¿Sabes arreglar una sopa demasiado salada?

, 22 de enero de 2016

Cómo arreglar una sopa demasiado salada

A todos nos ha ocurrido alguna vez: estamos preparando una sopa, la probamos y está demasiado salada. Esto le puede pasar hasta al chef más experto en un descuido cualquiera, pero no te preocupes porque tiene solución. Si te encuentras con un plato que tiene exceso de sal sólo hay que aplicar algunos trucos para no tener que desperdiciar nada. Y tú, ¿sabes cómo arreglar una sopa demasiado salada? Apunta estos consejos.

Por qué a veces nos pasamos con la sal

Hay días en los que estamos algo despistados en la cocina y tenemos algún que otro descuido inoportuno. Puede ocurrir que tengamos mil cosas en la cabeza o que nos interrumpan con alguna llamada de teléfono o visitas inesperadas. Y entonces echamos sal en la olla sin recordar que ya teníamos la sopa salada en su punto.

También es fácil perder la medida de sal al cocinar con ciertos ingredientes que ya son muy salados por sí mismos, como el jamón, las anchoas, la mantequilla, el caldo, el pescado en salazón o algunas mezclas de especias. Si a estos productos le añadimos además sal de mesa, no es tan difícil cometer el error de tener una sopa demasiado salada, u otro tipo de plato. ¿Hay que tirar todo y volver a empezar? Ni mucho menos, relájate porque tiene solución.

Cómo arreglar una sopa demasiado salada

Cómo arreglar una sopa demasiado salada

La manera más sencilla que funciona muy bien cuando tenemos la sopa a media cocción es añadir más agua o caldo sin salar y mezclar bien, para rebajar todos los sabores del caldo. El vinagre de manzana o el de arroz, que son menos potentes que el de vino o el de Jerez, también ayudan a enmascarar la sal y corregir los excesos.

Un truco que no suele fallar es el clásico remedio de la abuela: echar una patata. Puede estar ya cocida, si la sopa o el guiso están al final de la cocción, o directamente cruda. Eso sí, mejor pelada y cortada en varios trozos. Después hay que desecharla, ya que habrá absorbido gran parte de la sal. En caso de que no te queden patatas, utiliza un trozo de calabaza grande o un buen pedazo de pan, mejor si está algo duro.

Un toque de miel o de azúcar moreno es otra buena ayuda, en pequeñas cantidades, y mucho mejor en sopas con una base de tomate. Por último, si la receta lo permite, puedes rebajar la sal añadiendo algún lácteo neutro, como nata ligera, leche, bebida de soja o un queso cremoso suave. Este truco funciona también con platos muy picantes.

Recuerda siempre probar tus platos a lo largo de la elaboración de toda la receta para no perder de vista los sabores. Si a pesar de todo te has pasado con el nivel de sal, aplica algunos de estos sencillos trucos y verás lo fácil que es arreglar una sopa demasiado salada. Siempre es mejor condimentar un poco el plato a la hora de servir que pasarnos durante el cocinado.

En Mi Mundo Philips | Truco de cocina: cómo freír croquetas para que no se abran ni queden grasientas

En Mi Mundo Philips | Cómo quitar la grasa de los caldos para hacerlos más ligeros

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.