Cólicos, relajación, afectividad: beneficios del masaje en el bebé y formas de practicarlo

, 31 de mayo de 2016

Masaje infantil

 

Está clínicamente probado que el amor, las caricias, el contacto y el afecto entre el bebé y los que le rodean, tiene un importante efecto positivo sobre su desarrollo; numerosos estudios revelan los beneficios del contacto afectivo como parte fundamental de los primeros años de vida, así como los desafortunados resultados experimentados cuando faltan atenciones.

El masaje infantil, es uno de los más agradables y fáciles métodos para establecer ese primer contacto. El sentido del tacto es uno de los más desarrollados e importantes en el recién nacido y una buena herramienta que nos permite tomar conciencia de la forma y dimensión de nuestro cuerpo en relación al espacio externo, de manera que sirve para identificar nuestros límites corporales.

El masaje infantil es una antigua tradición que proviene de tres fuentes principales: masaje tradicional hindú, metodología sueca y reflexología podal. La técnica hindú se utiliza principalmente para liberar tensiones; la sueca estimula la circulación de la sangre hacia el corazón haciendo así que aumente el nivel de oxígeno que llega al cerebro. La reflexología podal puede ayudar a aliviar múltiples trastornos y problemas.

Beneficios del masaje infantil

Sistema nervioso:  La piel es el mayor y más poderoso sistema de comunicación de que dispone el bebé; a través del tacto se transmiten infinidad de mensajes del medio externo al interno (el cerebro).

Estos estímulos externos, durante gran parte de la vida del niño, se reciben principalmente vía tacto (hasta los 12 años sigue siendo el sentido predominante para integrar información del mundo exterior). El tacto favorece también el proceso de mielinización de las neuronas (relacionado con la rapidez de los impulsos neuronales).

Sistema hormonal:

Liberación de endorfinas, oxitocina y prolactina. La prolactina es la encargada de la producción de leche y tiene una misión fundamental en la relación madre-hijo. Esta hormona facilita la creación de la conducta maternal: las ganas de atender y cuidar al bebé, encontrarle lo positivo para favorecer la vinculación, ganas de tocarlo, acariciarlo… La prolactina no solo se desprende en la madre sino también en el padre o hermanos cuando contactan afectuosamente con el bebé vía tacto.

Sistema inmunológico: Una situación de tranquilidad mantiene en equilibrio del sistema inmunológico y mejora su funcionamiento. El estrés, por el contrario, lo debilita.

La seguridad emocional que podemos ofrecer al bebé a través de un contacto corporal amoroso y continuado, así como el hecho de favorecer un estado de tranquilidad y relajación, fortalecerán su sistema inmunológico. Además, a través del contacto y las caricias se liberan endorfinas, que son las hormonas del placer y del bienestar y las encargadas de aumentar el estado inmunológico del bebé, de manera que lo protegerá de diversas infecciones y enfermedades y mejorará su salud.

Sistema gastro-intestinal: El masaje durante los primeros meses ayuda a madurar el sistema gastro-intestinal, y después a regularlo. También ayuda a calmar al bebé en situaciones de cólicos y gases disminuyendo el dolor y las incomodidades.

Sistema respiratorio: El masaje en la zona del pecho, espalda y hombros ayuda a regular el sistema respiratorio.

Sistema circulatorio: A mayor aporte de oxígeno mayor limpieza de la sangre. Los movimientos de vaciado venoso (los de entrada) ayudan al retorno de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante. Los de salida ayudan a la sangre a llegar hasta los extremos (manos y pies) y producen un efecto relajante.

Sistema linfático: Ayuda a drenar el sistema linfático suavemente.

Sistema muscular:  El masaje tiene un efecto relajante y tonificante de la musculatura. Ayuda a disolver nudos de tensión física y emocional, que el niño va acumulando a lo largo de los días. Es importante saber que en el niño las tensiones físicas se acumulan en diferentes zonas musculares según la fase motriz en la que se encuentre.

Preparación antes del masaje

Es necesario preparar primero el ambiente: un ambiente cálido y sin corrientes, con buena ventilación y que sea luminosa. Siempre que sea posible es mejor la luz natural que la artificial (a no ser que sea por la noche después del baño). Puede ser beneficioso que pongamos de fondo una música suave pero alegre o utilicemos canciones infantiles cantadas por nosotros mismos mientras se realiza el masaje.

