El gran reto de un padre reciente: consejos prácticos para bañar a un recién nacido

, 15 de abril de 2015

SCH550_02-L

Coger a un recién nacido en brazos es todo un desafío: hay que sujetar la cabeza, sujetarle a él sin agobiarle. Vestirle también. ¿Cómo es posible meterle en body por la cabeza sin desnucarle? Apenas pueden sujetar su cabecita y son tremendamente delicados. Pero hay un reto todavía mayor: bañarle.

En principio, parece muy complicado: sujetarle bien, tener cuidado con que no trague agua ni se nos deslice, acertar con la temperatura del agua y, al mismo tiempo, intentar no mojar el ombligo que todavía no se le ha caído.

Pero como todo tiene su truco, y si te vas a poner a manos a la obra, debes tener en cuenta algunos consejos prácticos para bañar a un recién nacido:

  • Puedes bañarle al de unos días de nacer, no hace falta que esperes a que se caiga su ombligo. La única precaución que debes seguir es secarlo bien con una gasa estéril.
  • No hace falta bañarle todos los días, de hecho, su piel es muy delicada, y cuanto menos jabón utilices, mejor.
  • Pasa una mano por detrás de su nuca y su espalda y agarrando su brazo, sujetándole todo el rato y mójale con la mano que te quede libre. Hay hamacas para el baño que te pueden venir muy bien para colocar al niño.
hamaca-bano-planet-baby-comprar-valencia-tiendas-rgbb
  • Nunca dejes al bebé sin vigilancia, se pueden ahogar en dos o tres centímetros de profundidad. En realidad no hace falta que llenes la bañera más de 5-8 centímetros, con muy poco agua basta.
  • Ten todo preparado y a mano antes de bañar al bebé (toalla, gel, esponja), para que no le quites los ojos al niño en ningún momento.
  • La temperatura del cuarto de baño debería ser cálida, entorno a los 23-25 grados, y la temperatura del agua debe ser similar a la temperatura corporal, unos 35-37 grados. La puedes medir con un termómetro, con el codo o con el interior de la muñeca (zonas más sensibles que la mano) para comprobar que la temperatura sea la adecuada.
  • Cuando lo saques del agua, sécale bien, sobre todo en los pliegues del cuerpo para que no quede nada de humedad que le podría irritar la piel.

Habla con el niño todo el rato y tranquilízale, puede que al principio no le guste mucho el momento del baño, pero cuando se acostumbre, le encantará. Tú también lo irás haciendo cada vez mejor según le cojas práctica y verás cómo se convierte en uno de vuestros momentos favoritos juntos.

En Mi Mundo Philips | Siete imprudencias que se cometían antes con los bebés que ahora ni se nos ocurriría repetir

 

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.