Los 9 mandamientos de una matrona veterana sobre lo que nunca debes hacer antes del parto

, 15 de enero de 2016

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Las últimas semanas de embarazo pueden hacerse muy duras. Son días de espera e incertidumbre, de dudas, miedo por cómo acontecerá el parto, pero también de felicidad contenida. Pero este estado y algunas informaciones erróneas, a veces llevan a la madre a cometer algunos errores que pueden interferir en el bienestar de estos últimos meses.

Desde mi experiencia como matrona, me gustaría plantearos aquí unos consejos sobre lo que no deberías hacer en estos últimos momentos:

1.- No dejes de vigilar tu alimentación. Es en los últimos meses, e incluso semanas, cuando la madre suele aumentar más de peso; esto es consecuencia de la ganancia ponderal del bebé antes del parto. Pero no debería ser provocado por una mala alimentación por parte de la madre y de la creencia de que se deben hacer caso a todos los antojos. No digo que no nos debamos de permitir algún capricho, pero debemos seguir controlando nuestra alimentación, de manera que sea lo más variada y sana posible.

Seguramente la madre necesitará realizar más comidas al día, pero a costa de aumentar el consumo de fruta y lácteos. Además, algunas madres sufren problemas de estreñimiento que pueden provocar la aparición o empeoramiento de las malsonantes hemorroides. Es por esto que lo más aconsejable es vigilar mucho la ingesta de líquidos (2 litros de agua al día), de verduras, de alimentos integrales y de frutas.

2.- No caigas en la inactividad. Igual de importante que la dieta es la realización de ejercicio diario en estas últimas semanas. Yo recomiendo a las futuras mamás que deberían tomarse más periodos de descanso durante esta época, pero planificar momentos de ejercicio todos los días. Por lo menos, salir a caminar a diario 45 minutos al día. Y por supuesto complementarlo con los ejercicios de Kegel. Siempre insisto encarecidamente a todas mis pacientes en la importancia de la realización de estos ejercicios: os ayudarán a evitar o minimizar la realización de la episiotomía, así como mejorar los problemas de estreñimiento y hemorroides, y evitar los problemas de incontiencia urinaria que tan mala calidad de vida provocan en las mujeres.

3.- Evita a toda costa el tabaco y el alcohol. Son más que de sobra conocidos los efectos perjudiciales que tienen sobre los bebés estos dos hábitos nocivos.

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4.- No te dejes influir por las historias, a veces realmente surrealistas, que te cuentan tus vecinas, familiares o amigas sobre los partos desastrosos que han tenido. Por alguna extraña razón, que a día de hoy sigo sin entender, en el momento que estás embarazada, determinadas personas no paran de contarte partos aterradores que les han contado o sucedido a conocidas suyas. A mi me llegan miles de historias a diario de madres asustadas, y os puedo asegurar que muchas de ellas son médicamente imposibles.

No digo que un parto pueda complicarse, que por supuesto que es posible. Pero creo que las madres deberíamos ser conscientes de  que el parto es un proceso natural para el que la mujer está sobradamente preparada. Y hoy en día los partos no se desarrollan en mitad del campo o en una cueva. Vamos al hospital a tener a nuestros bebés, lo que significa que vamos a estar en un medio preparadísimo para que, en caso de que algo se complique, se pueda solucionar. Yo siempre digo que un 80 % del desarrollo del parto tiene que ver con la mentalidad que tenemos las madres sobre el proceso. Si consiguiéramos en España que nuestra mentalidad sobre el parto cambiara de una vez (buen ejemplo de esto es Holanda o Gran Bretaña) y empezáramos a considerarlo más como un proceso fisiológico en vez de casi como una enfermedad, estoy segura que muchos partos acabarían de otra manera.

5.- Prepara a las posibles visitas para que no interfieran en vuestra adaptación como padres.  Hay un tema que me parece fundamental para conseguir un postparto tranquilo, y es el relacionado con el estrés tan grande y las discusiones que se crean a veces por culpa de las visitas. No podéis “no organizar” algo tan importante como esto. Estoy cansada de ver a mamás al borde de una depresión postparto y del desbordamiento emocional por culpa del descontrol que se producen los primeros días con la llegada incesante de personas al hospital o a casa. Mi recomendación con respecto a este tema es que la pareja debe sentarse antes del parto y organizar de alguna manera las visitas tanto al hospital como al domicilio.

