Cuatro madres nos cuentan su experiencia durante la baja maternal

, 13 de marzo de 2019

baja maternal

La baja maternal es un momento muy especial entre la madre y el recién nacido. Acabamos de convertirnos en madres, tenemos que recuperarnos del parto, y es el momento en el que nuestro pequeño bebé necesita más cuidados y atención. Es una experiencia muy bonita, pero también tiene sus momentos duros. Hablamos con cuatro madres que nos cuentan cómo vivieron su baja maternal.

Lorena: «viví mis dos bajas maternales con mucha ilusión«

He tenido dos hijos y con cada uno fue diferente. Con el mayor tuve más tiempo para dedicárselo a él, mientras que con la peque fue algo más complejo, ¡eran dos y yo una!

Mis mejores recuerdos… Despertarme y meterles conmigo en la cama, sin importar la hora a la que nos levantábamos; los paseos sin prisa; ir descubriendo sus primeros ‘hitos’ (sus primeros gestos, sus primeras «risas»…). ¡Me encantaba pasar el tiempo con ellos, era muy divertido!

En cuanto a lo peor de la baja, realmente no recuerdo nada demasiado horrible. Quizá con el primero, el primer mes fue un poco molesto el tema de los puntos de la cesárea, que no se me terminaba de curar. Y con la peque, el hecho de ver al mayor intentar hacer lo posible por llamar la atención, me daba mucha penita que sintiera como que ahora su hermana estaba acaparando a su madre la mayor parte del día.

No me sentí sola en ningún momento, ni abrumada, pese a estar sola la mayor parte del día porque mi chico, excepto los quince días que estuvo en casa por su baja, trabaja hasta las 6 de la tarde, y no llegaba a casa hasta las 7 o así. Yo era feliz, de verdad, es que recuerdo esos meses como una de las épocas más felices de mi vida, me parecieron geniales. Aproveché el tiempo libre para quedar con amigos y familia.

baja maternal

Cuando me tuve que incorporar al trabajo, ya tenía claro que los dos se quedarían con mis padres hasta que tuvieran que incorporarse a la escuela infantil. Ninguno de los dos tomaba el pecho, así que siguieron con su alimentación con biberón.

Para alargar las bajas maternales, me cogí las 2 semanas de lactancia que había por entonces, para poder disfrutar de ellos esos últimos 15 días. Tampoco pedí reducción de jornada, porque mis padres me han hecho siempre de cobertura para irles a recoger a la escuela infantil y ahora al colegio.

Silvia: «fue la mejor etapa de mi vida«

Al regresar de la baja maternal de mi primer hijo, mi empresa había hecho un ERE y me encontré en la calle, así que viví aquel momento como una oportunidad para criar a mi bebé sin relojes y sin la presión de tener que regresar a trabajar. Estuve con él durante sus tres primeros años (luego me reenganché de nuevo al mercado laboral), no le llevé a guardería y fue la mejor etapa de mi vida. A pesar de que fue el primer niño en nuestro entorno (familiar y de amigos) no me sentí sola en ningún momento. Estaba feliz y maravillada con la experiencia y la viví muy intensamente.

Con mis otros dos hijos la experiencia fue muy similar, con la diferencia de que yo ya trabajaba y tenía que dividirme un poco el tiempo. Pero tras mi primera maternidad decidí «reinventarme» laboralmente, y dejé de trabajar por cuenta ajena para hacerlo por cuenta propia y desde casa, con el objetivo de poder atender a mis hijos el mayor tiempo posible.

Con mi primer hijo me apunté a todo lo que veía; desde talleres de masajes, hasta matronatación, cuenta cuentos, música y movimiento… Estaba todo el día en la calle con él haciendo planes, y cuando regresábamos a casa continuaba jugando o haciendo actividades. Con mi segunda hija bajé un poco el ritmo porque tenía otro niño al que atender, pero aún así estuve yendo durante el primer año a clases de yoga para mamás y bebés, y a reuniones de crianza y lactancia donde me encantaba compartir tiempo con otras madres. Con mi tercer hijo ya fue imposible, por tema de tiempo.

