Cómo el café ha estado presente en los momentos más importantes de tu vida

, 4 de marzo de 2013

Es muy probable que uno de los primeros olores que recordamos en las cocinas de nuestros padres o abuelos sea el del café recién hecho. Claro que antes no disponían de cafeteras espresso automáticas, con lo que en muchas de nuestras casas el café se hacía de puchero o con una cafetera tipo Moka en fuegos de gas o incluso, de leña o carbón, hasta la llegada de las cafeteras de goteo.

Tuvieron que pasar unos cuantos años hasta que nos permitieron probar el elixir mágico que tanto gustaba a adultos y que iba unido inevitablemente a determinados momentos del día.

Para muchos nuestra primera vez está asociada a algo no tan placentero, los exámenes. Recuerdo cómo el café me mantenía despierto y me permitía concentrarme con mayor facilidad, proporcionándome ese extra de energía tan necesario en horas de estudio. No en vano el consumo de café en dosis moderadas incrementa el rendimiento físico y mental, así que en mi época de estudiante fue uno de mis mejores aliados, aunque no solo en el estudio.

Algo más que un aprobado

También fue un aliado perfecto en la facultad entre horas de clase, sobre todo para ‘socializar’. Tomarse un café era la excusa ideal para pasar el rato con compañeros y sobre todo para improvisar alguna cita gracias a la ausencia de algún docente, que a veces no era tal, pero que utilizabas como pretexto para acompañar a alguien muy especial mientras disfrutabas de un cortado, un con leche o un cappuccino.

Al final esa rutina diaria de cafés y momentos mágicos te permitió apreciar esta bebida y consumirla de forma placentera, como algo más que una bebida estimulante o energética.

Poco a poco lo incorporamos en nuestra vida hasta que se convirtió en algo imprescindible para arrancar bien el día, disfrutar de una buena sobremesa o seguir socializando.

Actualmente el café sigue siendo el gran protagonista en infinidad de encuentros, ya sean de carácter íntimo, personal o profesional, aunque la forma de elaborarlo y de presentarlo ha cambiado bastante desde aquellos pucheros.

Las cafeteras actuales están concebidas para facilitar la tarea a la hora de preparar café, así como para obtener todo el aroma y sabor directamente desde el grano.

Algo más que café

Las formas de pedir el café también han variado y se ha creado una cultura en torno a esta bebida, que trasciende el entorno tradicional y que nos seduce con variedades de grano exóticas, sistemas de elaboración tan sencillos como apretar un botón o presentaciones que parecen auténticas obras de arte.

Al final, en un viaje a través de nuestros recuerdos nos damos cuenta que el café ha crecido con nosotros a la vez que nuestra pasión por él. Lo que comenzó como un aroma entrañable, pasó por un compañero de estudios, se alió con nosotros en nuestras primeras citas…es hoy en día un recurso muy útil para facilitar las relaciones profesionales y nos permite disfrutar la vida con otros matices y registros, ya sea solos o en compañía.

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