Colocamos una colchoneta blandita (también se puede realizar en la cama) y encima ponemos una toalla. También es conveniente tener cerca una toalla calentita para cubrirle cuando acabemos el masaje. Preparamos también el aceite que vayamos a utilizar para el masaje (de albaricoque, avellanas, almendras dulces). Es importante que sea un aceite sin aditivos que el bebé pueda chupar si por ejemplo se lleva luego las manos a la boca.

Preparación de la persona que vaya a realizar el masaje: es recomendable que se encuentre relajada en ese momento y con ropa cómoda y amplia que le permita el movimiento. Deberá prestar atención a los elementos que puedan lesionar la piel del bebé: uñas bien cortadas, se retiran anillos, pulseras y relojes. Atención al teléfono o sonidos que puedan alterar o sobresaltar al bebé.

Preparación del bebé: lo más importante es buscar el momento idóneo para realizar el masaje porque si nuestro hijo en ese momento tiene hambre, sueño o está incómodo por algo, manifestará un claro rechazo por el masaje. Además habrá que tocarle con las manos calientes y suaves, sobre todo al principio y puede ser bueno no quitarle la ropa de golpe puesto que pueden sentirse desprotegidos. Hasta que se acostumbren al masaje, podemos ir desnudándoles según la zona del cuerpo que vayamos a trabajar en ese mismo momento.

Posturas: éstas tendrán que ir adecuándose a la edad del bebé. Al principio, podremos tumbarle boca arriba frente a nosotros, pero según vayan creciendo y quieran estar sentados o boca abajo tendremos que ir adecuándonos a su desarrollo. También podemos practicar el masaje mientras están sentados en su sillita o su hamaca.

