¿Demasiado abrigado? Cómo abrigar correctamente a un recién nacido cuando llega el invierno

, 17 de diciembre de 2018

Todas las madres sufrimos con la llegada del frío, ¿va demasiado abrigado o está pasando frío? En este artículo explicaremos cómo debería vestir el bebé recién nacido cuando llega el invierno, tanto dentro de casa (con o sin calefacción) y cuando sale a la calle.

Tejidos naturales

Procura, desde la primera puesta de recién nacido, vestirle siempre con ropa un poco holgada de tejido naturales, especialmente aquellas prendas que han sido confeccionadas con algodón orgánico, no provoca alergias en su delicada y fina piel, deja transpirar y absorbe el sudor de forma natural.

Aunque la lana es también un tejido natural, imprescindible en invierno, no debería entrar en contacto directo con la piel del recién nacido, ya que le podría causar una irritación, por lo que utiliza prendas de lana para abrigarle, sobre otras que sean de algodón, de este modo estará suficientemente abrigado sin sufrir rojeces o irritaciones.

Lava siempre la ropa nueva que hayas adquirido para tu pequeño antes de ponérsela y quita siempre todas las etiquetas que podrían rozarle o incomodarle.

Una prenda más que tú

Ten en cuenta que desde que nacen hasta los tres meses, los recién nacidos pierden fácilmente el calor, ya que les cuesta regular su temperatura corporal. Al moverse poco y tener poca grasa subcutánea, con la piel muy fina, los vasos sanguíneos muy cerca de la piel y una superficie corporal tres veces superior a la de un adulto, respecto al peso de su cuerpo, es muy fácil que lleguen a resfriarse.

Durante los primeros meses de vida del recién nacido es fundamental que tenga la cabeza bien protegida, especialmente si nace en invierno. Procura entonces que lleve siempre un gorrito fino, si está en casa o uno más grueso si vais a salir. Es necesario hacerlo porque es por la cabeza por dónde pierden más calor corporal.

El caso de las manoplas es distinto. Aunque acostumbramos a ponérselas para que no pasen frío o se arañen la cara con sus afiladas uñas, será preferible no hacerlo ya que los recién nacidos, prácticamente no ven en sus primeros días de vida, por lo que se guían principalmente por el tacto, entonces, si les ponemos manoplas, estamos limitando su contacto con el nuevo mundo exterior.

Es muy importante evitar los cambios bruscos de temperatura, por lo que si vas a salir de casa, en pleno invierno, deberías tener en cuenta antes, qué tipo de actividades vais a realizar, cuánto tiempo estaréis fuera o si vais a estar en interiores con algún sistema de calefacción, por ejemplo.

Fíjate en la ropa que llevas tú y añade una prenda más al bebé, así te asegurarás que se sienta confortable. Además, procura vestirle con varias prendas de ropa finas, en lugar de pocas y muy gruesas, porque te será más sencillo quitarle alguna capa, para evitar que pase demasiado calor y acabe sudando, lo que provocaría que se le mojara la ropa, pudiendo resfriarse. En cualquier caso, llevar un par de prendas extra en la bolsa del cochecito te ayudará evitar que quede desprotegido si en algún momento se moja la ropa.

En casa: la temperatura ideal

Dentro de casa debería haber una temperatura entre los 20 y 22 ºC, por lo que si en invierno enciendes la calefacción a esta temperatura, el bebé se sentirá confortable y no tendrá que ir demasiado abrigado. En estos casos y para evitar que se reseque excesivamente el ambiente, puedes utilizar un humidificador o colocar algunos recipientes de cerámica con agua, sobre algunos radiadores.

No te olvides de ventilar tu casa a diario, eso sí, si estás con el bebé en casa procura que no se encuentre en una ventilación cruzada, para evitar que se resfríe. Aprovecha para hacerlo cuando salgas a pasear o abre las ventanas de cada habitación de forma independiente, con las puertas cerradas. Ten en cuenta que en invierno, solo se necesitan 10 minutos para ventilar correctamente.

¿Cómo reconocer si tiene frío o calor?

Si no estás segura si va demasiado abrigado o tiene frío, puedes tocarle la nariz, para comprobar si la tiene a una temperatura normal o está demasiado fría, el cuello o la espalda, para comprobar si está sudado o no. Estos sencillos indicadores te ayudarán a identificar su temperatura corporal para poder añadirle una prenda más o quitarle alguna para sustituirla por otra seca, en el caso de que esté sudado.

No te fíes de la temperatura de sus manos y pies, ya que en bebés recién nacidos, casi siempre están más fríos de lo normal, por lo que no son una buena guía.

Aunque al principio puede parecer complicado, con el paso del tiempo y un poco de práctica aprenderás el comportamiento de tu bebé para evitar los contrastes excesivos, que pase frío o calor, para encontrar el equilibrio perfecto de confort.

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