Cinco argumentos de peso que te animarán a apuntar a tu hijo a música

, 6 de agosto de 2013

Baloncesto, artes marciales, natación, francés, inglés o chino…hoy en día muchos padres eligen los deportes y los idiomas como actividad extraescolar preferente por encima de disciplinas como la danza, el dibujo o la música, porque consideran estas últimas un entretenimiento o una forma de expresión artística no tan ‘necesaria’ como el deporte o los idiomas.

Vamos a darles a esos padres cinco argumentos de peso por los que deberían apuntar a sus retoños a clases de música el próximo curso sin menospreciar el resto de actividades, deportivas o lingüísticas.

Mejora la psicomotricidad

Estudiar música y más en concreto la ejecución de alguna pieza mediante cualquier instrumento implica cierta coordinación y desarrollo tanto a nivel cognitivo, como físico y emocional, las tres áreas en las que un niño debe trabajar para conseguir un desarrollo íntegro.

Leer e interpretar una partitura y convertirla en una melodía más o menos aceptable conlleva un ejercicio intelectual pero también de habilidad física, a través de las manos, los pies o la boca en función del instrumento y cierta implicación emocional, por lo que podemos decir que participan en una actividad muy completa.

Favorece el aprendizaje de otras materias

Los niños que estudian música tienen más facilidad para las matemáticas y los idiomas. Tal y como nos explican en una docena de:

…las matemáticas y la lógica son fundamentales para comprender e interpretar el ritmo.

Es como aprender a leer otro alfabeto, de la misma manera que si aprendemos ruso, griego o mandarín. Pero vamos más allá: la música tiene frases, sintagmas (semifrases) y palabras (motivos) que dan sentido al discurso musical, un auténtico sistema sintáctico que da coherencia a la música.

Ejercita la memoria

Un niño que aprende música desarrolla también otras habilidades y le proporciona recursos a la hora de memorizar otro tipo de contenidos, además de agudizar el oído y adquirir cierta sensibilidad artística, que le va a convertir en una persona más receptiva.

Más disciplinados y responsables

El aprendizaje musical conlleva esfuerzo, disciplina, capacidad autocrítica, trabajo en equipo, responsabilidad…y una serie de valores que hacen que estos niños adquieran habilidades imprescindibles para su vida de adulto, pero que lo hagan a su vez en un contexto agradable y divertido.

Incrementa su capacidad de expresión

Es frecuente también que sean niños más abiertos, con mayores recursos para la comunicación y que se desenvuelvan mejor en las relaciones sociales o incluso a la hora de hablar en público.

Unas cualidades que se pueden mantener en su etapa de adultos tal y como lo confirma un estudio reciente que afirma que quienes estudiaron música de niños, aunque abandonaran estos estudios tras pocos años de práctica, disfrutan de, según un artículo publicado por elmundo.es:

beneficios que van desde una mejor percepción auditiva, mayor función ejecutiva y un empleo más eficaz de herramientas comunicativas. Todo ello sugiere que el entrenamiento musical durante el desarrollo produce efectos positivos y a largo plazo en el cerebro adulto.

En cualquier caso lo que nadie cuestiona hoy en día es que estudiar música es un hábito saludable, que puede otorgar además de estos beneficios, grandes satisfacciones a los niños, pero también a los adultos que les rodean; aunque al principio haya que padecer interpretaciones algo desafinadas y esperar la aparición de un talento que no siempre para en nuestra casa (si no, que se lo digan a mis padres).

Y para aquellos que tras leer este post, estáis impacientes por apuntar a música en septiembre a vuestros hijos, he aquí unos deberes para el verano: una forma de aprender música en casa y jugando.

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