Infant back massage

Práctica completa, de la cabeza a los pies

  • Masaje en piernas y pies:
  1. VACIADO HINDÚ: movimiento de la cadera al tobillo, primero con una mano y luego con la otra. También se puede realizar con una mano por la parte interna y la otra por la externa; este movimiento favorece la circulación hacia los pies y tiene un efecto relajante. Se puede repetir unas 3 o 4 veces.
  2. TORSIÓN: movimiento en el mismo sentido del anterior, de manera que las manos abrazan la parte alta de la pierna y van bajando haciendo torsión (cada mano gira en sentido opuesto)
  3. PULSERA: dibujamos pequeños círculos alrededor del tobillo con los pulgares.
  4. PLANTA DEL PIE: deslizando los pulgares planos desde los dedos hacia el talón; luego caminamos por toda la planta con la yema de los pulgares. A continuación lo hacemos en dirección contraria.
  5. LA PINZA: Vamos cogiendo cada dedito del bebé desde la base hasta la punta mientras contamos cada dedo en alto.
  6. PASITO A PASITO: Caminamos por la planta del haciendo pequeñas presiones desde el talón hasta los dedos, cantando pasito a pasito.
  7. MASAJE EN EMPEINE: Haremos pequeños movimientos descendentes desde el tobillo hacia los dedos del pie.
  8. VACIADO SUECO: Movimiento de tobillo a cadera con ambas manos, primero con una mano y después con la otra; este movimiento se utiliza para mejorar la circulación sanguínea hacia el corazón.
  9. ENROLLADO: con ambas manos estiradas, cogemos la pierna desde la cadera, y haciendo un movimiento de vaivén, las deslizamos hacia el tobillo con suavidad. Este movimiento sirve para soltar toda la tensión de las piernas y así relajarlas.
  10. RELAJAR NALGAS: levantamos piernas y pies y soltamos tensión en las nalgas haciendo pequeños toques.
  • Masaje en abdomen:
  1. PALAS: Movimiento de arrastre que se realiza con las manos planas, una después de otra, comenzando donde terminan las costillas hacia la parte baja del vientre.
  2. MOVIMIENTO CRUZADO: Partimos de la parte baja del abdomen, con nuestras manos reposadas; la derecha sube hacia el hombro contrario, y luego vuelve a bajar y reposa; en este momento, la izquierda sube hacia el hombro derecho y vuelve a bajar.
  3. ARRASTRE – DIBUJAR UN CORAZÓN: partiendo de la parte baja del abdomen, nuestras dos manos suben juntas hacia el cuello, y se abren bajando cada una por un lateral del pecho del bebé como dibujando un corazón.
  4. EL SOL Y LA LUNA: haciendo círculos en el sentido de las agujas del reloj, dibujamos círculos continuos con la mano izquierda (el sol) y un semicírculo con la mano derecha (media luna) que irá desde la parte superior del ombligo a la parte inferior del vientre. La izquierda nunca pierde el contacto con la tripa del bebé.
  5. LA CARICIA “I LOVE YOU”: Movimiento de arrastre que realizaremos usando dos o tres dedos en sentido de las agujas del reloj.
  6. CAMINAMOS: Caminamos con las yemas de los dedos por todo el vientre del bebé para movilizar los gases (siempre en sentido de las agujas del reloj)
  7. CADERAS: cogemos las dos piernas del bebé y las doblamos sobre su abdomen, manteniendo así durante unos segundos.
  • Masaje en pecho:
  1. APLANAMIENTO: Colocamos las manos juntas en el centro del pecho y las deslizamos hacia los costados hasta tocar la toalla, como aplanado las páginas de un libro; sin despegarlas del cuerpo y con suavidad, volvemos con las manos planas siguiendo las costillas hasta el esternón.
  2. LA MARIPOSA: Colocamos las manos planas en los costados del pecho: mientras la mano izquierda queda quieta, la derecha se desliza cruzando el pecho hacia el hombro contrario, volviendo luego con suavidad a la postura inicial. Hacemos luego lo mismo con la mano contraria y repetimos tres o cuatro veces.
  3. AXILAS: Con los dedos en las axilas, hacemos con suavidad pequeños círculos, cuyo propósito es estimular los ganglios linfáticos.
  • Masaje de brazos y manos:
  1. VACIADO HINDÚ: Desde el hombro hacia la muñeca, deslizando una mano mientras la otra sujeta la muñeca extendiendo el brazo.
  2. TORSIÓN: Rodeando el brazo desde el hombro del bebé, vamos realizando un movimiento de rodamiento hacia la muñeca.
  3. RODAMIENTO DE LOS DEDOS: Abrimos la mano del bebé con nuestro pulgar dentro de su mano, y hacemos círculos en su interior.
  4. LA PINZA: Vamos tirando de cada dedito como hacíamos con los dedos de los pies.
  5. DORSO DE LA MANO: Acariciamos la parte superior de la mano, desde la muñeca hacia los dedos.
  6. CIRCULOS EN LA MUÑECA: Dibujamos círculos pequeños alrededor de toda la muñeca.
  7. VACIADO SUECO: Arrastre en dirección desde la muñeca hacia el hombro.
  8. RODAMIENTOS: Hacemos rodar varias veces el brazo del bebé entre nuestras manos, desde el hombro hacia la muñeca.
  • Masaje en la carita
  1. FRENTE: Con la yema de los dedos, vamos desde el centro de la frente hada los lados, dibujando las páginas de un libro abierto.
  2. CEJAS: Deslizamos los pulgares sobre las cejas, desde e! centro hacia afuera, relajando los ojos.
  3. LA NARIZ: Deslizamos los pulgares desde la parte alta de la nariz hasta las comisuras, realizando una pequeña presión con las yemas de los pulgares en la base de la nariz. Esto ayuda a abrir los senos y relajar los músculos de las mejillas.
  4. MEJILLAS: Seguimos con los pulgares hacia las mejillas y paramos justo debajo de los pómulos realizando aquí otra pequeña presión.
  5. SONRISA EN LOS LABIOS: Con los pulgares dibujamos una sonrisa sobre el labio superior y sobre el inferior.
  6. SOLTAR MANDÍBULA: Con las yemas de los dedos realizamos movimientos de amasamiento por todo su recorrido.
  7. OREJAS: Con ambas manos dibujamos pequeños círculos con el dedo índice y el pulgar hacia arriba y hacia abajo.
  • Masaje en la espalda:
  1. BARRIDO: Dejamos una mano fija en las nalgas, haciendo “tope”, mientras la otra se desliza desde el cuello hasta las nalgas.
  2. VAIVÉN: Con las dos manos juntas y empezando en la parte superior de la espalda, realizamos un movimiento transversal de vaivén desde el cuello hacia las nalgas deslizando una mano hacia delante y otra hacia atrás, y luego en sentido ascendente.
  3. NALGAS: Con las yemas de los dedos realizamos movimiento de amasamiento.
  4. PEINADO: con los dedos separados, “peinamos” desde el cuello hasta las nalgas, con cada pase es cada vez más suave.

 

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Foto | iStock/ Micky Mehta

 

 

 

 

 

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