El almuerzo y la merienda perfecta: no te los saltes, aprende a disfrutarlos

, 19 de marzo de 2013

No me digas que eres de los que siguen pensando que solo hay tres comidas principales al día y que el almuerzo y la merienda son una excusa de los más glotones para permitirse un capricho. Nada más lejos de la realidad.

Sí, estas comidas a media mañana y a media tarde son un regalo para nuestro cuerpo, pero no solo porque nos permiten tomarnos un break y desconectar un rato de cualquier actividad, también lo son desde un punto de vista saludable, ya que nos proporcionan un mejor reparto de nutrientes y energía durante el día.

Es curioso cómo, cuando se habla de la importancia del almuerzo y la merienda en la dieta diaria, casi todas las entradas que tratan este tema lo hacen en referencia a la alimentación infantil, como si en los adultos ya no tuviera tanta relevancia. Por supuesto, que en los niños es especialmente importante para su desarrollo y por su consumo constante de energía, pero no debemos subestimar el poder de los alimentos ingeridos en estas horas del día para el resto de los mortales.

¿Un hábito infantil? Para nada

Publicaciones como Eroski Consumer también llevan este tema al terreno de la dieta infantil, pero de alguno de sus artículos podemos extraer conclusiones que podemos aplicarnos también los adultos.

También encontraréis sugerencias de almuerzos y meriendas sanas en páginas con temática orientada a estilos de vida saludable o en propuestas dietéticas.

Un dato bastante gráfico: estas dos comidas deben representar un 20% del valor energético de la dieta diaria, por lo que es importante que estén bien definidas y huir de la improvisación. He aquí algunas recomendaciones para disfrutar de un buen almuerzo y merienda.

– Adapta el tipo de almuerzo y merienda, así como su aporte energético y calórico a tu rutina. No es lo mismo realizar deporte tras el almuerzo que permanecer sentado hasta la comida. Por tanto, todas las comidas deben ser coherentes con tu consumo energético y acorde con tu genética. Porque no somos iguales, no debemos tener dietas idénticas.

– Trataremos eso sí de alternar menús diferentes y equilibrados, huyendo del exceso de bollería y alimentos poco nutritivos. Echa un vistazo a estas propuestas para una merienda rica y saludable.

– Lo ideal es que el almuerzo y la merienda se hagan en las horas centrales entre las comidas principales. Por ejemplo, si desayunamos a las 8 y comemos a las 14, lo mejor sería almorzar sobre las 11 de la mañana. Aquí a veces nos vemos obligados a cumplir horarios ya marcados, por lo que nos tendremos que adaptar como podamos.

– Podemos utilizar el almuerzo y la merienda para compensar excesos o introducir esos alimentos que no ingerimos habitualmente en las otras comidas. A mí, en particular, no me gusta la fruta como postre o en el desayuno, pero a media mañana o media tarde suele apetecerme comer una pieza y la disfruto más.

– Hay alimentos que nos aportan esa energía necesaria para terminar la mañana o finalizar una jornada laboral larga y no nos suponen ningún extra de calorías, como el café. Una bebida con propiedades estimulantes, que ayuda a mejorar el rendimiento físico y la concentración entre otros muchos beneficios. Ideal para acompañar alguno de los alimentos sólidos del almuerzo o de la merienda.

En definitiva, la mayoría de los nutricionistas y expertos en alimentación inciden en la importancia de estas dos comidas desde el punto de vista nutricional y por su aporte energético que facilita cualquier tipo de actividad, pero no me puedes negar que este momento no es uno de los más esperados del día, aunque solo sea por desconectar o por pasar el rato en buena compañía.

Mi mundo Philips | Claves para un desayuno perfecto

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.