En contra del dress code laboral: cuando las empresas matan nuestra identidad vistiendo

, 26 de septiembre de 2014

Dress code laboral

Son muchas las empresas que exigen un dress code específico para trabajar en ellas. No me refiero a aquellas en las que hay que llevar un uniforme concreto, que generalmente facilita la compañía, sino a las que obligan a llevar traje de chaqueta y corbata a diario.

Para muchos se ha convertido en algo habitual, pero debo reconocer que, en mi caso, es una práctica que no me gusta absolutamente nada. Así que aquí va un post en el que argumento varios motivos en contra del dress code laboral, siempre desde un punto de vista totalmente personal.

Nos uniformiza y mata nuestra personalidad en el vestir

A través de nuestra indumentaria, cada uno de nosotros expresamos parte de nuestros gustos y personalidad. Elegir qué prendas nos ponemos a diario es una decisión que, aunque pueda parecer insustancial, en el fondo sirve para comunicarnos con los demás.

Cierto es que cuando una empresa nos obliga a vestir de una forma determinada, lo que busca es que transmitamos su propia filosofía, ¿pero qué hay de nuestra personalidad? ¿Dónde se queda? La profesionalidad va mucho más allá de cómo vayamos vestidos y eso es algo que toda compañía debería respetar.

El traje de chaqueta pierde valor

Me encantan los trajes de chaqueta. Aportan una elegancia que pocas prendas masculinas consiguen. ¿Qué ocurre si tienes que vestirlos a diario? Que pasan de ser un atuendo especial con el te sientes especialmente elegante a convertirse en un uniforme diario de batalla al que es más que probable que termines cogiéndole manía.

Ahogados por la corbata

Algo similar a lo anteior ocurre con la corbata. Al igual que el traje, es una prenda de gran elegancia que al usarla a diario acabamos viéndola como un mero trapo que llevamos al cuello. Además, hay que reconocer que no es precisamente cómoda. Para llevarla correctamente, debemos abrochar el primer botón de la camisa y apretar el nudo lo suficiente como para que dicho botón quede oculto, lo que a muchos produce sensación de ahogo.

Plancha, plancha y más plancha

Ir impecabls a diario vistiendo de traje conlleva una ardua labor. Ya no solo hay que llevar los trajes a la tintorería cada cierto tiempo, sino que también hay que tener las camisas perfectamente planchadas. Una para cada día, claro. Así que si no te gusta planchar, esto se puede convertir en una auténtica tortura.

Frío en invierno y calor en verano

Ni los trajes abrigan en invierno, ni son fresquitos en verano. Así que lo más normal es que durante esas estaciones del año lo pases francamente mal, sobre todo cuando toque salir a la calle. Evidentemente, para invierno hay que llevar un abrigo encima, ¿pero qué hacemos en verano? Sudar. No queda otra.

Desembolso económico

Está claro que es mucho más barato comprar un par de jerseys que un par de trajes. Y está claro también que no vas a ir todos los días con el mismo traje a la oficina, así que el desembolso económico es mayor. ¿Cuántos trajes se deben tener en estos casos? Yo diría que, al menos, uno para cada día laboral de la semana. Prepara la cartera. O espera a la temporada de rebajas, claro.

Y hasta aquí mis argumentos en contra. ¿Estáis de acuerdo o, por el contrario, estáis a favor del dress code laboral?

Imagen | Purificación García
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