Cómo saber que estás alimentando a tu bebé con la cantidad adecuada

, 18 de agosto de 2017

Es una de las mayores preocupaciones de las madres: que nuestro hijo o hija esté comiendo lo suficiente. Ante la duda, siempre queremos darles comida de más, pero la sobrealimentación es tan peligrosa como darles de comer de menos. En realidad, alimentar a los bebés con la cantidad justa y adecuada a cada edad es lo más fácil. No nos deberíamos preocupar tanto porque el apetito es algo regulado por nuestro organismo naturalmente y si un bebé come mal un día, ya lo compensará al día siguiente comiendo más.

El bebé lactante

Las primeras horas tras el parto son críticas: el bebé debe comer cada 3-4 horas porque sino puede causar una hipoglucemia: una bajada de azúcar en la sangre. En el hospital le vigilarán constantemente los niveles de glucosa para prevenir complicaciones y le puede indicar suplementos de leche si ven riesgo de hipoglucemia. Para un buen inicio de la lactancia el contacto piel con piel y amamantar al poco tiempo de dar a luz son fundamentales.


Cuando el bebé está en casa y está siendo alimentado con leche materna, basta con seguir una lactancia a demanda. El bebé pide leche, protesta, agita las manos y la cabeza y se muestra nervioso cuando tiene hambre. No hace falta esperar a que llore para ponerle al pecho. Nuestro cuerpo generará la leche que el bebé necesite, ya que la succión hace que suba la leche adecuada al bebé lactante. Así se ajustará la producción a la demanda. Incluso durante las crisis de lactancia ese ajuste puede demorarse dos o tres días, pero debemos estar tranquilas de que no habrá problemas con nuestra leche para que el bebé reciba la cantidad necesaria.
Para asegurarnos de que el bebé está comiendo lo suficiente nos podemos fijar en el pañal, si aparece mojado es que está recibiendo suficiente alimentación. Además, las revisiones con el pediatra ya vigilan y controlan que el bebé va cogiendo suficiente peso según su edad. Las primeras revisiones son muy frecuentes, lo que nos permite tomar medidas a tiempo, si por el motivo que sea, nuestro hijo no está creciendo como debería.

Preparación de los biberones

Con los biberones la alimentación también debe ser a demanda. Aunque en los paquetes de leche de fórmula vienen unas indicaciones de la cantidad de biberones y de mililitros que debemos ofrecer al bebé según su edad, son orientativas. Los bebés que nacieron grandes y con percentiles altos tendrán más hambre, mientras que los bebés prematuros o de bajo peso es posible que necesiten menos cantidad. Lo que sí debemos ser muy escrupulosos es con las proporciones de agua / leche de fórmula de la preparación. Si echamos más leche el bebé puede sufrir deshidratación y si echamos menos, el bebé no recibirá la cantidad de alimento que su cuerpo requiere. Esto es todo lo que debemos saber sobre la preparación de biberones.


Debemos atender a las indicaciones del pediatra en cada caso y también vigilar a nuestro hijo y los tamaños de biberón que suele demandar, así como sus costumbres. Quizás necesite comer más por las mañanas y a la noche apenas se despierte para tomar, o al revés, de día está dormido, y a la noche toma más cantidad de biberón cuando está medio dormido. Lo importante no es ser rígidos y fijarnos que a lo largo de los días se está alimentando bien.

Cuando empiezan con la alimentación complementaria

Hasta el primer año, el resto de alimentos que no sean leche materna o de fórmula son complementarios, es decir, la base de la alimentación es la leche materna o maternizada y la fruta, la verdura, la carne o el pescado son extras que añadir a su dieta. El bebé se debe ir familiarizando con la comida, con los sabores, con las distintas texturas de los alimentos… Lo ideal es comenzar siempre con el pecho y si el pequeño se queda con hambre, ofrecerle algo de puré. Las frutas pueden ser un buen sustituto de una toma si la madre está fuera y no puede darle pecho.

La leche materna sigue cubriendo casi todas las necesidades nutricionales del bebé hasta el primer año de vida, y la introducción a la alimentación complementaria debe ser natural, siguiendo el ritmo del pequeño, poco a poco y sin forzar. Si seguimos dando el pecho nos aseguramos de que el bebé recibe todo lo que su cuerpo necesita, así que no debemos preocuparnos si le está costando empezar a comer purés o masticar sus primeros alimentos sólidos.

Fotos | iStock jgaunionNataliaDeriabinaMattiaATH

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