Cómo es un parto sin cesárea de un bebé de más de 4 kilos, una madre reciente nos lo cuenta

, 1 de septiembre de 2015

Es uno de los mayores miedos que tenemos cuando vemos que el parto se acerca, que el bebé va cogiendo peso y que no tiene ninguna gana de salir. A partir de la semana 37, que ya el parto no se considera prematuro, todo lo que hace el bebé es crecer en la tripa, y cuanto más grande sea, pensamos que más complicado va a ser el parto. Así le pasó a B., la madre reciente con la que charlamos hoy, que es madre de E., un bebé que pesó casi 4,600 kg al nacer.

Entre Mamás: ¿Sabías que venía grande el bebé?

B.: Sí, en las ecografías ya me dijeron que pesaba bastante, y a partir de la semana 38, ni siquiera decían una estimación del peso, para no asustarme. Pero más que el peso, lo que importa es el diámetro de la cabeza, lo que puede hacer que el parto vaginal sea más complicado.

De hecho, las estimaciones de peso en el tercer trimestre suelen tener un margen de error del 10%, es decir, en un bebé de 3,750 kg (un tamaño muy normal) la desviación puede ser de casi 400 gramos, lo cual es mucha diferencia en un bebé recién nacido.

Entre Mamás: ¿De qué semana estabas?

B.: Estaba ya de 41 semanas + 3 días, así que decidieron que era el momento de inducirme el parto.

Entre Mamás: ¿Cómo fue el parto?

B.: Me dieron oxitocina para inducirme el parto y estuve dilatando durante 16 horas, pero el parto fue rápido, apenas una hora. Sí que tuvieron que utilizar primero ventosa y después fórceps para ayudar al bebé al nacer.

Entre Mamás: ¿En algún momento se planteó la posibilidad de hacerte una cesárea?

B.: Después de estar 16 horas dilatando, quería que el parto fuera vaginal, porque si no podrían haberme hecho la cesárea desde un principio. Mi ginecólogo estaba de acuerdo, así que no hubo cesárea. La recuperación siempre suele ser mejor de un parto vaginal que de una cesárea.

Entre Mamás: ¿Cómo te has recuperado del parto? ¿y el bebé?

B.: Yo me ha recuperado bastante bien, sí que fue un poco duro al principio, pero ahora estoy bien. El bebé sufrió durante el parto por la ventosa, y se notaba que le dolía la cabeza los primeros días. En cualquier posición que se tumbaba se apreciaba que el bebé estaba incómodo y se quejaba.

Entre Mamás: Me imagino que un bebé tan grande será muy tragón ¿no?

B.: Bastante. De hecho, desde el principio hubo que darle ayudas porque se quedaba con hambre. El problema es que se ha acostumbrado al biberón y ahora le cuesta mamar del pecho. Así que estoy sacándome leche con un extractor de leche, que me ayuda a generar más leche para poder continuar con la lactancia.

Hay que recordar que los biberones pueden interferir con la lactancia hasta que ésta se encuentre asentada (hacia el mes o los dos meses), así que si hay que darle ayudas al bebé, es mucho mejor hacerlo con jeringas o con una cuchara. Aunque te parezca que tienes poca leche cuando te la extraes, hay que tener en cuenta que el bebé siempre consigue succionar mucha más cantidad de lo que tú puedes sacar con el sacaleches, así que insiste con el bebé en el pecho para que se acostumbre a la mama, su succión estimule la subida de leche y así seguirás produciendo la cantidad que el bebé necesita.

Dos meses después de nacer, el bebé pesa ya seis kilos y tanto él como la madre están guapísimos y muy contentos. En mi caso, también mi hijo se pasó bastante de la fecha prevista de parto, pesó 4 kg al nacer y lo hizo con parto vaginal, así que no temáis un peso excesivo del niño, porque las madres somos capaces de eso y de mucho más.

Las fotos no pertenecen a B. y a su bebé, que ha querido mantener la privacidad de su pequeño. Pero ya os digo yo que es una monada y que está enorme.

Fotos | iStock

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