¿Cuál es la mejor música para hacer deporte?

, 8 de febrero de 2013

Cada día es más frecuente encontrarse con gente practicando deporte con los auriculares puestos. Pero ¿es la música solo un entretenimiento o contribuye a un mejor entrenamiento? Depende de tu voluntad, pero también de tu elección en cuanto al estilo y los temas.

Algunas disciplinas deportivas como pueden ser el patinaje, la gimnasia rítmica, la natación sincronizada… van ligadas irremediablemente a la música, cuya elección ‘…determina el estilo y el carácter de la ejecución del ejercicio’, tal y como analizan en Revista, donde también reflexionan sobre la posibilidad de que una mala elección por parte del monitor o una deficiente reproducción en determinadas prácticas deportivas colectivas, como por ejemplo el aerobic, pueda no solo herir la sensibilidad, sino que incluso pueda desmotivar a la hora de realizar los ejercicios.

Pero vayamos al caso de que practicamos un deporte de forma individual y nosotros decidimos libremente qué queremos escuchar. Es obvio que tiene que ser una música de nuestro agrado, pero también tiene que ser efectiva, no todos los estilos son apropiados para cualquier disciplina.

Si realizáis una búsqueda en la red con las palabras música y deporte os encontrareis con infinidad de entradas que nos llevan al Dr Costas Karageorghis, probablemente la persona que mejor ha definido la influencia de la música en el logro de metas deportivas y de cuyos estudios y publicaciones hemos extraído unos conceptos básicos y unos consejos muy interesantes.

Clásica o Rock

La teoría de Karageorghis viene a confirmarnos lo que ya sospechábamos: la música mejora el rendimiento y la resistencia y reduce la tensión y la fatiga, así como la percepción de esfuerzo.

Pero si realmente queremos que cause este efecto e incremente nuestros resultados deportivos tenemos que seguir estas recomendaciones:

– Elegir temas que conocemos, nos resultan familiares y nos animan, sin subestimar el poder de las letras, que también deben ser motivadoras.

– Seleccionar música con un tempo adecuado a la actividad que desarrollamos. Así, ‘las mejores canciones para la realización de ejercicio de moderado a intenso, según el profesor, tienen un tempo de entre 120 a 140 pulsos por minuto, conocidos en la música clásica como Allegro y Vivace’ (El país.com). Pero también canciones pop o rock conocidas comparten este mismo tempo como por ejemplo Mercy de Duffy, Don’t Stop Me Now de Queen o Dancing Queen de Abba.

– Cambiar el Playlist cada 2 semanas porque con el tiempo pierde efectividad y puede incluso resultar aburrido y desmotivador.

Si conseguimos dar con el Playlist que encaja mejor en nuestra rutina de entrenamiento, podemos incrementar nuestra resistencia en un 15%.

Tras la lista, la reproducción

Pero no solo la elección de la música influye en nuestro rendimiento, también la reproducción de ésta debe ser óptima. Una mala calidad de sonido no solo no conseguirá estos efectos positivos, sino que incluso puede llegar a irritarnos y desmotivarnos.

Y por último la comodidad. Si escuchamos nuestra selección de música en unos auriculares incómodos, pesados, que se nos mueven constantemente, es probable que no podamos concentrarnos en nuestro objetivo principal, practicar deporte de forma amena.

He aquí cuatro modelos de auriculares deportivos que te harán sentir la música pero sin notarles a ellos : SHQ1200, SHS4800, SHQ3200 y SHS3200/3201.

Ahora solo tienes que elegir el que mejor encaje en tu disciplina deportiva, crear un Playlist personalizado y a seguir cuidándote.

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