Respecto a cómo llevé la lactancia, a mi primer hijo no le di pecho. A mi segunda hija le di lactancia hasta los 13 meses, y en ese momento se destetó sola. A mi tercer hijo le di lactancia hasta los 9 meses, y también dejó el pecho él solo. En ningún momento he tenido la necesidad de crear un banco de leche; puesto que trabajaba desde casa y mis hijos no iban a guardería, les daba el pecho a demanda

Alicia: «nunca he sido tan feliz y al mismo tiempo me sentía abrumada y preocupada«

Por un lado, nunca he sido tan feliz como cuando tuve a mi hija, y supongo que ese es el mejor recuerdo que tengo, que la miraba y sabía que era y sería siempre todo para mí. Pero, al mismo tiempo, estaba completamente abrumada. Tenía miedo constantemente, todo me preocupaba. Fui a Urgencias cuatro veces en las dos primeras semanas desde que regresamos del hospital. Imagino que hay primerizas que lo viven con más seguridad, pero en mi caso fui un mar de inseguridades.

Además, la experiencia con la lactancia materna en mi caso fue muy complicada, no terminaba de subir la leche y me sentía completamente inútil. Sentía que no era capaz de hacer lo único que se esperaba de mí en ese momento, que era alimentar a mi bebé. Si no era capaz de manejarme con soltura en ese sentido, ¿que clase de madre iba a ser? Ahora, por supuesto, lo veo de otra manera. Pero en ese momento fue un mundo. La gente alrededor me preguntaba constantemente por mi experiencia con «la teta» y yo estaba avergonzada y atormentada con tener que hacer lactancia mixta porque no producía suficiente leche para mi bebé. La verdad es que recuerdo esos meses, todo lo que duró la baja, marcados profundamente con esa obsesión.

Aproveché la baja maternal para leer muchísimo, asistir a clases de postparto, y a realizar actividades con el bebé.

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Lo único bueno de la vuelta al trabajo es que dejé de dar lactancia y por fin comencé a librarme de la obsesión constante por producir más y conseguir mi ansiada Lactancia Materna Exclusiva. Fue entonces cuando me di cuenta de que no había disfrutado al 100% de mi baja con mi bebé por estar obsesionada por completo con darle la vuelta a esa situación.

Sumé el mes de vacaciones y acumulé los días de lactancia para alargar la baja maternal un poco más. A partir de ese momento, la niña comenzó a ir a la Escuela Infantil. Tampoco reduje mi jornada, aunque es algo con lo que a día de hoy me sigo sintiendo muy tentada. La verdad es que no lo hago por miedo a cómo afectará mi economía.

Marta: «sentía que no tenía tiempo para nada«

Me encantó poder estar con mis dos hijos durante la baja maternal, pero desde luego, no son unas vacaciones como mucha gente cree. Primero te tienes que recuperar del parto, además duermes muy poco por las noches, así que viene muy bien poder echarte alguna siesta durante el día, y para cuando le vas cogiendo el truco a la lactancia, el bebé tiene horarios más estables y empieza a hacer más monerías, tienes que volver a trabajar. 16 semanas es poco.

Sentía que no tenía tiempo para nada. Me ponía a cocinar algo, o a intentar concentrarme en leer, escribir o estudiar, y el bebé se ponía a llorar. Sobre todo con el primero, que era muy tragón, nunca estaba tranquila. Igual iba de tiendas mientras estaba dormido en el carrito y estaba con la angustia de que se despertara para comer otra vez.

Lo que más disfruté eran los paseos con el carrito, también acudí a clases postparto, pero poco más. Las últimas semanas aproveché para sacarme leche con un extractor y poder tenerla almacenada para mi vuelta al trabajo. Así puede prolongar la lactancia materna, ya que además reduje la jornada y así podía darle de nuevo el pecho para las tomas de la tarde.

Fotos | iStock dragana991 , NataliaDeriabina , tatyana_tomsickova

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