Diario de mi afeitadora en vacaciones

, 10 de julio de 2017

Hola, mi nombre es OneBlade y este verano voy a quedarme sin vacaciones. Ya le he dicho a mi dueño que, aunque no sea humana, tengo mis derechos, mis 22 días laborables para quedarme en la estantería sin estar afeitando o recortando o lo que sea que le apetezca a mi dueño. Pero nada, que dice que estas vacaciones no me suelta ni loco. ¿Esto se puede considerar secuestro? ¿Alguien conoce a un buen abogado?

Hace unos días le observaba desde el baño. Le vi meter varios bañadores en una maleta pequeñísima, camisetas, chanclas, y yo empecé a respirar tranquila. Por fin unos días sin tener que trabajar, sin pasar por su cara y su cuello, sin ponerme y quitarme esos peines guía que no hacen más que apretarme la cabeza.

Entonces vino al baño con un neceser transparente y se puso a meter cosas dentro. Que si el cepillo de dientes, la pasta, gel de ducha, champú, desodorante… Todo en tamaño mini. Yo me quedé muy quieta para pasar desapercibida. Si se va pocos días, igual no necesita ni afeitarse, pensé. Pero no. De pronto cogió un bote de espuma, también mini, mis peines guía y… ¡a mí!

Justo cuando me estaba metiendo en el neceser me di cuenta de que se dejaba el cargador. Intenté advertirle, pero cerró la cremallera. Menos mal que iba a tope de batería y que duro hasta una hora afeitando. ¡Más que suficiente para unos días de vacaciones!

Llegamos al aeropuerto y a mi dueño le hicieron sacar el neceser de la maleta. Un señor de uniforme y con cara de pocos amigos, le preguntó a mi dueño si era una afeitadora o una cuchilla. Él le explicó que ni una cosa ni la otra, pero que servía para afeitar y también para arreglar la barba. “OneBlade se llama”, dijo: “Y es de Philips”.

Volví a la maleta y unas pocas horas después llegamos a nuestro destino. No tengo ni idea de donde estamos. Cuando mi dueño me sacó ya estaba en el hotel y no me ha llevado a ningún sitio. Ni si quiera a desayunar al buffet, ¿te lo puedes creer? El caso es que aquí estoy, a merced de sus necesidades.

Como está de vacaciones ha decidido dejarse barba. Desde el primer día me utiliza para afeitarse la zona del cuello y las mejillas, a veces con espuma y a veces sin ella, según por dónde le da. Así, ha ido dando forma a su barba poco a poco. Le crece con mucha fuerza, por lo que no ha tardado en tener una barba abundante. No quiere llevarla demasiado larga, así que hace un par de días colocó el peine guía del número 2 para dejarla uniforme.

Afortunadamente, no hay vello facial que se me resista por muy largo o duro que sea. Cuando mi dueño me pone en acción no hay nada ni nadie que pueda pararme. Y claro, él está encantado.

Tanto es así, que… ¡la otra noche no vino solo al hotel! Vamos, que ha ligado. Y desde ese día me utiliza más a menudo aún. Al parecer a su ligue le encantó cómo llevaba la barba. Que digo yo que, teniendo en cuenta que parte del mérito es mío, ya podía darme unos días de descanso. ¿No?

Ay, que acaba de entrar en el baño. Se acerca a mí… ¿Otra vez va a utilizarme? ¡Pero si ya lo hizo ayer! Claro, como no le irrito la piel, vuelve al ataque. Ojalá mi batería durara menos para poder quedarme descansando tumbada en la repisa. Ha vuelto a accionarme… Que alguien llame a la policía, por favor. ¡Socorro!

En Mi mundo Philips | Esto no es una afeitadora, es la OneBlade de Philips. ¡La he probado!

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