El primer día de guardería: sin traumas

, 1 de septiembre de 2013

Lo siento, pero ha llegado el momento. Adiós a las vacaciones, adiós a estar todo el día paseando y haciendo mimos a tu bebé y hola a los madrugones para ir a trabajar y hola a la guardería. Ha llegado el momento de que tu pequeño bebé empiece la guarde y lo mejor es que sea un momento sin lloros. Y sí, ya sé que lo vas a llevar peor tú que tu hijo. Estos son algunos consejos para afrontar el primer día de guardería sin traumas:

Sin lloros

Lo importante es que el momento de la despedida sea tranquilo, el momento de dejarles en la guardería debe tratarse de un momento de normalidad en el que no debemos transmitir al bebé nuestros nervios. Nuestra actitud debe ser cariñosa, comprensiva y firme. Debemos decirles la verdad a la hora de despedirnos de los niños, nada de mentiras, porque sino dejarán de confiar en nosotros. Es recomendable que la despedida sea corta y no se prolongue innecesariamente.

Así que ya sabes, si vas a soltar la lagrimita (todas lo hacemos), mejor que sea después, cuando ya hemos cerrado la puerta. Puedes estar tranquila, de muy pequeños casi no se darán cuenta, lo suelen llevar peor cuando ya están creciditos. Además, casi todas las guarderías tienen un periodo de adaptación que facilitará que el bebé se vaya acostumbrando al nuevo horario, al nuevo espacio y a los nuevos cuidadores.

Alimentación con leche materna en la guardería

Bastante duro es ya el momento de empezar la guardería como para encima hacerlo más traumático y aprovechar para destetar al bebé. Si hasta ahora le has estado alimentando con leche materna, puedes seguir haciéndolo en la guardería.

Solamente tendrás que llevar tu leche en envases adecuados para almacenar leche materna, con el nombre perfectamente indicado. En la guardería lo almacenarán en la nevera para tenerlo refrigerado y poder preparar el biberón con la leche materna. Así el pequeño tendrá algo que le recuerde a ti durante el día y la separación será más fácil de llevar.

No te olvides de nada

Además de llevar toda la ropa marcada con etiquetas con el nombre de tu hijo o con un bolígrafo indeleble, llévale cosas que sean importantes para él: su chupete o su peluche favorito. Así tendrá algo conocido a lo que aferrarse cuando se sienta solito.

Aunque tú no estés con él, no te preocupes pensando en que tu hijo estará mal. Las cuidadoras de la guardería suelen ser de lo más cariñosas con los pequeños. No le faltarán mimos, canciones, caricias ni cuidados. Evidentemente, estarías tú mejor cuidando de él, pero cuéntaselo a tu jefe, a ver qué opina.

Foto | Editor B
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