Cinco cosas que estás haciendo mal al ducharte (y tú sin enterarte)

, 13 de diciembre de 2017

Lo haces todos los días en casa o en el gimnasio y crees que lo tienes controlado. Sin embargo, puede que la ducha sea algo que no estés realizando del todo bien. Hay una serie de errores muy comunes que muchos hombres comenten a la hora de ducharse. Identificarlos es el primer paso para evitarlos. ¿Quieres saber cuáles son?

Dejar el champú para el final

Entras en la ducha, te mojas de pies a cabeza, empiezas a enjabonarte el cuerpo te dejas el lavado del cabello para el final. Con esta acción tan simple estás cometiendo uno de los principales errores que se dan al ducharse. Y es que lo correcto es aplicar el champú al principio de la ducha. De esta forma, le darás tiempo a que actúe con sus nutrientes sobre el pelo y cuero cabelludo mientras te enjabonas el resto del cuerpo. Al acabar, podrás enjuagarte al completo como haces normalmente.

Limpiarte con cualquier gel

Tal vez hayas notado que te pica la piel después de ducharte y no sabes a qué se debe. El gel que se utiliza juega un papel muy importante en este sentido. Elegir bien la marca y el tipo es fundamental de cara a evitar irritaciones. Tu gel debe limpiar pero, al mismo tiempo, respetar la barrera natural de la piel. Los geles que refuerzan la barrera protectora y no interfieren en el pH son la mejor opción para que, después de una buena ducha, no notes que te pica todo el cuerpo. Si además en tu compra optas por un producto que contenga hidratantes, te asegurarás de que la sequedad no amenace a tu piel, manteniendo su elasticidad.

Afeitarte antes de la ducha

Son muchos los hombres que se afeitan antes de la ducha pensando que esto les resulta mucho más práctico. Sin embargo, la experiencia de afeitado después de ducharse es mucho más satisfactoria, ya que el agua caliente hace que las barbas duras se ablanden y que los poros se abran, facilitando mucho el arreglo del vello facial. Si además exfolias la piel antes de afeitarte, esta estará mejor preparada para evitar irritaciones.

Frotarte muy fuerte con la toalla al secarte

Es muy importante que la toalla no raspe como una lija. Si notas que las tuyas han perdido la suavidad hace mucho tiempo o nunca la tuvieron, ¡es momento de cambiarlas! Una toalla áspera puede ser la mayor enemiga de tu piel a la hora de secarte al salir de la ducha. La suavidad debe ser una de las características principales que debes tener en cuenta a la hora de elegir la tuya. La forma de secarte es algo a lo que también debes prestar atención si no quieres irritar tu piel. Debido a las prisas, muchas veces te frotas con la toalla de forma demasiado intensa. Si el roce es muy fuerte la piel puede acabar irritándose. Para que eso no ocurra, tienes que secarte de forma cuidadosa sin restregar la toalla con tanta fuerza.

No aclarar bien piel y cabello

Retirar bien el gel y el champú después de lavarte es otra de las cosas a las que debes prestar atención durante la ducha. El motivo de la importancia de enjuagar bien tanto el cuerpo como el cabello es evitar irritaciones. Dejar restos de gel y champú sin retirar puede provocar sequedad y, por tanto, picores tanto en la piel como en el cuero cabelludo. Si te preocupa la caída del cabello, es recomendable que prestes tanta atención al correcto aclarado del pelo como la que prestas a la limpieza. La irritación y sequedad del cuero cabelludo pueden hacer que este se caiga con mayor frecuencia.

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Imágenes | Portada, iStock.com/LukaTDB; interior, iStock.com/GeorgeRudy, pixabay.com/Gadini, iStock.com/Ljupco, iStock.com/feelphotoart, iStock/.shock

 

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