Dando el biberón: ¿cómo saber que tu bebé está lleno?

, 15 de enero de 2019

Para la gran mayoría de mamás, si no todas, resulta realmente satisfactorio ver cómo nuestros bebés se terminan hasta la última gota del biberón en cada toma. Pero, ¿qué sucede si no lo hace? ¿ha quedado satisfecho y no necesita tomar más?

En la mayoría de casos y ocasiones no conviene forzarles a que se lo acabe, a no ser que lo indique su pediatra, por lo que saber interpretar cuáles son son los indicadores que muestran que tu bebé ya está lleno, te será de gran ayuda.

¿Cuáles son los indicadores de que tu bebé está saciado?

Para evitar darle demasiada leche u obligarle a que se termine el biberón cuando no quiere más, tan solo deberás observar si hace alguno de los siguientes gestos:

  • Fíjate si gira la cara continuamente alejándose de la tetina del biberón.
  • Se distrae fácilmente o empieza a jugar.
  • Succiona más despacio que al principio de la toma.
  • Extiende sus brazos y piernas.
  • Comienza a llorar, poco después de empezar a darle el biberón.
  • Se queda dormido.

Casi siempre se duerme durante la toma. ¿Significa realmente que está saciado?

En esencia, depende del tiempo de vida de tu bebé. Ten en cuenta que los recién nacidos pasan mayor parte del tiempo durmiendo, por lo que si tu hijo todavía es muy pequeño y se duerme mientras intentas darle el biberón, tendrás que despertarlo para que coma lo que su pequeño cuerpo necesita.

Para lograrlo, puedes tratar de hacerle cosquillas en los pies, tocarle las manos, desvestirle o hablarle. Con estos sencillos trucos conseguirás que se despierte y siga con su toma de biberón, con total normalidad.

En el caso de que ya sea un poco mayor, que se quede dormido mientras come, sí es indicativo de que está lleno.

¿Cuáles son las mejores prácticas para alimentar correctamente a mi bebé?

En el caso de la leche de fórmula es recomendable dársela con un biberón anticólicos, una solución que contribuye a reducir o evitar que tu hijo padezca el cólico del lactante, un tipo de patología que afecta a una parte importante de los recién nacidos. Este tipo de biberones cuentan con una válvula con la que se impide que el bebé ingiera aire, que le produciría malestar, gases o reflujos.

Apúntate a la alimentación a demanda, aquella en la que es el mismo bebé el que indica cuando quiere comer, sin tener en cuenta estrictos horarios preestablecidos. Además de recuperar el peso perdido en el hospital con mayor facilidad y evitar la ictericia, está demostrado que este sistema de alimentación es beneficioso para su mejor desarrollo cognitivo.

En medida de lo posible, evita las papillas y fórmulas azucaradas, su organismo no necesita ingerir azúcar añadido y pueden crearle sensación de saciedad antes de tiempo.

Confía en tu instinto y el de tu bebé, y no te alarmes si en alguna toma, no se lo acaba del todo. Si sucede demasiado a menudo o ingiere muy poca cantidad de biberón, consúltalo siempre con tu pediatra.

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