Distintos estilos de maternidad: cómo estás educando a tus hijos

, 30 de mayo de 2014

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¿Estamos haciéndolo bien con la educación de nuestros hijos? Seguro que te has planteado esta duda más de una vez. Porque por muy complejo que nos parezca cuidar de un recién nacido, lo complicado viene después, cuando el bebé va creciendo y tenemos que tomar decisiones para que el niño vaya aprendiendo a comportarse y a vivir en sociedad. Cada padre tiene su manera de hacer las cosas, y la mayoría de las veces vamos funcionando mediante la prueba y error, aunque conviene pararse a reflexionar sobre ello y pensar en nuestro estilo de maternidad.

¿Con que estilo de maternidad te identificas?

Hace poco os presentamos un divertido test sobre el tipo de madre que eres, que lo único que pretende es hacernos reflexionar sobre la manera en que educamos a nuestros hijos: hay una madre perfeccionista (todo debe seguir un determinado plan, perfectamente ajustado y planificado, aunque a veces puede ser un estilo maternal demasiado estresante), una madre que mola (es decir, que deja las cosas fluir a su propio ritmo), una madre insegura (principalmente, centrada en la felicidad del propio niño), y una madre experta (justa pero firme, para criar a su hijo de la mejor manera posible).

Según las características de cada una, puede que te sientas identificada con un modelo u otro de educación. No hay una forma mejor ni peor de hacerlo, cada maternidad tiene sus fortalezas y debilidades. Según nuestro carácter y nuestra escala de valores lo haremos de una manera u otra, y a veces nos comportaremos de una manera y a veces de otra. Las pequeñas cosas de cada día son las que marcan grandes diferencias en la paternidad, así que entender tu manera de educar te dará confianza y fortaleza para seguir haciéndolo bien.

Algunas cosas que he aprendido de la educación

Por mucho que lea sobre educación de los niños (en libros e internet) e incluso aunque conozca trucos para mejorar la comunicación con nuestros hijos, hay cosas que se me escapan, pero sí que he aprendido algunas importantes:

* Cada niño es distinto. Tengo dos hijos y aunque el menor es todavía muy pequeño ya veo que de carácter van a ser muy diferentes. Así que lo que ha valido para uno es muy probable que no valga para el otro. Así que si tienes varios hijos, no trates de educarles igual, sino adaptarte a sus diferentes personalidades. Tampoco se trata de caer en favoritismos ni injusticias, sino que cada uno va a requerir hacer énfasis en unas cosas u otras.
* La educación que nos dieron nuestros padres influye mucho en cómo educamos a nuestros hijos. Muchas veces para saber qué errores queremos repetir, pero también para hacer igual lo que sí nos gustó de la educación de nuestros padres.
* Fíjate en tu entorno, seguro que hay padres con más experiencia que tú, con niños mayores, si te gusta cómo se comportan con los hijos, copia su manera de educar si ves que consigue buenos resultados.
* Todos somos humanos y hay días que no estamos de humor para ser el madre o padre ejemplar. Si ves que te has enfadado con tu hijo más de la cuenta, habla con él, que aprenda que aunque todos podemos perder los nervios en algún momento, los adultos consiguen reconducir la situación hacia el lugar correcto.

Cuanto tu pareja y tú tenéis distinta manera de educar

La educación de los hijos es cosa de los dos, del padre y la madre (salvo de los nuevos modelos de familias, que cada vez hay más). Pero a veces los dos tenéis distintos puntos de vista a la hora de criar a los niños, ante eso, toma nota de estos consejos:

* Hablad entre vosotros. Consensuar vuestro modelo de educación y hablar sobre lo que funciona y lo que no con los niños. Hacedlo cuando ellos no están delante porque los niños se quedan con todo.
* Aunque tengáis maneras diferentes de criar, seguro que tenéis valores, creencias similares que sienten unas bases comunes.
* Acordad cómo tenéis que ajustar vuestra propia manera de educar para llegar a un punto intermedio.
* Los niños se fijan mucho cómo se comportan entre sus padres, así que tened cuidado cómo os comunicáis entre vosotros.
* Hay que ser especialmente crítico con uno mismo y reconocer cuando nos equivocamos, a la larga es la manera de aprender y de mejorar como padre y como persona.

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