Cómo actuar si tu hijo tiene alergia a la leche

, 20 de abril de 2015

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Desafortunadamente, las alergias a la leche son cada vez más frecuentes entre los bebés. Entre mi círculo cercano de amigas conozco un par de casos. Y aunque en un principio pueda alarmar mucho a los padres, no tiene por qué dificultar en gran medida la vida del niño, y en la mayoría de los casos la alergia suele desaparecer con los años. La mejor manera de enfrentarse a un trastorno así es conocerlo bien para saber cómo actuar en caso del que el bebé tenga alergia a la leche.

En cualquier caso, nos referimos a alergias a la proteína de la leche, no a la intolerancia a la lactosa que se suele dar en adultos.

Síntomas de la alergia a la leche

La alergia puede provocar eccemas, cólicos, vómitos y pérdida de peso, lo que ocasiona bastante inquietud a los padres. En caso de sospechar de una alergia, hay que consultar al pediatra para confirmar el diagnóstico. Los síntomas habituales de la alergia a la leche se pueden confundir con otro tipo de enfermedades:

  • Problemas en la piel
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Cólicos
  • Dolor abdominal
  • Pérdida de peso
  • Aumento de peso o crecimiento insuficiente

Los niños que presentan alergia a la leche también suelen presentar alergia al huevo (hasta en el 50% de los casos), así que deberemos estar especialmente atentos cuando lo introduzcamos en su alimentación. También es habitual que los niños con alergias alimentarias presenten dermatitis atópica. Son niños especialmente sensibles.

Opciones para bebes alimentados con leche de fórmula

Tras haber tenido una lactancia materna sin problemas, a algunos bebés les empieza a sentar mal cuando toman sus primeros biberones con leche de fórmula. Los pediatras en esos casos pueden recetar cambiarle a una fórmula especializada para comprobar si los síntomas de alergia desaparecen. Las leches para bebés en estos casos están cubiertas por el sistema público de salud. Las opciones que tienen los lactantes son las siguientes:

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Fórmulas hidrolizadas para lactantes

Las proteínas de la leche de estas fórmulas se han descompuesto en fragmentos mucho más pequeños para evitar una respuesta alérgica. Estas leches tienen un sabor inusual; los bebés más pequeños suelen aceptarlas rápidamente, aunque a los bebés mayores pueden no gustarles demasiado.

Leche de fórmula con aminoácidos para lactantes

Si no hay una mejoría evidente en los síntomas después de probar con las fórmulas hidrolizadas para lactantes, las fórmulas con aminoácidos pueden ser otra opción.

Fórmulas de soja

Las fórmulas de soja no contienen leche, pero no se recomiendan para bebés menores de seis meses porque contienen una cantidad mayor de fitoestrógenos, que pueden provocar problemas hormonales, sobre todo en bebés más pequeños.

Es necesario contar con el asesoramiento de un nutricionista profesional para garantizar que las tomas de leche por parte del niño sigue proporcionando todos los nutrientes necesarios para optimizar su crecimiento y desarrollo.

Bebés alimentados con leche materna

Hay poquísimos casos de bebés alérgicos a la leche materna. Sin embargo, si crees que la causa de los problemas de tu bebé es la alergia a la leche materna (por ejemplo, empieza la toma con ansia pero tras empezar a beber se siente incómodo y rechaza el pecho), la solución puede pasar por excluir ciertos alimentos de tu propia dieta.

Los alimentos que causan alergia con más frecuencia suelen ser el pescado, la carne y ciertas verduras o frutas, que por lo general se pueden sustituir por alimentos del mismo grupo. Pero si excluyes la leche y los productos lácteos de la dieta, necesitarás un suplemento de calcio diario. En cualquier caso, el caso debería de ser vigilado por un médico hasta encontrar la solución adecuada.

Cómo evoluciona la alergia a la leche

Tras ser diagnosticado con la alergia a la proteína de la leche, durante los primeros meses de vida no suele haber más problemas, simplemente el bebé cambia de leche de fórmula y asunto solucionado. Pero cuando introducimos la alimentación complementaria deberemos estar más atentos a la comida que le ofrecemos, ya que muchos productos llevan proteínas lácteas que al bebé o niño le pueden sentar mal, como bollería, congelados, embutidos, carnes procesadas (salchichas, patés), margarinas, helados, salsas, algunos fiambres, cereales enriquecidos, sopas instantáneas, alimentos y comidas preparadas, e incluso hay medicamentos con lácteos. Lo bueno es que cada vez hay más productos sustitutivos que tienen en cuenta este tipo de alergia.

Además, la alergia a la leche suele desaparecer según el niño se hace mayor, y hacia los 4 años casi todos los niños diagnosticados con alergia pueden consumir leche de vaca sin problemas. A los niños se les suele revisar anualmente en clínica para comprobar si las pruebas de alergia son positivas o negativas.

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