Cómo planchar tus camisas y dejarlas impecables

, 19 de julio de 2013

La tarea de la plancha para muchas personas es una de las más tediosas de las que habitualmente se llevan a cabo en el hogar. Por lo general se nos hace bien cuesta arriba ver una pila de ropa esperándonos para ser planchada y colgada en los armarios, y no digamos cuando entre esas prendas vemos alguna que otra camisa, ya que aparentemente puede parecer de lo más complicado de planchar y sobre todo de quedar bien.

Para perder totalmente el miedo a la plancha de la camisa, y además dejarla perfecta, no os podéis perder estos consejos que os traemos hoy. Cada parte de esta prenda tiene una técnica y forma de planchar, de manera que una vez que le cojamos el truco no habrá camisa que se nos resista ¿Os interesa saber cómo?

Antes de empezar a planchar nuestras camisas debemos de tener en cuenta unos detalles básicos.

Intentar que no pase mucho tiempo la ropa desde que la hemos retirado de la lavadora hasta que planchemos. Cuanto más seca está más difícil es de planchar, si esto no es posible es conveniente pulverizarla con un spray con agua y dejarla un poco húmeda.

Miraremos que la base de la plancha esté limpia y el depósito de vapor con agua, además comprobaremos la composición de la camisa y ajustaremos el termostato de nuestra plancha al tipo de tejido. Ya podemos comenzar.

¿Por dónde empiezo a planchar mi camisa?

Para planchar correctamente una camisa lo ideal es empezar por el cuello. Comenzaremos desabrochándole los botones si los trae, y estirando el cuello encima de la mesa de la plancha empezando por la parte de dentro. Pasamos la plancha varias veces de una punta a otra y le damos la vuelta repitiendo esta operación por el otro lado.

Pasmos a los hombros, que quizá es la parte más complicada. Aquí utilizaremos el pico de nuestra tabla de planchar. Colocamos el extremo del hombro y lo estiramos bien con las manos. Vamos deslizando la plancha suavemente y giramos un poco la camisa hasta ver esta parte completada. Repetimos con el otro hombro.

Los puños los plancharemos como el cuello, bien estirados, siempre desabrochar el botón y primero por la parte interior para darles la vuelta y acabar por la parte exterior.

Para las mangas las colocaremos estiradas encima de la tabla observando que la costura quede bien puesta en su sitio. Comenzaremos pasando la plancha por toda la superficie de la manga evitando planchar la parte superior para que no se forma la antiestética raya. La giramos, repetimos por el otro lado, y por último planchamos estirando esa parte de arriba que nos había quedado con arrugas.

Planchando las pecheras y la espalda de mi camisa

Seguimos con las partes más importantes, las pecheras y la espalda. Para ello colocamos aprovechando el pico de nuestra tabla una de las pecheras bien ajustada a la forma de la tabla y dejando colgar el resto de la camisa. Pasamos la plancha comprobando que la zona del bolsillo si lo lleva, no quede con arrugas así como la doblez donde van los ojales y las zona de los botones.

Tener cuidado con éstos pues algunos pueden estropearse con el calor, si disponéis de un dedal de costura es buen truco ir colocándoselo a cada botón encima cuando acercamos la plancha para que el calor no los deforme. Repetir la operación en las dos pecheras.

Giramos la camisa y dejamos la espalda hacia arriba, bien ajustada en el pico de la tabla. Pasamos la plancha por toda la superficie con cuidado en la zona del pliegue hasta que veamos toda esta zona sin arrugas. Ya tenemos nuestra camisa perfecta para ser colgada o doblada. Si la vais a colgar saber que si al colocarla en la percha le cerramos los dos botones superiores, esta se mantendrá impecable mucho más tiempo en el armario.

Esperamos que con estos consejos hayáis perdido el miedo a planchar vuestras camisas y lo más importante, que consigáis os queden perfectas.

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Imágenes | Esther Clemente | elfidomx para Flickr

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