Cómo crear rutinas durante las vacaciones de los niños para hacerlas más llevaderas

, 28 de junio de 2018

ninos verano

En invierno, los horarios de trabajo de los padres y de las guarderías de los bebés, hacen que seguir las rutinas sea fácil. Pero el verano nos trastoca por completo, haciendo que las horas de las comidas y de irse a la cama sean más flexibles y caóticas. El sol se pone más tarde y a veces es imposible acostar a su hora al bebé. Sin embargo, crear unas rutinas durante las vacaciones de verano puede ser más fácil siguiendo algunos consejos.

La importancia de las rutinas

Las rutinas son importantes para el bebé porque ayudan a que sepa lo que hay que hacer a cada momento. Un bebé no conoce las horas, pero sí que después del baño, viene la cena, después leer un cuento y por último llega el momento de ir a la cuna. Así es más fácil que se acostumbre y disfrute de cada momento. También de esta manera nos anticipamos antes de que tenga hambre o sueño para que el niño no esté demasiado cansado o hambriento y la cena, la comida o la hora de acostarse no se conviertan en un drama.

Con el calor, es especialmente importante el momento del baño. Si en invierno no es necesario hacerlo todos los días, en verano, el bebé descansará mucho mejor si se encuentra fresquito y relajado tras pasar un rato en el agua.

En verano, las rutinas cambian

Si bien no podemos pretender seguir las mismas rutinas que en invierno, sí que podemos cambiar unas rutinas por otras. Es normal, y los padres lo agradeceremos si queremos hacer vida social, que la hora de comida, de cena o de acostarse sea algo más tarde, pero manteniendo un orden.

Las jornadas de vacaciones pueden hacerse eternas y tenemos que tratar de ocuparlas con juegos, actividades o planes que se repitan todos los días, como forma de ocupar el tiempo con nuevas rutinas. El buen tiempo nos invita a pasar más tiempo en el parque, en la playa, dando paseos, etc. aunque es conveniente evitar las horas de más calor. Las actividades veraniegas sustituyen al tiempo de guardería y permiten que el bebé viva nuevas experiencias y haga nuevos descubrimientos en su mundo.

Como ejemplo de rutina de verano con el bebé, podemos dejar que duerma un poco más a la mañana, aprovechar la primera hora del día para hacer planes en la calle, en la piscina o en la playa, después descansar al mediodía en casa a la sombra y utilizar ese tiempo para leer, jugar con los juguetes, pintar, comer y echar una merecida sienta. A la tarde podremos volver a salir más tarde y atrasar la hora del baño, de la cena y de irse a dormir. Las rutinas nos ayudan a cuidar del bebé, pero también es necesario ser flexible, porque en verano muchas veces toca improvisar y acabamos cenando en la calle aunque no lo tuviéramos planeado.

Por eso conviene ser padres previsores y salir lo suficientemente equipados de casa, por si se nos alarga el tiempo que pasamos en la calle: algo para comer, ropa de recambio y pañales de sobra por si hay alguna emergencia.

Aunque en verano dispongamos de muchas más horas libres, y ellos pidan dibujos animados a todas horas, es importante mantener a los niños lejos de las pantallas, ya sea del móvil, tablet o televisión, y establecer otro tipo de rutinas que los relaje y los mantenga entretenidos.

Así le verano sea una época para disfrutar juntos de las vacaciones y poder pasar más tiempo de calidad en familia.

Fotos | iStock tatyana_tomsickovaFamVeldBicho_raro

En Mi Mundo Philips | ¿Tu bebé nace este verano? Siete consejos para darle la bienvenida

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.