Descubre un destino cafetero que no esperabas: Suiza

, 18 de mayo de 2018

El café en Suiza

Se conoce como el país del chocolate y el queso pero, ¿sabías que Suiza es también un destino ideal para cafeteros? Los suizos adoran el buen café, son de los mayores consumidores del mundo y han creado una cultura cafetera propia diferente en cada región que merece la pena descubrir.

Un país pequeño pero muy cafetero

Teniendo en cuenta las pequeñas dimensiones de Suiza, puede sorprender que el país alpino aparezca siempre en los rankings que rodean al mundo del café. Los suizos no fallan nunca en el top 10 de consumo de café por habitante -casi 8 kg por persona-, y además lideran las importaciones de granos a nivel mundial.

El café en Suiza

Una gran parte del café que se produce en todo el mundo llega a Suiza, donde trabajan los principales productores y distribuidores de café de los grandes países. Se estima que alrededor del 60-70% de las operaciones a nivel de industria cafetera tienen lugar en Suiza, concentrando la actividad económica en las regiones de Ginebra y Zúrich.

Los helvéticos importan y exportan mucho café, pero también lo consumen con pasión. Cada suizo toma una media de 1.100 tazas al año, unas tres tres tazas al día, y lo hacen tanto en casa como en cafeterías o en la pausa del trabajo. Es la bebida favorita del desayuno y les encanta acompañar su taza de algún dulce casero o, cómo no, de su chocolate favorito.

El café en Suiza

A pesar de que los precios de las cafeterías suelen ser algo elevados -es raro encontrar un espresso por debajo de los 4 francos, más de 3 euros-, los suizos también disfrutan de compartir su bebida favorita fuera de casa. El país está lleno de cafeterías y pastelerías con mucho encanto, con locales antiguos de larga tradición y otros mucho más modernos que siguen la tendencia de las cafeterías de especialidad.

¿Cómo toman el café los suizos? Depende de la región

Otra particularidad de un país tan pequeño es la diversidad cultural que sorprende cuando recorremos sus cantones. La vida es diferente en las grandes ciudades como Basilea o Zúrich, modernas y cosmopolitas, a los pequeños pueblos que salpican las altas montañas. Y otra gran diferencia la marca el idioma, diferenciándose claramente la suiza germana de la zona francófona o italiana.

El café en Suiza

La cercanía con Francia hace que las regiones alrededor del lago Lemán se identifiquen mucho con los gustos de sus vecinos. En las principales ciudades el café suele amoldarse a los gustos más internacionales, quizá porque capitales como Ginebra reciben muchos visitantes en viajes laborales. Predominan espressos a la manera francesa, no tan cortos como el italiano, y café Renversé o café con leche caliente. Tampoco suele olvidarse el café al estilo americano, largo y más suave, preparado con cafetera de filtro.

En la región del Ticino, al sur del país, se entra en una zona muy particular que nos traslada a la cultura italiana, sin olvidar las raíces suizas. Es una combinación curiosa de tradiciones que se refleja bien en el gusto por el café, muy a la manera latina. Aquí se pueden tomar excelentes espressos y ristrettos, muy cortos, además de suculentos capuccinos siempre con espuma de leche y cacao.

El café en Suiza

En el resto del país resulta curioso explorar la oferta de cada cantón. Las grandes capitales, especialmente Zúrich, Berna, Basilea y Lucerna, combinan cafeterías de lujo con locales más nuevos de especialidad, al estilo de los coffee shops que se pueden encontrar en Nueva York o Londres. También a Suiza han llegado las modas de bebidas como el café latte, el flat white o el capuccino de matcha.

En los barrios y pueblos más pequeños la oferta de café se mezcla con especialidades locales. Los inviernos suizos son largos y duros, por eso es frecuente encontrar el café combinado con licores fuertes, a base de frutas o hierbas. Y como país con una gran industria láctea, no faltan las grandes tazas de café con leche o nata montada, todo un capricho para la hora de la merienda con algún dulce.

Tres cafés muy suizos y con qué acompañarlos

El café en Suiza

El Café Crème es el más consumido en toda Suiza. Podríamos decir que es el equivalente a nuestro “solo”, ni muy corto ni muy largo, sin adornos y con su buena capa de crema. El Café Crème se prepara en cafetera automática con unos 7-8 g de café recién molido y 125 ml de agua. Se sirve en una taza de porcelana, baja y de boca ancha, siempre sobre plato.

Si nos sentimos golosos podemos probar el Café Melánge, el preferido para relajarse después del trabajo o en una tarde de fin de semana. Consiste en un café algo más largo servido en una taza y algo estrecha, aunque a veces se puede emplear también la típica de capuccino. Se corona con una buena capa de nata montada cremosa y lo tradicional es decorar con algún grano de café.

El café en Suiza

El Mélange puede tener toques distintos según la región, aunque se considera un sacrilegio utilizar nata montada comercial. La textura debe ser muy suave, por eso a veces se sirve como si fuera una nube, con cuchara. Incluso en algunos lugares puedes encontrar la crema en un recipiente aparte, para que seas tú mismo el que se la sirva al gusto.

Otro imprescindible es el Kaffeekirsh y sus variantes: Kaffee fertig, Kaffee mit Gügs, mit Träsch, Kafi Luz, Kafischnaps… Son elaboraciones de café y licor, muy típicas en los meses más fríos. Suelen ir bastante cargados salvo que se indique lo contrario, con sabores que van desde los afrutados hasta los más herbales tradicionales de las regiones montañosas. El Schümlipflümli se corona con nata.

El café en Suiza es caro pero en general cuidan mucho la presentación y el trato al cliente. Una taza normal siempre se acompaña de azúcar de calidad -aquí se mantiene el gusto por los terrones-, una porción de crema en las típicas cápsulas con tapas coleccionables, y no es raro incluir una galleta o chocolatina.

El café en Suiza

Si lo tomamos en el desayuno podemos acompañarlo de un croissant, que en Suiza son Gipfeli y no son tan hojaldrados como los franceses, o una buena rebanada de pan con mantequilla, mermelada o jamón y queso. El Abendkaffee o café de media tarde se toma con dulce, preferiblemente una porción de tarta; Suiza es un paraíso para golosos y hay opciones para todos los gustos.

Quien tenga la suerte de ser recibido como invitado en un hogar suizo seguro que sus anfitriones le invitarán a tomar café. Los helvéticos disfrutan el café mejor en casa, donde casi todo el mundo tiene una cafetera automática y cuida el molido de los granos. Los pasteles y galletas caseros para acompañar son imprescindibles cuando se reciben visitas, siempre muy bien presentados.

El café en Suiza

Suiza es un país delicioso en todos los sentidos, con paisajes de ensueño, ciudades multiculturales y pueblos mágicos de cuento. Su visita siempre merece la pena y los amantes del café disfrutaremos el doble conociendo cada uno de sus rincones, mejor si nos alejamos de los grandes núcleos turísticos, con precios más comedidos.

No hay nada como reponer fuerzas en una encantadora Konditorei de barrio o un Gasthof tradicional de las montañas, con una taza humeante de Kafi y una porción de Wähe de temporada, con los Alpes al fondo. Si los nombres los nombres de los cafés te parecen impronunciables, lo mejor es lanzarse a probarlos sin miedo.

Fotos | iStock.com/Golden_Browncengizkarakusgenekrebs

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