En mi caso, y para todos mis partos, decidimos de antemano que a la clínica solo acudieran nuestra familia más allegada y algunos amigos íntimos. Y, una vez en casa, y siempre que nos encontráramos bien y hubiéramos podido descansar, iríamos dejando que viniera el resto de personas de manera organizada. Cuando a veces comento esto con los padres/madres en los cursos de educación maternal, hay quien me mira con cara rara y me contesta: “Pero si haces eso puede que alguien se enfade”.  Yo siempre les contesto: “¿Y cuál es tu primera prioridad cuando nace tu bebé?” Muy indignados me contestan que por supuesto su hijo/a. Y les hago entonces plantearse que sean consciente de si realmente están dando prioridad a su bebé y a la madre,  o al resto de sus conocidos por miedo a su enfado. Menos mal que siempre me encuentro con embarazadas y padres que yan pasado por esta experiencia anteriormente y que tienen claro que en esta ocasión no van a permitir que las visitas puedan con ellos. La verdad es que este tema me daría para escribir un post entero, así que voy a dejarlo aquí.

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6. No descuides a tu pareja. Ellos también tienen miedos y dudas acerca de su papel como padres o sobre cómo deben actuar el día del parto. Pero ya sabemos que, en general, al sexo masculino le cuesta bastante más hablar sobre sus sentimientos. Deberíais sentaros a dialogar sobre todo esto. Tampoco podemos esperar que el día del parto hagan exactamente lo que nos gustaría que hicieran cuando no se lo hemos dicho. Plantéale que crees tú que vas a necesitar de él tanto ese día como los posteriores. Es bueno también hablar sobre vuestras respectivas familias, y acordar que lo más importante es que estéis unidos en las decisiones que toméis con respecto al bebé, dejando que terceras personas interfieran lo mínimo posible sobre ellas.

7. No te olvides de la parte emocional asociada a la crianza. Uno de los grandes fallos de los cursos de educación maternal es el poco o nulo tratamiento que se hace sobre la parte emocional y adaptativa al nuevo rol de madre o padre. En mi caso, y como coach profesional, yo abordo esta esfera a través de una poderosísima herramienta: el proceso de coaching. De esta manera, consigo que sean los futuros padres los que se planteen aspectos importantes que hasta ahora no se habían planteado, y que sean ellos los que puedan encontrar las soluciones. Esto consigue una verdadera preparación para la crianza, y que tanto sus dudas como sus miedos, se disipen antes de la llegada de su bebé a casa. Aunque el proceso es bastante más complejo, os dejo algunas preguntas que os animo a plantearos tanto individualmente como en pareja:

    1. ¿Qué significa para ti la maternidad/paternidad?
    2. ¿Cuales crees que son tus mayores dones/habilidades como madre/padre?
    3. ¿Qué aspectos de tu vida piensas que van a cambiar más cuando nazca tu hijo?
    4. ¿Como puede influir la llegada de tu bebé en tu vida de pareja?
    5. ¿Qué aspectos vinculados a la maternidad/paternidad te preocupan más?
    6. ¿Hay algún aspecto de tu personalidad que pueda interferir en la adaptación de tu papel como madre/padre?
    7. ¿De qué recursos dispones para hacer frente a estos miedos?

8.- No dejes la preparación de las cosas para el bebé y las tuyas para los últimos días. Cuando estés más o menos de unas 30 semanas, prepara dos listas: una, con las cosas para llevar al hospital, y otra, con las  que te puedan hacer falta las primeras semanas. Y por favor, no te líes a a comprar y comprar. Prepara solo lo principal e indispensable.

9.- No descuides tu piel las últimas semanas. Un error muy común es dejar la piel algo descuidada en los últimos días. Tened en cuenta que las dichosas estrías suelen aparecer en las últimas semanas de gestación, que es cuando la piel sufre los efectos del estiramiento máximo. Así que es en esta etapa, cuando más debéis insistir en hidratar la piel. Yo recomiendo utilizar una mezcla de la Nivea de caja azul de toda la vida con Aceite de rosa mosqueta. Aplicarla tres veces al día sobre abdomen, pecho y muslos.

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