Cómo planchar sin sufrir en el intento: hábitos y posturas para cuidar la espalda

, 15 de noviembre de 2017

¿Sabías que mucha gente sufre dolores musculares de algún tipo? Seguro que tú también has tenido que lidiar más de una vez con problemas de espalda o cuello, y la culpa la solemos tener nosotros mismos. Es importante mantener buenos hábitos en las tareas domésticas, y por eso hoy vamos a repasar las mejores posturas al planchar para cuidar la espalda.

Higiene postural, por qué deberías prestarle atención

Cuando éramos pequeños los profesores nos regañaban si no nos sentábamos bien en el pupitre. Y ya incluso más mayores, nuestras madres no se cansaban nunca de repetirnos que esas malas posturas típicas de adolescente había que corregirlas. ¡Tenían mucha razón!

No era solo una cuestión de decoro o educación, adoptar malas posturas constantemente nos pasa factura. Ahora que ya somos adultos lo vamos notando; la espalda, el cuello y las cervicales ya no aguantan como antes. Todos sufrimos algún dolor o molestia en algún momento, y casi siempre es nuestra culpa.

Médicos y fisioterapeutas los tienen claro: hay que cuidar la higiene postural. Son los hábitos y buenas posturas que debemos practicar de forma instintiva en todos nuestros movimientos diarios, especialmente al realizar las tareas más cotidianas de casa. Cocinar, limpiar ventanas, barrer, pasar la aspiradora o, cómo no, planchar ropa.

Sumar años de malos movimientos es acumular problemas que al final se manifiestan con dolores más o menos intensos. ¿Crees que es normal terminar de planchar con tensión, tirones y dolor? Pues estás muy equivocado, si utilizas una buena plancha y la manejas bien, nunca tendrías que sufrir molestias.

Cuidado con la tabla

Está claro que escoger una buena plancha o centro de planchado es fundamental para conseguir los mejores resultados con menor esfuerzo, pero no hay que olvidarse de la tabla. Ahora se pueden encontrar modelos con diseños muy bonitos y divertidos, a la moda, incluso personalizables, pero lo verdaderamente importante es que sean cómodas.

Una buena tabla de planchar debe ser ligera de manejar pero firme, y que pueda situarse a la altura adecuada de cada persona. Para planchar sin dolores tenemos que colocarla aproximadamente a la altura de las caderas, ni muy alta ni muy baja. Así la espalda estará recta y el brazo lo podemos estirar sin problemas, dejando el codo cerca del cuerpo.

La importancia de la plancha

La salud también es importante y por eso no debemos olvidarnos de ella cuando compramos electrodomésticos. Sí, queremos una plancha que sea rápida, eficiente y que cuide los tejidos, pero también que resulte cómoda de utilizar para todos los miembros de la familia.

Las nuevas planchas de vapor de Philips están enfocadas a hacernos la vida más fácil en todos los sentidos. Son mucho más potentes y hacen un uso más eficiente del vapor para que pasemos menos tiempo planchando, y también son más ligeras y ergonómicas. Además la suela cerámica facilita un deslizamiento suave y sin esfuerzo, para no tener que forzar el brazo.

Las familias más numerosas o con mucho volumen de ropa pueden aprovechar las ventajas de los centros de planchado. Los nuevos modelos de Philips son mucho más compactos y ligeros, y gracias al gran depósito de vapor no hay que parar cada dos por tres para rellenarlo. Además con ellos se consigue una rapidez mucho mayor, y así terminar antes aunque tengamos mucha ropa.

Consejos y buenos hábitos a la hora de planchar

Recuerda que lo más importante es no forzar la espalda ni el cuello y evita en general mantener la misma postura rígida durante mucho tiempo.

  • Si vas a ver la televisión, charlar con alguien o vigilar a los niños mientras planchas, colócate de tal forma que no tengas que doblar el cuello.
  • Comprueba que la tabla de planchar está firme y a la altura correcta. A veces las patas se abren durante el planchado, bajando el nivel sin darnos cuenta.
  • El brazo debe extenderse de forma natural hacia abajo, con el codo ligeramente flexionado. Una tabla muy alta obliga a tensionar los músculos que lo conectan con las cervicales.
  • Aprovecha la otra mano para apoyarla y contraponer el peso del cuerpo, repartiendo la fuerza de ambos brazos sobre la tabla.
  • Sitúate lo más cerca posible a la tabla, para estar siempre en posición recta. Inclinarse hacia delante, aunque sean unos centímetros, puede causar tensión en la zona lumbar.
  • Si ya tienes problemas lumbares prueba a plancha con una faja lumbar eslástica tipo deportiva, que presione la zona ligeramente para mantenerla recta.
  • Otro truco útil es colocar un pequeño taburete, reposapiés o cajón en el suelo para subir un pie e ir alternándolo cada varios minutos con el otro. Esto descarga la tensión.
  • Es aconsejable hacer pequeños descansos cada 10-15 minutos, sobre todo si tenemos tendencia a sufrir dolores cervicales. Camina un poco y haz movimientos suaves de espalda, cadera y cuello antes de continuar.
  • Aprovecha todas las posibilidades de tu centro de planchado o plancha para terminar rápidamente con las arrugas y no invertir más tiempo del necesario. Extiende bien las camisas, llena al máximo el depósito de vapor, aprovecha el vapor continuo, etc.
  • También es importante planchar en una habitación bien iluminada, los ojos también sufren si forzamos la vista y al final haremos malos movimientos.
  • Evita lugares con corrientes de aire frío que pueden contraer los músculos y generar calambres o tirones.

Hay quien considera planchar como una distracción relajante, otros se divierten o aprovechan para hacerlo más llevadero. Pero aunque te parezca una tarea doméstica más, nunca debería producir dolor. Elige tu plancha o centro de planchado ideal, incorpora estos buenos hábitos a tu rutina y olvídate de terminar con molestias después de pasar la plancha.

Fotos | iSotck.com/Tomwang112STEFANOLUNARDI

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