El momento de ofrecer un café a tus clientes: cómo impresionarles

, 27 de febrero de 2013

cafe para clientes

Si tienes un pequeño negocio, una oficina o estudio donde pasas la mayor parte del día y donde recibes proveedores y clientes, seguro que más de una vez te has sentido ‘obligado’ a ofrecer un café a alguien con el que compartes solo vínculos profesionales y te has sentido incómodo por la situación.

Si no, piensa en la jarra de la cafetera de goteo desbordada, los vasos y las cucharillas de plástico, el azúcar que echas directamente del envase y ese sabor a café recalentado en el microondas o en el peor de los casos, frío y sin aroma. Lo raro es que aún así, hayas conseguido sacar adelante el proyecto con ese cliente.

Vale, tal vez me he ido al caso más extremo, pero si realmente eres tan bueno en tu trabajo, no deberías permitir que una situación tan social y agradable como compartir un café enturbie este tipo de relaciones profesionales y pueda incluso afectar a tu negocio.

El olor a café recién hecho, el mejor ambientador

Lo primero que deberías valorar es ofrecer un café de calidad y esto se consigue elaborándolo al momento para el cliente. Elimina de tu vocabulario frases del tipo ‘¿Te apetece un café? No, no es molestia, ya está hecho’. Si yo fuera el cliente pensaría que puede llevar en la jarra horas, por no decir días y no lo tomaría muy convencido.

Si, por el contrario, le ofreces un café y lo preparas a su gusto al momento y delante de él, tendrás una oportunidad para conversar de temas no profesionales en un ambiente más relajado y en el que darás una imagen de buen anfitrión además de profesional.

Por supuesto, aquí es imprescindible que dispongas de una buena cafetera, que encaje con el ambiente y la decoración de la oficina, así como con tu estilo. No se trata de impresionar con el modelo más caro del mercado, es una cuestión de coherencia y buen gusto, además de comodidad y calidad en el resultado.

Las posibilidades son varias: desde una cafetera espresso manual con pannarello (boquilla para calentar y espumar la leche), ya sea con portafiltros tradicional o con sistema de monodosis, hasta una máquina automática donde solo tengas que pulsar un botón indicando la modalidad de café deseada.

Casi tan importante como la calidad del café seleccionado y la forma de elaborarlo, está la forma de servirlo y de tomarlo, por lo que deberías tener presente otros aspectos, algunos de ellos muy básicos.

Trabajando los detalles en todos los ámbitos

La taza donde sirves el café, la cuchara de acero inoxidable y no de plástico, el formato en el que presentas el azúcar y otros edulcorantes (para tener en cuenta personas que requieran una dieta específica), la posibilidad de ofrecer un pequeño aperitivo en forma por ejemplo de pasta o galleta y el espacio donde mantener una conversación agradable mientras se disfruta de este pequeño break, te ayudan a crear una atmósfera que va a facilitar, y tal vez condicionar, tu relación profesional.

Tampoco se trata de agasajar al cliente con un exceso de atenciones. La naturalidad a la hora de preparar el café y el ritmo que establezcas en todo el ritual, te va a hacer parecer un profesional que sabe tratar con amabilidad y manejar con eficiencia situaciones que a veces resultan incómodas.

No es tan difícil, piensa que tienes en frente a otra persona con la misma predisposición que tú para disfrutar de una buena taza de café. Hay quienes prefieren compartir este momento con animales o incluso con Dios, así que en tu caso debería ser una tarea sencilla.

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