El segundo embarazo no es más fácil que el primero y éstas son las razones

, 24 de enero de 2018

El primer embarazo lo vivimos con mucha ilusión,  pero también solemos pasar bastante miedo e incertidumbre: no sabemos lo que nos espera y nos podemos imaginar mil cosas que pueden ir mal durante el embarazo y durante el parto. Y con el segundo pensamos “esto está chupado, lo tengo ya todo controlado“, y no, las cosas pueden cambiar mucho del primero al segundo embarazo y no lo hacen más fácil.

Las molestias se incrementan

Aunque no hayas tenido ni una sola náusea ni ardor de estómago durante el primer embarazo no significa que no las vayas a tener en el segundo, cada embarazo es un mundo.

La ganancia de peso es mayor y el volumen de la tripa crece mucho más rápido durante el segundo embarazo que con el primero. El cuerpo parece que recuerda cómo era estar embarazada y los síntomas de embarazo son más visibles mucho más pronto, haciendo que parezca que el embarazo “dura más“.

Algunas molestias se ven incrementadas durante el segundo embarazo, como la pesadez de piernas, el estreñimiento, los tirones musculares, etc. No sé si serán los años de más y que el cuerpo lleva peor las molestias o que al haber estado ya embarazada, los síntomas de embarazo son mayores y se perciben más fuertes.

Tienes que cuidar de otro niño

Además, hay un factor que lo cambia todo: aunque estés embarazada, tienes que cuidar de tu otro hijo, y eso hace que en lugar de dedicarte el embarazo a pasear, dormir, descansar con los pies en alto, a darte masajes, a darte cremas para que no salgan estrías, lo dediques a cuidar del otro niño, a cogerlo en brazos, a cambiar pañales, a agacharte para vestirle, a levantarte por la noche a atender al pequeñín, todo ello con una enorme tripa de embarazada, lo que lo hace todo mucho más duro y pesado.

El embarazo se puede llevar más o menos bien, pero sobre todo en la fase final, te limita muchos movimientos y supone una carga adicional para tus tareas diarias. Si tus hijos se llevan poco tiempo, el pequeño es aún muy chiquitín para entender que no le puedes coger en brazos como antes, que no te puede dar patadas en la tripa cuando le estás cambiando el pañal en el cambiador, que no puedes agacharte a jugar por el suelo como antes, y se hace difícil. Puede ser duro no poder disfrutar al 100% esos momentos con tu hijo mayor, que sigue necesitando todo tu cariño y atención.

Se pierde el factor sorpresa

Durante el primer embarazo todo lo vives por primera vez, lo que hace que sea más ilusionante y emocionante. En el segundo embarazo, todo o casi todo lo has vivido ya, y lo único que quieres es dar a luz ya, tener a tu segundo hijo por fin contigo y que los hermanos se conozcan por fin.

También tiene sus cosas buenas

A cambio, el primer embarazo se hace muy largo porque quieres tener ya a tu hijo en brazos y el segundo embarazo parece que pasa en un santiamén. Estás tan ocupada con tu día a día de madre, que todo pasa muy rápido.

En el segundo embarazo desaparecen los miedos, porque ya sabes lo que te espera, te sientes más fuerte y segura para afrontar el momento de dar a luz y los primeros días en casa con un recién nacido. ¡Eres una madre experta!

También el segundo parto suele ser más rápido y fácil, e incluso adelantarse unos días. Así que ambos embarazos son experiencias completamente diferentes que merece la pena ser vividas.

Fotos | iStock NataliaDeriabinadoble-d

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