El café de especialidad está de moda: ruta por las cafeterías imprescindibles de Madrid

, 24 de enero de 2019

Cafeterías de especialidad de Madrid

Lejos de ser una tendencia pasajera, el café de especialidad no solo está de moda entre hipsters y millennials: es ya una realidad cotidiana que no deja de conquistar la vida urbana. Como gran capital cosmopolita y multicultural, Madrid se ha convertido en todo un paraíso para los amantes del café de la tercera ola que buscan la excelencia en su taza.

Hay locales para todos los gustos, pero todos tienen en común la pasión con la que se vive el arte del café y el respeto por ofrecer la máxima calidad. En su mayoría son cafeterías muy jóvenes llevadas por baristas que se preocupan por buscar los mejores orígenes, cuidan el tostado y preparan cada receta con mimo y sin olvidar su toque especial.

Comenzaron a aparecer tímidamente pero no han tardado en conquistar a los vecinos de cada barrio, atrayendo también a visitantes de fuera, turistas y extranjeros que huyen de las franquicias sin personalidad. Ya son parte de la vida cotidiana de la ciudad y las cafeterías de toda la vida están siguiendo su ejemplo. ¿Te vienes con nosotros en nuestra ruta por las imprescindibles?

Toma Café

Fue uno de los pioneros que apostó por el café de especialidad cuando abrió en 2011 en pleno Malasaña. Hoy cuenta con otra sede en Chamberí y no deja de ganar adeptos. Su filosofía estaba clara desde el principio: apostar por la máxima calidad, ofreciendo “cafés geniales” de temporada, eligiendo variedades de origen cuidadosamente seleccionadas y tratadas con el máximo respeto.

Su primer local es pequeño pero muy acogedor, al estilo de los coffee corners neoyorquinos, ideal para una parada rápida o pedir para llevar. Su segundo espacio es ya más grande, con más mesas en el interior, que invitan a pararse a tomar un dulce o un bocado salado, todo casero y de gran calidad. Además quieren divulgar la cultura del café mediante cursos y eventos especiales, y disponen de servicio de reparto en bicicleta dentro de la ciudad.

Monkee Koffee

Como ellos mismos declaran en sus redes sociales, a los responsables de esta coffee shop les apasiona el buen café y les encanta compartirlo. Atravesar sus puertas en Chamberí es adentrarse en el estilo de las cafeterías más urbanitas de Berlín o Brooklyn, con esa atmósfera desenfadada típico del diseño industrial pero sin ínfulas pretenciosas. Un espacio diáfano, algo ecléctico, lleno de color y, sobre todo, energía positiva.

Ese ambiente se traslada a la carta de cafés, siempre cuidando el origen y ofreciendo nuevos granos para la cata de sus clientes. Destaca el blend propio diseñado por sus baristas, así como la variedad de cafés de temporada que dan dinamismo a oferta todo el año. No desmerece tampoco la oferta de comidas, con opciones para desayunar, merendar o almorzar, tanto en dulce como salado.

Aroma and Bread

De nuevo en Malasaña encontramos ese coqueto espacio que compensa con creces sus reducidas dimensiones con un ambiente acogedor y producto de gran calidad. Hace poco tiempo que Borja y Ainhoa se lanzaron a dar vida a su proyecto pero ya se han hecho con un hueco en el corazón del barrio, gracias sobre todo al cariño que ponen cada día en su trabajo.

Excelente café de especialidad, con una carta que huye de excesos para centrarse en el buen hacer, y una buena selección de repostería casera, bowls de yogur, fruta y granola, y deliciosas y saludables tostas con pan artesano. Además ofrecen brunchs y organizan pequeñas exposiciones, cuidando cada detalle con mimo.

Café Angélica

No muy lejos se sitúa el Café Angélica, que también acaba de abrir otro local con terraza en La Latina. Su primer espacio, en Malasaña, revivió un antiguo local de toda la vida del barrio para convertirlo en lugar de peregrinación de quienes buscan un buen café que además sea sostenible.

Los granos seleccionados proceden de productores pequeños de todo el mundo, en muchos casos familias que trabajan en condiciones difíciles. Colaboran con proyectos de co-desarrollo en África para impulsar el desarrollo local. Además de cafés ofrecen una buena carta de platos dulces y salados, con opciones saludables para desayunar, tapear, merendar o comer a cualquier hora. Y no solo es cafetería, también funcionan como una tienda para llevarte tus granos de café a casa.

