funden para coincidir en que, probablemente, nació en pleno Cuerno de África, en torno al siglo IX, concretamente en lo que es hoy Etiopía, un país donde la cultura del café adquiere nuevas dimensiones manteniendo sus ritos más tradicionales.

Se dice que fue un pastor llamado Kaldi el que, cuidando de su rebaño de cabras en la zona etíope de Kaffa (Abisinia), descubrió los secretos del café al observar un extraño comportamiento en sus animales. Algunas cabras se mostraban especialmente animadas y saltarinas después de haber estado comiendo los frutos de un arbusto muy concreto, el que sería el llamado cafeto o árbol del café. Atraído por esta reacción, Kaldi decidió probar esos frutos y así descubió el poder del café, pues esa noche no consiguió conciliar el sueño ya que los granos le habían dado energía y vigor.

La producción de café de Etiopía en la actualidad

etiopia

Mitos y leyendas románticas aparte, Etiopía se convirtió desde el origen del la costumbre de tomar café en uno de los principales productores y exportadores de granos del mundo, manteniéndose a día de hoy su importancia en el mercado internacional. Es un país muy grande cuya extensión y peculiar terreno permiten cultivar distintas variedades de la planta, con grandes diferencias en los granos de café según cada región.

Cuando hablamos de café etíope, los más sibaritas saben que se trata de un origen de prestigio, pues la variedad arábica tan apreciada por los baristas y consumidores se originó precisamente en sus tierras. En la actualidad la producción de café se mantiene como uno de los motores clave en la economía del país, suponiendo hasta el 60% de los ingresos que reciben del comercio exterior. Es el séptimo país mundial productor de café y el más importante de toda África, generando además millones de empleos de los que depende gran parte de su población.

La ceremonia del café etíope, cultura y rito

La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

Más allá de su imporante papel económico, el café es parte de la identidad cultural de los etíopes. Preparar y tomar una taza de café no es solo cuestión de hacer una pausa en el trabajo o de recibir la dosis de cafeína diaria en el desayuno; se trata de mantener viva una cultura que han heredado de sus antepasados. En Etiopía se toman la elaboración del café muy en serio, sienten gran respeto hacia ello y además están orgullosos de su calidad y de todo lo que representa.

Cuando un etíope quiere disfrutar de su café favorito es necesaria una preparación que requiere seguir unos pasos muy determinados que adquieren la categoría de rito ceremonial. Y es que además es un proceso que en su versión más completa requiere invertir una nada desdeñable cantidad de tiempo, entre una y dos horas. No es, por tanto, un asunto que tomarse a la ligera o con prisas impacientes.

Café en Etiopía

La ceremonia más tradicional se conoce como Buna y suele estar ligada a algún hecho o acontecimiento especial que debe terminar en una conclusión, como una pedida de mano o la resolución de un conflicto grave entre familias o vecinos. Compartiendo el café se comparte así algo más, se dejan atrás rencillas y se vive un momento de intimidad casi sagrada en el que el café es el nexo de unión entre todos los invitados reunidos alrededor de la bebida.

El primer paso es encender un fuego para tostar los granos, un paso esencial que siempre debe hacerse en el mismo momento, asegurando así el máximo sabor. La mujer encargada de acoger la ceremonia, vestida para la ocasión, ofrece la olla metálica donde se ha tostado el café para que todos los presenten puedan apreciar los aromas y dar su visto bueno, como si de un vino se tratase. Entonces ya se puede proceder a preparar la infusión de café, que se elabora en la tradicional jebena, una bonita cafetera de arcilla.

Tres tazas diferentes, tres significados

La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

La primera taza que sale de los granos de café se conoce como Abol. Es la más importante, la que tiene un sabor más fuerte, con más aroma y un cuerpo más complejo. Si los presentes están reunidos para resolver un problema, esta taza simboliza el conflicto, la reflexión sobre ello y el diálogo entre las partes. Todos los que beben deben ceder para tratar de ver la perspectiva del otro, o para respetar a quien tienen al lado. Es también una taza para socializar y mostrar respeto hacia el invitado y el anfitrión.

La segunda taza, ya más suave, es la Tona. Se añade agua a la infusión pero sigue siendo un café cargado de aromas y sabor. Es el momento de alcanzar una solución, una resolución al problema presentado o, simplemente, una conclusión al asunto del día. Solo entonces se puede pasar a degustar la tercera y última taza. Normalmente se sirven pequeños bocados salados como semillas, palomitas de maíz o frutos secos para acompañar.

El final de la ceremonia se materializa en esa tercera taza de café, mucho más ligero, llamado Baraka. Por ser tan suave simboliza la aceptación del otro y la alegría y armonía del momento compartido. Es un trago alegre al que se suele invitar a participar a los más jóvenes y niños que todavía no participan de la ceremonia completa. Simboliza el sentimiento de comunidad y la identidad común del grupo.

La ceremonia del café en Etiopía, un rito ancestral

Todo el proceso de esta costumbre se desenvuelve en una atmósfera de respeto común, con cierta solemnidad que recuerda a los antepasados y a la identidad de los etíopes como pueblo. Rechazar una invitación a tomar café se considera poco menos que un insulto y una ofensa muy grave a la familia, sin importar la condición social. De este modo, el café en Etiopía adquiere unas connotaciones rituales que van mucho más allá que el simple placer de disfrutar de una bebida, es toda una cultura que une en comunidad, un acto social y simbólico.

Muchos inmigrantes etíopes se llevan consigo la ceremonia del café a sus nuevos hogares por el mundo, pues es una manera de mantener esos lazos con sus orígenes y de continuar el legado cultural de sus ancestros. Si tienes la suerte de encontrarte con una cafetería regentada por descendientes de Etiopía, o si te invitan a una ceremonia del café tradicional, no lo dudes y reserva un par de horas para disfrutar de la experiencia. Además podrás degustar un café de calidad exquisita.

Fotos | The Ethiopian Coffee Ceremony, Rod Waddington, DPU, DFID, Quinn Dombrowski, Mighty Travels

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