Bebés y agua: ¿cuánto y cómo tienen que beber?

1 comentario , 14 de Julio de 2017

Empieza la temporada de calor, y los niños no paran de correr, jugar y sudar. Pierden mucho líquido a través del sudor y debemos estar atentos a sus necesidades de agua diarias. Hay que tener en cuenta que las necesidades de agua en los niños son mayores que las de los adultos y por eso los pequeños tienen más riesgo de sufrir deshidratación.

Hidratación durante la lactancia

Si estás alimentando a tu hijo o hija con la lactancia materna en verano notarás que demandan más el pecho. Habrá tomas que sólo necesiten un par de traguitos para calmar la sed y una hora o dos después demanden una toma más grande con la que se alimentarán de verdad. Hay que tener en cuenta que la leche materna al principio de la toma es más líquida y después se va volviendo más densa y grasa.

Los lactantes sólo beben leche, no hace falta que les des agua, porque con la lactancia materna cubre todas sus necesidades de líquido. Eso sí, es muy importante que tú te cuides y bebas mucho más líquido de lo habitual: agua, zumos, leche, fruta, etc. y que ante el más mínimo signo de que el bebé está incómodo o protesta, le ofrezcas el pecho para que tome lo que necesite.

A partir de los seis meses, si ya han empezado con la alimentación complementaria, les puedes dar agua o leche, lo que prefieras.

¿Cuánto agua necesitan?

En los niños menores de dos años, la proporción de agua es entre el 70 y el 80 por ciento de su peso corporal, mientras que en los adultos es entre el 50 y el 60 por ciento. Por eso, los niños necesitan beber más agua que los adultos. De ahí la importancia del consumo de agua en la infancia. Debemos ser pesados e insistir todo lo que haga falta para que beban frecuentemente, antes de que ellos lo pidan, sobre todo si estamos en la playa o en la piscina bajo el sol.

Por tanto, para mantener una hidratación adecuada debemos ofrecerles agua con frecuencia, aproximadamente cada dos horas, incluso antes de que sientan sed. La cantidad de agua diaria que debe beber un niño es de entre 50-60 ml por cada kilo de peso, es decir medio litro de agua para un bebé de 10 kilos, por ejemplo.

El recipiente más adecuado

Así que lleva siempre un vaso o un botellín de agua cuando salgas de paseo y ofréceles frecuentemente para beber, porque ellos olvidan que lo necesitan hasta que ven el “vasito mágico“. Según la edad, el recipiente que pueden usar va cambiando y adaptándose a sus habilidades crecientes:

  • Vasos con boquilla. A partir de los seis meses puede utilizar este vaso con boquilla que le gustará por sus diseño de pingüino, sus colores alegres y porque la válvula es a prueba de salpicaduras.
  • Vasos de aprendizaje. Estos vasos de mayores pueden empezar a usarlos a partir de los 12 meses, no tienen pajita, pero sus asas facilitarán el agarre y la válvula que solo se activa con los labios hará que el niño beba solo sin peligro de derrames.
  • Vasos con pajita. Al ser herméticos, gracias a su práctico cierre con rosca y  atener una válvula antiderrame integrada, estos vasos con pajita de Philips Avent facilitan que el niño los use de manera autónoma, para usar a partir de los 18 meses.

Si no les gusta mucho el agua, dales otro tipo de líquidos: zumos (mejor naturales), leche, batidos, fruta con grandes cantidades de agua como el melón o la sandía, y pon más líquidos los purés, con más cantidad de agua. También puedes preparar unos refrescos naturales en casa con todo tipo de frutas: las aguas vitaminadas. Otro truco es darles el vaso con pajita, con pajita siempre les hace más gracia beber. Recuerda evitar las horas de calor más intenso para salir a la calle y protégeles del sol directo con gorros y sombreros para que no les dé un golpe de calor.

Fotos | iStock poplasen, iStock FluxFactory
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