El café y la historia. Leyendas cargadas de aroma

, 14 de octubre de 2013

Parece ser que los humanos tomamos café desde los orígenes de los tiempos y resulta difícil precisar desde cuándo comenzó este delicioso consumo. Por ese motivo, muchas de las referencias al café están más en el ámbito de la leyenda que en el de la propia historia.

Hoy quiero contaros algunas de las historias que han trascendido sobre el origen del consumo del café, que aunque tienen una parte común, son obviamente tres leyendas cargadas de aroma.

La primera es la leyenda del arcángel San Gabriel, que según el Islam, fue enviado para reconfortar al Profeta Mahoma cuando estaba enfermo, alicaído por sus preocupaciones, y el arcángel le dió un brebaje para que se mejorara. Sin duda no lo prepararía en una moderna y eficaz cafetera espresso, pero el Profeta se recuperó.

Tanto le alivió el bebedizo, que se dice que en su honor, la piedra negra de la Meca, la Kaaba, recibe ese nombre en honor al café, la bebida conocida en árabe con los nombres de Kawah o Qahwa.

Otra leyenda, –quizás la más conocida–, nos cuenta que Kaldi, un pastor árabe de la zona de Kaffa, en Etiopía, vio a sus cabras excitadas y saltarinas tras comer unos frutos de unos arbustos. Intrigado, los probó y estuvo toda la noche sin dormir, descubriendo los efectos vigorizantes del café.

Una tercera leyenda nos sitúa en Yemen donde unos pastores vieron un efecto similar en sus cabras y para ver el motivo, llevaron los granos que se comían a un monasterio para que los monjes les dieran una explicación sobre el fenómeno.

Los monjes cocinaron los frutos del café preparando una infusión. Como no les gustó el resultado, los monjes arrojaron los granos al fuego, observando después que al quemarse desprendían un agradable aroma.

Los monjes intentaron entonces preparar de nuevo una bebida con los granos tostados y quedaron fascinados con el resultado. Al preparar una infusión con las semillas, comenzaron a cantar en el coro con vigor y alegría. Aunque no lo elaborarían con las reglas de oro para hacer un café perfecto, sin duda fue una de las primeras tazas de café preparada en la historia.

Las tres leyendas tienen en común que sitúan el origen del café en la zona musulmana situada entre los trópicos, desde donde parece que realmente comenzó su expansión por el mundo.

Respecto al nombre del café, tampoco hay un consenso histórico: hay quien lo asocia a la región de Kaffa, en Abisinia –hoy Etiopía–, hay quien lo vincula a la expresión qahwa (????), que significa “que da vigor, energético y revitalizante”. Otros dicen que su nombre es kawah, y que lo recibió en honor al rey persa Kavus Kai.

Sea como fuera, estas tres leyendas cargadas de aroma, nos dan una versión romántica de cómo pudo comenzar el consumo del café y cómo comenzó a formar parte de nuestras vidas.

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