Ceremonias y tradiciones en torno al café (II)

, 16 de febrero de 2013

Continuamos este recorrido por los diferentes países con una cultura del café bien arraigada para llegar hasta Etiopía y Turquía.

Si en el post anterior nos acercamos a Italia, cuna del Espresso, y a Grecia, maestra del Frappé, hoy queremos dedicar este apartado a Etiopía, por ser origen de todo, y a Turquía, por su tradición cafetera y su particular elaboración del café.

El lugar donde empezó todo

El país, al que muchos consideran el lugar de procedencia del hombre moderno, se le atribuye también ser el descubridor fortuito del cafeto y de las propiedades estimulantes de su fruto, el café.

Por eso no nos sorprende que tomar un café en Etiopía sea toda una ceremonia, con la que los nativos estrechan sus relaciones sociales y familiares y miman a sus invitados. Una ceremonia lenta y meticulosa que cuida todo el proceso de forma artesanal y que suele correr a cargo de las mujeres de la casa.

Tras lavar los granos de café verde, estos se tuestan lentamente en un plato, para luego molerlos a mano en un mortero y depositar después la molienda en una jarra con agua recién hervida. Se sirven tres tazas que van variando en intensidad, empezando por la más fuerte y terminando con la más suave.

Todo un arte que van transmitiendo de generación en generación y que se ha convertido en todo un rito, imprescindible para los etíopes y muy atractivo para los visitantes.

Sinceramente, si Etiopía ya era uno de mis destinos pendientes antes de conocer cómo elaboran el café, ahora disfrutar de una taza de esta bebida preparada de forma tan artesanal se ha convertido en algo imprescindible en un futuro, esperemos no muy lejano.

Un café para tomar reposado

Con Turquía ya me quité el gusanillo. Tres viajes diferentes a este maravilloso país me han permitido degustar su particular café y saborear hasta los posos, sobre todo las primeras veces, cuando desconocía la forma correcta de tomarlo.

Y es que al café turco no se le echa azúcar, ni leche, ni se le remueve. Si te gusta dulce avisa al camarero al pedirlo y te añadirán el azúcar a la mezcla en el momento de elaborarlo.

Se prepara en una pequeña cafetera, generalmente de cobre, en la que se vierte una mezcla molida muy fina y agua fría que va calentándose lentamente hasta que hierve. Entonces se sirve en la taza con los posos incluidos y se suele acompañar de un vaso de agua, que servirá para limpiar la boca de posibles restos de dichos posos.

El café turco hay que tomarlo sin prisas, de hecho, se recomienda dejarlo reposar antes del primer sorbo. Elige una terraza con vistas o un local con solera y disfruta de la calidez de sus gentes y de su maravillosa cultura. Creo que se me nota un poco la debilidad que siento por este país, pero es que, además de Estambul, las posibilidades geográficas donde saborear un pedazo de su cultura son infinitas.

Mi mundo Philips | Ceremonias y tradiciones en torno al café (I)

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