Cafés de leyenda: el café de Honoré de Balzac

, 26 de diciembre de 2013

balzacHonoré de Balzac fue un novelista francés que nació en 1799 y que falleció en agosto de 1850. Sin duda su prolífica producción literaria está muy relacionada con su relación con el café, en especial el café turco espeso del que era prácticamente adicto.

Según las crónicas, este autor llegaba a beberse cincuenta tazas al día llegando a llevar encima siempre algunos granos molidos por si no daba con una cafetería donde poder tomar su bebida. Según señalaba, el café fue la bebida más importante en su vida, ya que le mantenía despierto y activo. 

Sin embargo, su vida de excesos, no solo en el café, sino también en la forma de comer, etc, le tenía bastante enfermo, con problemas relacionados con la tensión, etc, llegando a la muerte con solo 51 años.

Gracias a las cantidades ingentes de café que consumía, Honoré de Balzac escribía cerca de 15 horas diarias por lo que su creación literaria alcanzó más de 150 obras literarias, destacando las relacionadas con su obra La comedia Humana.

El autor, apremiado por las deudas, dedicaba su vida a escribir para poder pagar las facturas y cuando terminaba una obra, se pegaba un gran festín gastronómico, pues era un gran conocedor de la buena mesa en Francia y un gran gourmet, con habilidad para la crítica y la recomendación de locales de la época.

El café de Honoré de Balzac

800px-TurkishcoffeeSu café preferido, el café turco bien espeso. Para hacer esta modalidad de café se parte de café muy molido, casi como polvo o harina que se cuece en un cacillo de cobre llamado cezve.

Una vez preparado se suele tomar en tazas pequeñas como la del espresso italiano, pero sin asa, y se consume tanto con azúcar como sin ella. Nunca hay que remover este café, pues los posos que se van asentando en la parte inferior volverían a mezclarse con el café.

El novelista describe así su relación con esta bebida:

El café acaricia la boca y la garganta y pone todas las fuerzas en movimiento: las ideas se precipitan como batallones en un gran ejército de batalla, el combate empieza, los recuerdos se despliegan como un estandarte.
La caballería ligera se lanza a una soberbia galopada, la artillería de la lógica avanza con sus razonamientos y sus encadenamientos impecables. Las frases ingeniosas parten como balas certeras. Los personajes toman forma y se destacan.
La pluma se desliza por el papel, el combate, la lucha, llega a una violencia extrema y luego muere bajo un mar de tinta negro como un auténtico campo de batalla que se oscurece en una nube de pólvora. (Honoré de Balzac )

Imágenes | Wikimedia Commons

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  • Chloe

    50 tazas!!! Menudo tío

  • pakus

    Un exceso, que acabó pagando caro. Pero pasó a la historia de la literatura como el mayor de los cafeteros…

  • No entiendo nada