Cómo consigo que mi hijo me obedezca convirtiéndome en una niña

, 5 de diciembre de 2014

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Mi hijo mayor ya tiene 4 años, y tiene esa edad en la que es lo suficientemente mayor para entender y obedecer, pero a veces le sale el carácter y no le apetece hacer las cosas que tocan, como vestirse, comer, o irse pronto a dormir. Por lo menos ha pasado ya la etapa de las rabietas que es un pelín complicada. Lo que tenía claro cuando iba a convertirme en madre es que no me podría pasar la vida chillando y educar a base de gritos: “¡haz esto ahora mismo!”, “¡no hagas eso! Así sólo se amargan ellos y te amargas tú. Los hijos se tienen para poder disfrutar con ellos de la vida, así que cuando quiero que mi hijo me obedezca y tiene el día pasota, utiliza algunos trucos para que, jugando, haga lo que tiene que hacer.

Por ejemplo, dile “enseñame que lo puedes hacer, yo creo que no sé hacerlo“. A los niños les gusta jugar a ser adultos y enseñarnos todas sus habilidades. Así que cuando esté perezoso para lavarse los dientes, dile que te explique cómo se lavan, que a ti se te ha olvidado.

Si está cansado o no quiere ir a algún sitio (por ejemplo, a la cama a dormir), dile que echas una carrera con él, o que el tren de la cama va a salir o que los elefantes se tienen que ir a dormir y hay que ir hasta su dormitorio caminando como los elefantes. Ningún niño se resiste a hacer el  tonto un rato.

Cuando quieres que los pequeños hagan tareas en casa, pídele ayuda. Ellos están encantados de recoger el lavavajillas, poner la mesa, y si se están portando mal y alborotando demasiado con sus juegos, cambiar de actividad les distraerá y les ayudará a centrarse en hacer algo útil. Puedes decirle que es tu ayudante limpiando la casa y que su importantísima tarea es recoger sus juguetes.

Hacer uso de su imaginación siempre funciona, le puedes pedir que ordene su cuarto como lo haría una princesa o que recoja los juguetes en el cajón como lo haría una enorme grua. Esta mañana para convencer a mi hijo de que se pusiera los pantalones, le he dicho que las hormigas se lo iban a comer y le he empezado a hacer cosquillas por las piernas. Y eso que tenía prisa porque si no se vestía pronto, perdíamos el autobús. Pero si me pongo a discutir con él, tardo más.

Esos momentos con él te harán recordar cómo eras tú de niño y poder convertirte en un compañero de juegos de tu hijo incluso en las tareas más latosas y que menos les gustan a ellos. Recuerda estas ideas cuando quieres que tu hijo te obedezca, en lugar de frustarte y perder la calma, conviértete tú también en un niño que juega con él y seguro que consigues mejores resultados que con cuatro gritos. Si luego refuerzas lo bien que lo ha hecho con halagos y con una felicitación, diciendo lo bien que te lo has pasado, él verá que portarse bien es un comportamiento a repetir.

Foto | Thinkstock

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  • Pakus futurobloguero

    Cada uno usa sus trucos para educar a la familia. Muy interesantes