El café e Italia: una gran historia de amor desde hace cinco siglos

, 1 de junio de 2017

¿Cómo se convirtió Italia en la capital mundial del café? La historia se remonta al siglo XVI, momento en el que el café llegó a Venecia, la ciudad comercial más floreciente del momento. La relación de amor eterno entre Italia y el café va más allá del espresso. Estos son algunos de los momentos cumbre de esta historia de amor entre Italia y el café:

El café Florian de Venecia. Aunque todos los turistas sepamos que ese café nos va a costar un ojo de la cara, es inevitable parar en la Plaza San Marcos y degustar un café en una de las cafeterías más antiguas del mundo: se fundó en 1720.

Los cafés de Turín: el sitio donde se reunían los intelectuales para discutir sobre la unificación italiana. En el siglo XIX, las cafetería servían como punto de reunión para debatir y crear el movimiento del Risorgimento. Lo mejor es que muchos de estos cafés siguen funcionando y conservan la estructura y decoración de la época.

El invento de Luigi Bezzera. Según los historiadores, este inventor de Milán fue el creador de la primera máquina espresso, que consiguió reducir el tiempo de preparación del café para hacer la pausa del café más breve, creando una bebida intensa y pequeña que tomar de un trago. La maquina espresso fue patentada en 1901.  Desde entonces las maquinas han ido evolucionando, pero el secreto de un espresso perfecto sigue siendo el mismo.

El primer barista. Las máquinas espresso encontraron su lugar en los “Bares americanos“, bares donde la gente podía estar de pie en lugar de sentados, al estilo del saloon americano. El primer bar americano en Italia fue el Caffè dei Ritti en Florencia. La persona que preparaba el café se llamaba barman, hasta que llegó el término barista en época de Mussolini.

La macchinetta del caffè. A finales de los años 50 la mayoría de los italianos consumían café en casa con la pequeña cafetera diseñada por el ingeniero Alfonso Bialetti en 1933, un icono del diseño italiano en todo el mundo.

Mientras en otros lugares del mundo el barista puede tardar 3 minutos en preparar el café mientras el cliente elige entre un montón de ingredientes (como el Pumpkin Spice) y acabados, con más o menos espuma y más o menos leche; en Italia el barista tarda 30 segundos en preparar el espresso (tan rápido como lo hacen las cafeteras superautomáticas de Philips), y el cliente se lo bebe de un trago. Y todo esto por un precio entre 0,7, y 1,1 euros. Por eso el café italiano sigue siendo tan especial.

Fotos | iStock encrier, iStock ventdusud

Más información | Quartz media

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