Hanso Café

Este espresso bar, como algunos lo llaman, hereda el ambiente cosmopolita industrial pero con ese aire asiático que podríamos encontrar en la nueva ola de cafés de Tokio o Hong Kong. No en vano su responsable, Nicho, es natural de Natural de Qingtian (China) y se ha formado con el equipo de Toma Café. Con la idea de luchar contra el mal café típico de España, abrió su pequeño espacio convirtiendo su hobby en profesión.

Compran sus propios granos sin tostar y confían en la buena mano experta de tostadores artesanos locales. Saben cómo tratar cada taza de forma individual, personalizándola hasta el mínimo detalle para cuidar todos los aspectos del perfect serve. El aire asiático también se deja ver en la carta de comidas, destacando la repostería con té matcha, sin faltar una buena selección de ensaladas, bagels, bocadillos, hummus o tostas.

Plántate Café

En Lavapiés nos espera esta curiosa cafetería-floristería que surge como un oasis escondido entre paredes de ladrillo y grandes ventanales. Su responsable es un emprendedor canadiense que admite haberse obsesionado con las imágenes de plantas en Instagram, y llegó a la conclusión de que la vida con plantas es mucho mejor. Y también el café, claro.

Siguiendo el ejemplo de otros locales que combinan el café de especialidad con plantas, abrió en este castizo barrio un encantador espacio donde puedes tomar un delicioso flat white mientras escoges la próxima maceta que alegrará tu casa. Tampoco hay que perderse la repostería, con galletas de jarabe de arce, tartas o unos sugerentes dónuts palestinos, sin olvidar las tostadas de pan de masa madre que les proporcionan sus vecinos de Panifiesto.

Coffee & Kicks

En pleno centro de la capital, en una de las zonas con más trasiego de turistas, surge esta sorprendente cafetería que combina dos de las grandes pasiones de su dueño, Guillermo Lasalle. Esta vez no son plantas sino zapatillas tipo sneakers o kicks. Decenas de zapatillas deportivas exclusivas adornan las paredes cuidadosamente guardadas en vitrinas, creando un espacio muy peculiar.

El pequeño local está muy bien aprovechado para encontrar un hueco en el que degustar uno de los cafés de especialidad preparados con maestría por su barista, cuidando también los demás ingredientes, como la leche fresca artesanal de sus recetas. Dulces artesanos y pequeños bocados salados completan la carta para hacer una pausa en el bullicioso entorno de Callao.

Religion Coffee

En el barrio de Salamanca y muy cerca del Paseo de la Castellana, Religion Coffee es un proyecto reciente de jóvenes emprendedores que buscan atraer, sobre todo, a una clientela también joven que no se pierde las últimas tendencias, pero sin sacrificar la calidad. Su manta, “Coffee is my God”, deja clara la filosofía del equipo.

Un espacio pequeño pero acogedor y nada agobiante, muy luminoso, acoge la gran barra tras la que se preparan los cafés y se exhibe la apetecible variedad de platos dulces y salados, disponibles todo el día. Es el lugar perfecto para dejarse caer si uno está por la zona y necesita desconectar, recargar las pilas o darse un capricho en forma de café latte azul a cualquier hora.

Hola Coffee

Pablo Caballero y Nolo Botana son dos amigos a los que el amor por el buen café les unió en su deseo por compartir la pasión barista con el mundo. Su cafetería de especialidad es ya una de las más queridas de Madrid y además se esfuerzan por divuldar la cultura cafetera y potenciar el papel de Madrid como centro del buen café.

En Lavapiés es ya bien conocido su espacio desenfadado, luminoso y acogedor. El café es el gran protagonista y no admiten ningún fallo, por eso el resto de productos de la carta se conciben más bien como acompañamientos. Nada de cartas interminables con bebidas de moda; aquí se viene a degustar un café de calidad excelente, con granos seleccionados y tostados por ellos mismos, cuidando toda la experiencia sensorial que rodea a la taza.

Cafeterías de Madrid

No están todos los que son, ni son todos los que están; Madrid es un fluir constante de emprendedores y entusiastas que en pocos años nos ofrecen multitud de templos del café que merece la pena probar. Seguro que nos dejamos muchas cafeterías de especialidad en el tintero, ¿tienes alguna recomendación?

Fotos | Fabian BlankRizky Subagja – Instagram

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